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Darwinismo social: El otro huachicol

La Piedra en el Zapato

Por Abraham García Ibarra

En la rica bibliografía del maese Marshall McLuhan encontramos esta caracterización:  Animales en cuatro llantas. Se refiere a los automovilistas y al comportamiento de muchos de ellos en el volante.

¡Un momento! Esa no es la entrega de hoy. Ésta está dedicada a 48 millones de compatriotas.

La cifra no es de texto de declamación peñista. Aparece en los periódicos recuentos que practica el Instituto Nacional de Estadística y Geografía sobre la situación de la población mexicana.

Con base en el conteo total de hogares mexicanos -33 millones-, el Instituto separa 10 millones, formados cada uno con 4.1 personas. De esta ecuación resultan aquellos 48 millones,

Son los compatriotas que no gozan de un servicio regular de agua potable. En algunos de esos hogares, ni siquiera contaminada.

La última Coca Cola en el desierto

En las grandes concentraciones humanas metropolitanas, el servicio lo prestan las autoridades por tandeo. En la Ciudad de México, particulares suplen la ausencia del Sistema de Aguas y alcantarillado

Esos particulares, que disponen de flotillas de pipas, se proveen en tomas públicas, no pocas veces clandestinamente: Venden el litro al consumidor final más caro que un refresco embotellado chico.

En el México neoliberal encontramos una paradoja: Comunidades rurales que pueblan las riberas de las grandes cuencas hidráulicas del país carecen de sistemas públicos de captación y redes de distribución.

Son obligados, esos habitantes, a comprar y consumir agua embotellada, cuya calidad no pasa la prueba de los laboratorios de análisis de la Secretaría de Salud. El contenido de un envase de tres cuartos de litro cuesta hasta veinte pesos.

Residuos plásticos, veneno mortal

Las embotelladoras, que pagan derechos por etiquetas extranjeras, tienen prioridad en la disposición del líquido, sobre todo en aquellos municipios donde el servicio está privatizado.

Diversas investigaciones científicas revelan que el agua envasada está contaminada con residuos plásticos tóxicos, que en el corto y largo plazo dejan secuelas -a la larga mortales- en el organismo humano.

Lagos y lagunas desecadas por servir al comercio y la industria

Existen metrópolis, como la privilegiada de Monterrey, en cuya zona semidesértica, no hay extracción suficiente para cubrir los requerimientos de la industria. Se transporta de otras cuencas regionales, afectando la actividad agropecuaria, y se entrega a los empresarios a tarifas subsidiadas.

Los lagos y lagunas de Michoacán y Jalisco, han sido desecados para favorecer, preferentemente, el consumo comercial e industrial.

La criminalización de la protesta social

 Los habitantes de Baja California, tanto urbanos como rurales, han sido castigados a raíz del terremoto de 2010 que afectó la infraestructura hidráulica del Valle de Mexicali.

Los gobiernos de Felipe Calderón y Enrique Peña Nieto, con el anexo 319 al Tratado de Límites y Aguas firmado en 1944 con los Estados Unidos, aceptaron el embargo de la cuota del líquido proveniente del Río Colorado, para depositarla en el Lago Meade, Nevada (USA). Por ahí están Las Vegas.

Con ese leonino arreglo, la agricultura y el consumo doméstico fueron puestos en situación de crisis. No obstante, el gobierno decidió favorecer a la cervecera gringa Constellation Brands. Los bajacalifornianos se declararon en resistencia. El gobernador panista Francisco Vega criminalizó el movimiento social.

Todo gravita sobre el Derecho a la Vida

Conforme la literatura que difunden organizaciones no gubernamentales, el acceso al agua vale tanto como el Derecho a la vida. Este derecho, a una vida digna, se liga a los derechos a la salud, la educación y la vivienda.

El artículo Cuarto de nuestra Constitución establece que el ingreso al agua consumible es un Derecho Humano.

Sin embargo, en México ese derecho lo usurpan, verbigracia, corporativos mineros que emplean el agua para lavar los minerales y empresas petroleras para fracturar el suelo y extraer hidrocarburos.

Datos gruesos sobre la tragedia hídrica nacional

Unos cuantos datos, nomás, para dimensionar la tragedia hídrica nacional:

De 353 fuentes hídricas, 102 son sobreexplotadas. Del conjunto, 80 por ciento están contaminadas con residuos fecales, desechos industriales tóxicos, etcétera. En no pocos suburbios, las autoridades utilizan los lechos de arroyos y ríos para depositar la basura producida por la población urbana.

En temporadas de estiaje y durante puentes vacacionales, el Sistema Cutzamala es paralizado para reparar sus plantas, dejando sin agua a la población del Valle y la Ciudad de México: 26 millones de personas.

En el otoño pasado, el racionamiento se prolongó porque los técnicos usaron para la reparación piezas hechizas a fin de ahorrarse el costo de las originales.

Esos malditos manifestantes provocan caos vehicular

Con cada vez más frecuencia, comunidades indígenas despojadas y contingentes campesinos, principalmente ejidales, de todo el país, se convocan a la Ciudad de México para demandar el Derecho a la vida.

Los medios de comunicación citadinos, especialmente los electrónicos, ponen el grito en el cielo porque esos ciudadanos de a pie provocan caos vehicular.

Los mismos medios, dramatizan ahora con las filas de automovilistas que pugnan por tener preferencia en la compra de gasolinas, Es cuanto.

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