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Opinión

Cuando se pelea las comadres, salen las verdades

Ruta México

Por Álvaro Aragón Ayala

Un pleito entre familias nos está exhibiendo palmariamente los riesgos que derivan de la discrecionalidad con la que el jefe del Ejecutivo federal gestiona los bienes públicos, que originariamente son propiedad de la Nación, y su administración está a cargo del Estado, según lo establece nuestra doctrina constitucional.

En este tema aparecen dos categorías de bienes públicos sujetos a concesiones gubernamentales: 1) El usufructo de los medios de comunicación electrónica, en los que está de por medio el Derecho a la Información, teóricamente garantizado por el Estado, y 2) La explotación por particulares del espacio aéreo para la transportación.

Las familias en pugna son la Alemán (Grupo Coral) y Azcárraga (Grupo Televisa). La primera vinculada, al segundo corporativo desde su fundación.

Radiópolis e Interjet, los oscuros objetos del deseo

El escándalo, latente desde mediados de 2019, se recicló vía redes sociales a finales de la semana pasada en que por esos medios se difundió maliciosamente la versión de que las cuentas bancarias de la compañía aérea Interjet (del Grupo Coral) supuestamente habían sido intervenidas por la Comisión Nacional Bancaria y de Valores.

El conflicto, en el que tercia un juzgado mercantil civil, se originó en un convenio concertado en julio pasado, por el que Televisa habría transferido a Grupo Coral capital accionario de la cadena Radiópolis por un monto de mil 448 millones de pesos.

Televisa alega incumplimiento del contrato, al no liquidarse 648 millones de pesos de la suma pactada. Por ello habría requerido la intervención de las cuentas de Interjet. Grupo Alemán revira que Televisa no entregó las acciones de Radiópolis según lo estipulado en el contrato comentado. Acota que no es verídica la versión de que sus cuentas bancarias hayan sido aseguradas.

De la cadena radiofónica, parte de los intereses de Televisa, habría que recordar que en 2001 la televisora mexicana cedió al grupo español Prisa, de Jesús de Polanco, el 50 por ciento del capital: 50 millones de dólares. El corporativo peninsular ha pasado en la reciente década por situaciones de insolvencia que lo han obligado a deshacerse de algunos activos financieros.

¿Quién es quién en el control de sectores estratégicos?

La vieja legislación en materia de Radio y Televisión prohibía ceder a intereses extranjeros cualquier participación en concesiones estatales. Con la apertura a la inversión extranjera directa dictada por los tecnócratas neoliberales ya no se sabe quién es quién en el control del capital accionario de los entes que explotan concesiones otorgadas por el Estado mexicano en sectores prioritarios o estratégicos.

En tratándose de que están en juego bienes públicos, propiedad de la Nación, no vale en el caso la coartada de que el affaire es un conflicto entre particulares.

En última lectura, lo que informa el escandalo narrado es que, cuando se pelean las comadres, salen las verdades. Estas verdades están muy lejos de ser meros “tópicos anecdóticos”. No cuadran en la cuarta transformación.  

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