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Opinión

Baja California, ¿laboratorio para qué?

Ruta México

Por Álvaro Aragón Ayala

Líbrenos el señor de los tontejos con iniciativa. Pero, ¿realmente son pentontos? O se hacen. El resultado es el mismo: Sembrar un problema y cosechar una crisis.

Suerte perra la de los bajacalifornianos: Hace 30 empezaron a ser gobernados por el PAN, con un candidato que, transgrediendo la Constitución estatal, dejó en el limbo la opción de su nacionalidad, dado que nació en los Estados Unidos.

El empresario Jaime Bonilla ganó sin estridencias la gubernatura de aquel estado. Está a cuatro meses de su toma de posesión y ya anda jugando una cascarita con la Constitución bajacaliforniana.

La pedrada está sonando en el tejado de Palacio Nacional

En el mayor garito de América suele decirse: Lo que sucede en Las Vegas, se queda en Las Vegas. El lío armado por Bonilla y sus secuaces no se queda en Baja California. La pedrada está sonando en el tejado de Palacio Nacional, proyectando astillas hasta 2024.

Va de recapitulación: Los diputados locales votaron en 2014 una reforma constitucional por la que el próximo periodo gubernamental sería de dos años y no de seis. Cuestión de homologar los calendarios electorales.

En 2018 cambió el Congreso estatal, dominado ahora por Morena. En diciembre se inició un procedimiento por el que se aprobó, casi por unanimidad, la contrarreforma de la reforma de 2014, con un transitorio comodín para que Bonilla prolongue su mandato hasta 2024.

El Tribunal Electoral estatal sancionó la contrarreforma. El Tribunal Electoral federal revocó el ordenamiento. El gobernador panista en funciones, Francisco Vega de Lamadrid declaró que no publicará el decreto de la Legislatura.

El PAN acusó a siete de sus diputados de haberse dejado comprar por Morena y los colocó en el banquillo, como lo hace ahora con dos alcaldes y un síndico que validaron aquella concesión, según lo dispone otro apartado constitucional. Todo un mazacote.

Ricardo Monreal ve caballo ensillado y se le antoja viaje

Lo que ocurre en Baja California no se ha quedado en Baja California. Por lo pronto, el PAN acusó ya a Morena de haber iniciado un ensayo a escala de prolongación de mandato, para darle a Andrés Manuel López Obrador un precedente constitucional que le permita prolongar el suyo.

Obvio: Quienes esperan una mínima tentación mediática, han saltado al ruedo. El impresentable Ricardo Monreal Ávila ve caballo ensillado y se le antoja viaje. Presidente de la Junta de Coordinación Política del Senado, el zacatecano anunció que se atraerá el caso “analizar sus consecuencias en la observancia del Pacto federal”.

Ganas de arrojar un cerillo prendido sobre la pradera seca. El Presidente López Obrador intenta tapar un pozo y sus correligionarios le destapan otro lleno de pólvora, como si fuera tarea fácil estar lidiando las cotidianas impertinencias de Donald Trump y compañeros de viaje, de allá y de aquí.

¿No es ese asunto grave que debiera preocupar prioritariamente al Senado, corresponsable de la Política Exterior? Por lo visto, parece que no.

Los bajacalifornianos bajo amenaza de morir de sed

Peor aún: Morena acaba de salir desparpajado de su reciente Consejo Político Nacional y, en lugar de proceder al control de daños, su dirigencia ha tomado la causa de los conspiradores bajacalifornianos.

Históricamente, en Baja California está latente la sequía. En 2010, terremotos resquebrajaron la infraestructura hidráulica del Valle de Mexicali, poniendo en riesgo al sector agropecuario y el consumo humano.

Desde entonces, los bajacalifornianos están en pie de guerra, que se exacerbó con una ley promovida por el gobernador Vega de Lamadrid, por la que se privatiza la gestión del líquido, se endeuda al erario estatal por 40 años y se liberan las tarifas contra los consumidores.

Vega no sólo privatiza ese sector estratégico: Lo desnacionaliza. El gobierno panista abre las esclusas a los corporativos extranjeros Suez, Consolidated Water, OHL-GS Inina y RW Water.

Adicionalmente, la misma administración abre cancha a la cervecera estadunidense Constellation Brands a la que se reservarían 20 millones de metros cúbicos al año.

De ese tamaño es la crisis de supervivencia en Baja California. Pero los dirigentes de Morena dicen que la demanda más sentida del pueblo es la permanencia del empresario Jaime Bonilla hasta 2024. No, pues sí.

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