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El 2024 está ya a la vuelta de la esquina

La Piedra en el Zapato

Por Abraham García Ibarra

Salvo la administración de Morena en la Ciudad de México, con puntos suspensivos el gobierno independiente de Nuevo León, y eventualmente el de Yucatán, el resto de los gobernadores de los estados, sobre todo de aquellos que tienen cambio en la gobernación en 2021, hilan fino con sus congresos para salvar el ejercicio fiscal de 2020.

La gobernadora de Sonora, Claudia Pavlovich, se ha entendido con su legislatura revisando, con posibilidades de aprobación, opciones de impuestos estatales y municipales que incrementen la captación a fin de continuar programas en marcha e iniciativas nuevas a poner sobre rieles el año próximo. Es un caso excepcional.

La situación de emergencia en las entidades federativas ha sido desencadenada por los recortes y ajustes finales al Presupuesto de Egresos de la Federación 2020, en el que se suprimieron ramos del gasto federalizado; otros, fusionados y algunos más restructurados.

Si no se limpian las finanzas, no hay nieve de limón

En los estados del sur-sureste existen para los gobernadores márgenes de cierta holgura, gracias a grandes proyectos de infraestructura que, sin embargo, quedarán bajo la gestión y vigilancia directas desde Palacio Nacional.

En la Secretaría de Hacienda -por razones obvias- y otras dependencias como la de Educación Pública, se atiende a mandatarios estatales emproblemados, presionados, no obstante, por condiciones draconianas dirigidas a limpiar las finanzas que han caído en la insolvencia. Los convenios fiscales se someterán a una estricta fiscalización sobre resultados, que normarán los criterios para 2021, con corte al terminar el primer semestre de 2020.

Una situación incierta se observa en Baja California, donde el gobernador Jaime Bonilla está en 3 y 2 en espera de que la Sala Superior de la Suprema Corte de Justicia falle sobre la presunta inconstitucionalidad de decretos del Congreso por los que se ha pretendido que el mandato de Bonilla se extienda de dos a cinco años.

Una jugada maestra del Alfredo del Mazo Maza

El gobernador del estado de México, Alfredo del Mazo Maza ensayó una jugada maestra con los diputados locales: 1) Liberó la revisión de la Cuenta Pública de 2018; 2) Logró el fíat para contratar nueva deuda por más de 13 mil millones de pesos, 3) El Congreso le aprobó para 2020 un presupuesto de casi 303 mil millones de pesos.

Aunque la deuda pública del estado de México exhibida que se acumuló hasta 2018, es de más de 38 mil millones de pesos, a los que se agregan los 13 mil millones de pesos ya autorizados por la legislatura -con lo que hace un total de más de 50 mil millones de pesos-, la relativa ventaja consiste en que la segunda se prorratea en plazos manejables, en cuyo caso aplica la conseja: El que venga atrás que arríe.

Inaplazable, una reforma profunda del Pacto federal

Para algunas administraciones estatales, los remedios financieros improvisados equivalen a agua de borrajas, de lo que sigue el imperativo la revisión del Pacto federal, en todo lo que toca al federalismo fiscal.

No acometer esa apremiante reforma, da lugar a que en algunos estados se maneje ya la amenaza de separarse del Pacto federativo. Si bien ésta puede ser una baladronada, no es asunto de echarla en saco roto antes de que se profundice la fragmentación de la República. El 2024 está a la vuelta de la esquina. Es cuanto.

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