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El mundo de los parias, ¿cabe en la cuarta transformación?

La Piedra en el Zapato

Por Abraham García Ibarra

Cuanto desearía este escribidor -en vez de ofrecer comentarios- dar la gran noticia: Un capítulo fundamental de la cuarta transformación de la República tiene como prioridad una nueva política inquilinaria, votada en consulta popular por más de 30 millones de jefes de familia.

No lo haríamos ni el 28 de diciembre, día de los santos inocentes: Sería, obviamente, fake news, para decirlo en pocho.

En vez de desperdiciar aquellas 70 palabras, entramos con una acepción: A partir de los años ochenta, cártel se popularizó en México como aplicación a pactos constitutivos del crimen organizado: Los de la droga, las armas, la trata de personas, etcétera. Antes, el uso era mafia.

Hablando del “Cártel inmobiliario”

Nos sorprendió recientemente que una seria y confiable publicación impresa metropolitana diaria, especializada en Economía y Finanzas, titulara una investigación incluyendo el término: Cártel inmobiliario.

Para decirlo pronto, el material periodístico se refiere al negocio de la renta de espacios habitacionales, particularmente en la Ciudad de México, donde el metro cuadrado se cotiza entre trece mil y más de 70 mil pesos.

Se advierte que los corporativos, nacionales y extranjeros, dedicados a la construcción, están dando el giro de la venta de vivienda al del arrendamiento.

Se cita ahí a ponente en un foro sobre la materia, que denuncia el incumplimiento de los especuladores inmobiliario de una norma -la 26- que los compromete a destinar un porcentaje de la inversión a la vivienda de interés social.

Sólo en la Ciudad de México se reporta un déficit anual de 200 mil viviendas.

Riesgos de que reviente la burbuja inflacionaria

Los propios editores plantean que el costo del alquiler se incrementa incesantemente, con riesgos de reventar la burbuja inflacionaria, malogrando el esfuerzo del Banco de México por evitar ese fenómeno, tipificado por los expertos como el impuesto oculto a la pobreza.

Gruesos segmentos de la población inquilina reservan de 30 a 40 por ciento de su ingreso mensual al pago de renta. Cuando llegan a su límite de solvencia, buscan otras zonas de residencia. La Ciudad de México expulsa anualmente hasta 13 por ciento de sus habitantes.

El problema de sobrepoblación se traslada a los suburbios metropolitanos. En este caso, a municipios del Estado de México conurbados, ya de por si trastornados por la mancha urbana, caracterizada por el precarismo.

Esa constante migración enfrenta requerimientos de transportación, que se descarga sobre las actividades laborales, escolares y la convivencia familiar y social. Se pierden diariamente millones de horas-hombre en labores productivas.

Sostenes económicos de familia, 9 millones de mexicanas

El cuadro nacional nos reporta la suma de 33 millones de hogares. Según encuestas del Instituto Nacional de Estadística y Geografía, casi nueve millones de esos hogares son sostenidos económicamente por jefas de familia.

Los componentes de la familia son de tres a cuatro miembros, expuestos al hacinamiento en los llamados cuartos redondos.

El problema habitacional en México se ha exacerbado por el desempleo, el subempleo y la precarización del salario. Citamos este aspecto del problema ya que, aunado a la inseguridad y el desplazamiento obligado, cientos de miles de beneficiarios de programas de instituciones estatales, han abandonado sus casas.

Otro enfoque de esa problemática consiste en que, en las periferias de las grandes ciudades, sobre todo en las zonas suburbana y rural, las viviendas son construidas con materiales de pepena: Desechos de cartón, trozos de plástico, láminas de asbesto (tóxicas), que sucumben ante el primer viento o inundación.

Desde las primeras oleadas agraristas, ejidatarios y comuneros combinaron el uso de suelo en vivienda y parcelas para la siembra de autoconsumo. La contrarreforma agraria de 1992 expuso la propiedad social de la tierra al mercado especulativo.

Los antes posesionaros pasaron a la condición de jornaleros, refundidos ahora por sus empleadores en inhabitables y repulsivos tugurios.

En manos de los traficantes de la miseria

En este sexenio, el gobierno transformó la Secretaría de la Reforma Agraria en Secretaría para el Desarrollo Agrario, Territorial y Urbano, puesta en manos de verdaderos traficantes de la miseria.

Lo primero que se ha hecho, es mapear el territorio nacional para localizar terrenos ejidales remanentes en la invasión urbana, terrenos nacionales y tenencias agrarias. Desde luego, parte de unidades habitacionales abandonadas por propietarios insolventes.

Aun sin terminarse el inventario ya se tenían compradores seleccionados, no para impulsar la vivienda social, sino para darle espacios a lujosas plazas comerciales, “fascinantes” fraccionamientos residenciales y socialmente inaccesibles desarrollos turísticos, etcétera.

En la depredación, ha puesto su grano de veneno la Secretaría de Medio Ambiente y Recursos Naturales, certificando cambios de usos del suelo, como es el caso del Nuevo Aeropuerto Internacional de la Ciudad de México.

Hablamos ya de 126 millones de compatriotas, de 33 millones de hogares y de 80 millones de parias. Más de 30 millones votaron el 1 de julio por el cambio. ¿Qué les depara a esos mexicanos la cuarta transformación de la República? Hasta hoy no lo sabemos. Es cuanto.

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