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El juego que todos jugamos: La transa

La Piedra en el Zapato

Por Abraham García Ibarra

San Pedro de las Colonias (Comarca Lagunera), es reputada como Cuna de la Revolución de 1910. A modo de museo, ahí está una casa que habitó Francisco I. Madero.

En esa localidad nació el general Francisco Luis Urquizo Benavides, al tiempo uno de los escritores sobre el movimiento armado más leído.

En una de sus obras, Urquizo relata la ocasión (1911) en que se reunieron jefes revolucionarios para deliberar sobre una eventual renuncia de Porfirio Díaz. Venustiano Carranza consideró que aceptar la dimisión del dictador sería tanto como reconocerle legitimidad.

Alegó Carranza: La Revolución es de principios. Revolución que transa, es revolución perdida.

En febrero de 1913 el propio Madero pagó las consecuencias de su condescendencia con antiguos hombres del porfiriato, por no escuchar las advertencias que a tiempo le hizo llegar el Grupo Renovador de la XXVI legislatura.

Después, en la picaresca mexicana, aparecería la máxima: El que no transa, no avanza. Se convirtió en leitmotiv de los viejos priistas.

Al presupuesto por el sistema de cuotas y cuates

Una de las desviaciones de esa subcultura en que medra la corrupción se practica en los tres Poderes de la Unión, pero, con especial recurrencia, en el Congreso.

En las cámaras legislativas federales, verbigracia, se instituyó el sistema de cuotas y cuates por el que los coordinadores de bancada se reparten las “posiciones” en los órganos del Estado, cuyos miembros pasan por la sanción de la Legislatura.

Un ejemplo para ilustrar el asunto: La Cámara de Diputados tiene facultades para nombrar a los consejeros del Instituto Nacional Electoral. El Senado, para aprobar a miembros del Poder Judicial de la Federación.

El tema viene a ocasión porque en 2019 la Cámara alta trata ya el relevo de tres ministros de la Suprema Corte de Justicia de la Nación que han cumplido su periodo.

Siempre resulta emocionante escuchar el discurso en que ministros y magistrados, a la hora de asumir, juran el cumplimiento de la Constitución. Ahora se escucha con insistencia un spot: La Constitución protege tus derechos. Nosotros protegemos la Constitución.

La soberanía radica en la voluntad popular

Recordamos un discurso de hace poco más de tres lustros: Entender la democracia como un valor fundamental del Estado constitucional, cuya soberanía radica en la voluntad popular y tiene como objetivo el bienestar de los gobernados.

Es el caso que, quien pronunció esas bellas palabras, había aparecido en la propuesta inicial del presidente de la República. La proposición fue rechazada en primera instancia por los senadores, entre ellos los del Partido Acción Nacional, pastoreados por Diego Fernández de Cevallos.

Un hermano de la candidata a ministra, entonces magistrado electoral federal para más señas, buscó la triangulación de alguien cercano al coordinador panista. En una segunda votación se planchó nombramiento con 83 votos, de 108. Pasó a formar parte de la Segunda Sala.

La ministra termina su periodo en la Corte la semana próxima. Por lo pronto anda de vacaciones. Conveniente motivo para no estar presente en la sesión de ayer de los miembros de esa sala. La suplió Luis María Aguilar Morales, Primera Sala, ex ministro Presidente.

Seguirá sin aplicarse la Ley de Remuneraciones a la burocracia

El voto de Aguilar Morales, con los de Alberto Pérez Dayán y Eduardo Medina Mora fueron decisivos para mantener suspendidos los efectos de la Ley Federal de Remuneraciones de los Servidores Públicos. Votaron en contra de la suspensión, los ministros Franco González Salas y Javier Laynez Potisek.

Mientras que el pleno de la Corte no resuelva la constitucionalidad de ese ordenamiento, los funcionarios que se han declarado en resistencia contra la ley, seguirán ganando más que el presidente de la Republica.

El ministro Pérez Dayán es quien ha dado entrada a las impugnaciones y mantenido en suspenso el mandato del Congreso de la Unión.

Ni jubilados los ministros ganarán menos que el Presidente

Los togados que han pasado a retiro, a los que se incorpora la ministra vacacionista que ha terminado su periodo, tienen garantizado el 100 por ciento de sus remuneraciones durante los primeros dos años a partir de su jubilación: 250 mil pesos al mes, bono para alimentación, seguro de gastos médicos mayores y servicios de cinco asistentes (40 mil pesos mensuales cada uno).

Después de los dos primeros años, los ministros pensionados sólo cobrarán 80 por ciento: 200 mil pesos al mes. O sea, casi 80 por ciento más que el Presidente en turno.

El Estado constitucional tiene como objetivo el bienestar de los gobernados se dijo en el discurso que antes citamos, en el que se agregó: El Poder Judicial no puede evadirse de la continua evolución de la historia. No, pues sí. Es cuanto.

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