Voces del Periodista Diario
Opinión Salvador González Briceño

Apagón, y la vulnerada seguridad energética de México

*La alta dependencia energética gracias a los neoliberales entreguistas y la violación de la seguridad nacional

Por Salvador González Briceño

Entre muchos temas que dejó al desnudo el apagón en el sur de Estados Unidos y que alcanzó a todos los estados del norte de México —la tercera semana de febrero—, causado por la onda gélida que avanzó con inesperada fuerza, destaca la dependencia de nuestro país del sector energético, gasífero sobre todo, del vecino del norte especialmente de Texas.

Sí, el fruto del atropello a nuestra seguridad energética generada en el pasado por los presidentes “traidores de la patria” (por lo que se les debe juzgar: delitos no prescritos), quedó a flor de piel. Se trata de esos presidentes que desde Carlos Salinas hasta Peña Nieto se empecinaron siempre en tirar por la borda todo el patrimonio nacional “sectores estratégicos”, como en Pemex desde reservas de energía hasta vender como fierro viejo las instalaciones e infraestructura de la otrora boyante paraestatal mexicana.

En otras palabras, presidentes al acecho, los promotores de la “modernidad neoliberal” cuyos fines no fueron otros que la privatización de los bienes del Estado (¡del Estado, y por lo mismo del “pueblo”, más nunca del “gobierno”!) a particulares locales y extranjeros, ávidos de las riquezas del país; razón por la que emprendieron el desmantelamiento del sector energético nacional, como jugoso negocio para unas cuantas empresas gringas y españolas.

De esos seguidores de las doctrinas “neoliberales” que prometerían el progreso y desarrollo de los países, como México cuyo augurio era catapultarlo al Primer Mundo de los países “desarrollados”, en tanto se profundizaron los lazos del sometimiento y el desvalijamiento de la estructurada economía del periodo del “desarrollo estabilizador”, mismo que tenía tasas de crecimiento entre el 5 y 6 por ciento del PIB suficientes para generar empleos y tener una economía autosuficiente en el campo y la ciudad.

Y que el problema de la deuda externa —y su “obligado” pago—, de la mano del manejo turbio de los precios del petróleo en el mercado internacional, fueron pretextos claros y “suficientes” para obligar, exigir e imponer condiciones y reglas “perversas” (mal llamadas “obligaciones” con la banca internacional) desde Washington por medio del Banco Mundial (BM) y el Fondo Monetario Internacional (FMI) —esos artilugios del imperio para saquear riqueza de terceros países—, para el sometimiento de regiones enteras como nuestra América Latina.

Las pérdidas

Pues bien, sirva como antecedente. El caso es que el desfalco de nuestro sector energético —en lo correspondiente también al sector eléctrico, a la CFE, igual paraestatal que se desarticuló para venta de garaje neoliberal— quedó de manifiesto ahora que se exhibió la dependencia del gas de Texas por parte de México. México adquiere de empresas de EE.UU. el 80 por ciento del gas que consume, en tanto la CFE y el sector privado usan el 60 por ciento de dicho hidrocarburo para generar electricidad para residencias e industrias.

Qué más da, pero eso significa que México es el principal importador de gas natural desde Texas, solo en 2019 se adquirieron 6.125 millones de dólares de gas, más del doble que en 2015, cuando la exportación a su vecino del sur era solo del 20 por ciento del energético.

Total que, por lo menos los datos iniciales indican que el mega apagón que afectó a 4.6 millones de usuarios en los estados de Chihuahua, Nuevo León, Tamaulipas, Durango, Sinaloa y Sonora le costaría a México 20 mil millones de pesos solo por cuatro días. En tanto el precio se fue de tres dólares a 200 por un millón de BTU (la unidad térmica para el gas de British Thermal Units).

Esa es una de las caras de la moneda, porque la otra muestra cómo la diversificación de la industria permitió a la CFE enfrentar pronto el reto de suplir la producción de electricidad con gas por las alternativas: eólica, hidroeléctrica, carbónica, etc. Así como la coordinación obligada con la que el CENACE (Centro Nacional de Control de Energía) articuló la producción de privados para subirla a la red y alimentarla para pronto restablecimiento del servicio en los estados afectados.

Quedando así de manifiesto que, entre muchas otras cosas, además los técnicos y electricistas de a pie del sector electro-energético son por demás eficaces en el funcionamiento y operación de la industria nacional. Sin dejar de recordar que, tema de otra colaboración, la reforma que está proponiendo el actual gobierno federal trata de recomponer las peripecias neoliberales de los últimos sexenios que vulneraron la seguridad energética de México.

Veremos…

19 de febrero de 2021.

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