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Cuando resulta que moral, es árbol que da moras

La Piedra en el Zapato

Por Abraham García Ibarra

Observadores de la evolución doctrinaria del Partido Acción Nacional (PAN) desde 1969, días en que compartíamos la mañanera humilde vianda de fritangas con don Luis Calderón Vega, biógrafo de esa formación política, hacia el 2007 nos atrevimos a hacer un diagnóstico periodístico, a saber:

Desde sus años fundacionales hasta la primera mitad de la década de los cincuenta, el PAN pretendió presentarse como un celoso guardián de la moral privada y pública, reclutando y activando incluso legiones de la moral. Obviamente, desde la perspectiva católica.

En los años setenta y ochenta, cuando empezó a hablarse de neopanismo y de Los bárbaros del norte, percibimos que el PAN había entrado a su etapa de relativismo moral.

Terminada la primera alternancia en el poder presidencial en 2006, concluimos: El PAN ha entrado en su fase terminal: Ha caído en la inmoralidad absoluta.

Del poder a la clase media al poder de los potentados

El PAN, en ese aciago recorrido, abdicó a sus principios de doctrina que ponían en el centro de su acción a la familia; de preferencia la de clase media: Esa que no falta cada domingo a la misa de 12:00.

Entre 1979 y 1982, el poder económico acometió dos tentativas: 1) Comprar la patente de una formación política con registro nacional (Partido Democrático Mexicano) para convertirla en partido de los empresarios y, 2) Convencer al PAN de asumir la representación partidista del empresariado, o infiltrarlo. A principios de 1982, en Ciudad Juárez, se optó por la segunda propuesta. 

En 1987, el PAN cedió la candidatura presidencial al poderoso empresario agroindustrial sinaloense Manuel de Jesús Clouthier del Rincón, quien previamente había sido presidente nacional de la Confederación Patronal de la República Mexicana y del Consejo Coordinador Empresarial.

La candidatura del sinaloense fue respaldada por la facción Poder ciudadano, una máscara patronal.

Llegó el turno a un ex acompañante de El Barzón

En 1999, el PAN aceptó la imposición externa de la nominación de Vicente Fox Quesada, como candidato presidencial. Fox había llegado a la gubernatura de Guanajuato cinco años antes precedido por su fama pública: Antes de detentar por primera vez la diputación federal, había acompañado el Movimiento de Deudores El Barzón, asediado por sus acreedores.

Ese mismo año, la Universidad Iberoamericana le había otorgado a Fox la licenciatura en Administración de Empresas, 35 años después de haber abandonado esa institución, por ineptitud para culminar sus estudios.

En su examen “profesional”, Fox presentó como tesis una copia reformada del Plan Económico Estratégico, que asesores de su gabinete habían diseñado para el sexenio estatal. El postulante no había logrado el promedio reglamentario de nueve puntos. Aunque le dieron la aprobación por unanimidad, no se le dio ni siquiera mención honorífica. Menos, la de excelencia.

De su cosecha, Fox le dijo a sus sinodales que la gestión administrativa del gobierno era igual que la administración de una empresa, pero reducida (Sic).

La mayor hazaña de Fox: La economía de la tamalera

En Guanajuato, Fox dio señales de su visión gerencial, con un programa para promover lo que el mismo denominó, changarros. Como Presidente reprodujo esa iniciativa a escala nacional. Los especialistas en la materia la tipificaron como Economía de la tamalera: Populismo “ilustrado”.

Nada es de gorra; todo tiene un costo: Hay que trabajar

El asunto nos viene a tema ahora que, en 2018, seguimos el registro de las campañas para gobernador del estado en Chiapas. En comunidades indígenas de las faldas del Soconusco, las crónicas consignaron la presencia de familias damnificadas por el huracán Stan, que golpeó ese estado durante el otoño de 2005.

Los damnificados chiapanecos fueron abandonados a su suerte cuando la responsable del plan de reconstrucción, la ex secretaria de Desarrollo Social de Fox, Josefina Vázquez Mota dejó un tiradero para aplicarse a la coordinación de la campaña presidencial de Felipe Calderón Hinojosa.

Antes de proclamar, Chiapas está de pie. Fox había visitado la entidad. Les dijo a las víctimas del desastre: Se les dará apoyo para recuperar sus bienes, pero que quede claro: Nada es de gorra o sin costo alguno. Todos tendrán que trabajar bajo la fórmula de corresponsabilidad.

Recordamos entonces que esa corresponsabilidad no se exigía a los banqueros y otros acaudalados empresarios beneficiados con la reprivatización de bienes públicos, rescatados el Fobaproa-IPAB, cuyas trácalas pasaron a ser deuda pública, que ahora acumula pasivos por un billón de pesos.

Cubriendo la retirada: A purgar sistemas de cómputo

Durante su sexenio, Fox ordenó que documentación sobre políticas públicas que implicaba sospechas sobre la gestión presupuestal, quedara reservada, clasificada; esto es, a blindada contra el Derecho a la Información.

Incluso, terminado el mandato, se descubrió que el sistema de cómputo de la Presidencia fue purgado de manera que no se siguiera la huella digital sobre información comprometedora; impedimento que se extendió a la salud mental del guanajuatense.

Las solicitudes de información más recurrentes estuvieron relacionadas con el saqueo de la renta petrolera; cuestión que después ha salido a balcón por los resultados de la revisión de las cuentas públicas sobre el gasto gubernamental en aquel periodo, procesados por la Auditoría Superior de la Federación/ Cámara de Diputados.

El mejor presidente de la Historia; mejor que Benito Juárez

Cuenta la leyenda que, en el Rancho de San Cristóbal, Fox ordenó a su arquitecto favorito, diseñador de las cabañas de Los Pinos, una reproducción, detalle por detalle, del despacho presidencial, incluyendo símbolos religiosos. Ahí se siente a sus anchas.

En incesantes entrevistas periodísticas, sus interlocutores le han planteado a Fox la calificación de su mandato: Ha sido el mejor que el de todos los Presidentes que registra la Historia de México; incluyendo a Benito Juárez.

Al retirarse a regañadientes del poder político, el ex presidente fue cuestionado sobre su modo de supervivencia material. Viviré sólo de la pensión que me dará el gobierno y del cobro por conferencias que me soliciten.

Pronto olvidó el guanajuatense lo que dijo en 2005 a los indígenas damnificados chiapanecos. Que quede claro: Nada es de gorra; todo tiene un costo. Hay que trabajar.

Fox, sin embargo, parece obedecer la máxima del clásico: El trabajo es el último recurso del hombre.

El ex presidente no le da reposo a su lengua de madera: Sigue expectorando a la primera provocación de sus entrevistadores favoritos. “Exclusivos”, algunos de ellos.

Castillo Peraza: Ganar el poder; perder el partido

¡Qué lejos! quedaron los días en que los verdaderos panistas proclamaban su inquebrantable fe en la moral. En la moral privada y pública. Es la consecuencia de dar poder a los panistas de temporal.

Alguna vez lo advirtió el pensador yucateco y ex jefe nacional del PAN, Carlos Castillo Peraza: ¡Cuidado! podemos ganar el poder, pero perder el partido.

El intelectual yucateco dijo también: El asunto no está en cambiar de amo, sino en dejar de ser perro. Brujo. Es cuanto.

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