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Breves consultas al santoral republicano

La Piedra en el Zapato

Por Abraham García Ibarra

Acaso fue en 1910 la última ocasión en que en México se celebró oficialmente el 2 de abril, día en que, en 1867, Porfirio Díaz puso su espada al servicio de la Patria.

Culminó en aquella fecha la campaña militar del oaxaqueño, quien recuperó la ciudad de Puebla de manos de la soldadesca francesa, al servicio del imperio de Maximiliano.

Ya durante su dictadura, Díaz fue acusado por sus detractores de pretender “afrancesar” a la aristocracia pulquera. De no ser por Madero, eventualmente pudo ser presidente de México, Yves Limantour.

La íntima tristeza reaccionaria del neopanismo

Todavía, en 2008, en la Delegación Benito Juárez de la Ciudad de México, gobernada por el PAN, en la celebración del centenario de la fundación de la Colonia del Valle, los nostálgico de la dictadura demandaron a Felipe Calderón autorizar el retorno desde París de los restos del Héroe del 2 de abril.

No sabemos si hoy se replanteó aquella sentida demanda de los emisarios del pasado.

Lo que sí sabemos con toda certeza, es que el próximo 21 de abril se cumplen 105 años de que los marines estadunidenses plantaron su bota y sus bayonetas en el puerto de Veracruz.

No provocar al señor Trump, por favor

La coartada de la Casa Blanca: Impedir que el Ejército constitucionalista comandado Venustiano Carranza recibiera un cargamento de armas que aseguraría su triunfo contra el Ejército federal del asesino de Madero, el dipsómano Victoriano Huerta. Que de todas maneras se consumó.

De todas maneras, unos años después se firmaron Los tratados de Bucareli.

Cuando en tan buenos términos está la relación del gobierno mexicano con Donald Trump, perdonará el lector las molestias que ocasiona esta pequeña obra de consulta a nuestro santoral republicano. Es cuanto.  

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