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El gobierno de la 4-T pierde sus propias notas

Ruta México

Por Álvaro Aragón Ayala

Presa de su nerviosismo, el gobierno de la cuarta transformación no despega del piso de las morbosas estadísticas del Covid-19 y, en sus conferencias diarias, pierde sus propias notas.

Desde hace al menos tres semanas, al darse el reporte cotidiano sobre la evolución aquí de la pandemia, se ha insistido en que concurre al agravamiento del indomable fenómeno sanitario la vulnerabilidad subyacente de la mayoría de los pacientes pacientes por la ingesta de alimentos procesados, conocidos coloquialmente como comida chatarra.

Entre los tóxicos bebestibles denunciados aparecen, un día sí, y otro también, los líquidos azucarados que sustituyen en la dieta de los mexicanos el consumo de agua natural potabilizada y de aguas de pulpa de fruta que se da en abundancia en el territorio nacional.

A mediados de la semana pasada, en la de las 19:00, desde Tabasco fue presentado el subsecretario de Autosuficiencia Alimentaria de la Secretaría de Agricultura y Desarrollo Rural (Sader), Víctor Suárez Carrera, con el tema Salud comunitaria.

Desde la entrada de su exposición, Suárez Carrera señaló que una actividad esencial que se ha marcado en el marco de la estrategia general de combate a Covid-19, es la producción de alimentos.

La producción de alimentos en México, dijo, no ha cesado en el marco de la pandemia de coronavirus y esto es algo fundamental, porque en otros países desafortunadamente ha habido escasez de alimentos, ha habido especulación, ha habido desabasto, ha habido disrupción social.

El siguiente párrafo no tiene desperdicio: El apoyo a la producción de alimentos en México no ha cesado; pero no solamente la producción cuantitativa, sino también el tránsito hacia la producción de alimentos saludables y también a la reactivación de las actividades productivas que generan empleo e ingreso para la población.

Puso el funcionario el acento sobre el programa Producción para el bienestar en la doble dimensión crisis económica-crisis sanitaria. El compromiso del gobierno de la 4T, declaró, se basaría en la recuperación de la autosuficiencia alimentaria: Producir en nuestro país nuestros propios alimentos con nuestros propios productores, productoras, comunidades campesinas y comunidades indígenas.

Para lo anterior se planteó el principio de recuperar la soberanía alimentaria; recuperar autosuficiencia no sólo en alimentos, sino en la producción de insumos y en la producción de ciencia y tecnología. Transitar a la producción saludable de alimentos genera una posibilidad de salud humana, precisó el subsecretario de la Sader.

A renglón seguido, el mismo expositor: Un nuevo esquema de producción sostenible sin transgénicos y con una nueva estrategia de salud alimentaria, como un día antes lo explicó el doctor Ruy López Ridaura, en el sentido de que es necesaria la superación de los sistemas alimentarios de mala nutrición, que generan la epidemia de obesidad y sobrepeso, y las comorbilidades y las altas incidencias de letalidad por Covid-19.

La lúcida ponencia de Suárez Carrera está en la memoria digital de la pandemia. Sería recomendable dejar su lectura de tarea a los de las secretarías de Recursos Naturales, Hacienda y Crédito Púbico, y Economía; a los apasionados abogados del T-MEC y a los diputados que integran la Comisión de Presupuesto de la Cámara de Diputados federal, a ver si les cae el veinte con miras a los Criterios de Política Económica para 2021. Ahora sí, que sería muy saludable.

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