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El neoliberalismo no tiene madre

La Piedra en el Zapato

Por Abraham García Ibarra

Siempre que sea necesario, seguiremos repitiendo la plástica expresión del cardenal hondureño Oscar Andrés Rodríguez Madariaga, pronunciada en memorable visita a México.

El 1 de enero de 1994 entró en vigor el Tratado de Libre Comercio Estados Unidos-Canadá-México. Horas antes, irrumpió territorio chiapaneco el Ejército Zapatista de Liberación Nacional. El 23 de marzo fue asesinado el candidato presidencial del PRI, Luis Donaldo Colosio. Su suplente, Ernesto Zedillo, resultó Presidente electo en agosto. El año negro cerró con el maquinado Error de diciembre.

Aunque ya tenían bien ganada fama pública, entre 1993 y 1995 estaban en el centro de la escena política nacional, Andrés Manuel López Obrador, hoy presidente de México; Porfirio Muñoz Ledo, hoy presidente de la directiva de la Cámara de Diputados federal; Ricardo Monreal Ávila, hoy presidente de la Junta de Coordinación Política del Senado, y Alfonso Ramírez Cuéllar, activista entonces del Movimiento Social en Defensa de los Deudores de la Banca El Barzón y hoy presidente de la Comisión de Presupuesto en San Lázaro.

López Obrador era protagonista en Tabasco de protestas electorales y de la toma de pozos petroleros en la entidad; Muñoz Ledo despachaba como presidente del PRD, de cuyo comité ejecutivo nacional formaba parte Ramírez Cuéllar; Monreal Ávila pertenecía aún al PRI, del que desertó para convertirse luego en candidato y gobernador de Zacatecas por el Sol Azteca.

En la dirigencia nacional del PRD, López Obrador sucedió a Muñoz Ledo. Los cuatro citados pertenecen ahora al Movimiento Regeneración Nacional (Morena).

TLC: Gran perdedor, el campesinado mexicano

A propósito del TLC, en 2014, cuando se perfilaba la inscripción de México en el Acuerdo Transpacífico de Asociación Económica, dos Premios Nobel de Economía estadunidenses, al hacer el balance de veinte años de vigencia de ese instrumento, concluyeron que el gran perdedor ha sido el campesinado mexicano.

Uno de los factores de ese proceso depredador, fue que el gobierno mexicano aceptó sin reservas en el TLC la cancelación de subsidios públicos al campo, mientras que la presidencia de Bill Clinton siguió subsidiando a sus granjeros. El segundo factor, fue la contrarreforma agraria, ya legislada desde 1992 y puesta sobre rieles en 1993.

El sector productivo rural mexicano ya había sido expuesto en la incorporación del país al Acuerdo General de Aranceles y Comercio (GATT) en julio de 1986 por determinación del gobierno de Miguel de la Madrid.

De la Revolución verde a la gran cabalgata a la Ciudad de México

Antes, sin embargo, los productores agrícolas de Sonora empezaban a ver desvanecido el espejismo de la Revolución verde, de la que llegó a decirse haría del noroeste el granero de la República. Desde aquel año, la sociedad rural sonorense empezó a movilizarse en reclamo de una nueva política agropecuaria.

Fue Chihuahua el estado donde, a principio de los noventa, la protesta campesina comenzó a manifestarse en la toma de sucursales bancarias, cierre de puentes fronterizos y la quema de tractores y productos agropecuarios.

La mecha prendió y fue en Jalisco donde la priista Confederación Nacional de Productores Rurales le metió candela a la sublevación que tuvo su detonante en la cartera bancaria vencida. El estallido se reprodujo en Sonora, Sinaloa, Chihuahua, Colima, Oaxaca, Nayarit, Baja California, Zacatecas, Morelos, Guanajuato, Aguascalientes y Tamaulipas.

En Zacatecas, un plantón campesino se prolongó por 69 días. En Chihuahua se emprendió la gran cabalgata hacia la ciudad de México, donde fueron sitiadas la Asociación de Bancos de México, la Bolsa Mexicana de Valores, la Comisión Nacional Bancaria y la Secretaría de Hacienda y Crédito Público.

Fobaproa y el asalto a San Lázaro a lomo de caballo y burros

En 1994 se dio formalmente por constituido El Barzón, que se declaró en resistencia contra la excesiva carga de intereses bancarios sobre saldos insolutos que, después de la devaluación del peso en diciembre de ese, se dispararon por encima del 200 por ciento. Los bancos y otros acreedores empezaron a asestar a mansalva embargos y remates.

Originalmente formado para la defensa de los deudores rurales, El Barzón empezó la defensa de los deudores bancarios urbanos, particularmente del Distrito Federal, donde sobre un millón de deudores caía la Espada de Damocles.

Para entonces, separada una corriente encabezada por Javier González bajo la denominación de Barzón empresarial, el de Ramírez Cuellar era ya el liderazgo más sobresaliente de El Barzón campesino.

A la crisis de supervivencia del campesinado mexicano, se agregaban nuevos agravios a finales de los noventa: El Fondo de Protección al Ahorro Bancario y el Instituto Bancario de Protección al Ahorro, por los que la deuda contingente de los más poderosos empresarios privados fue convertida en deuda pública. Los pasivos actuales del IPAB rondan en el billón de pesos.  

Para diciembre 2005, el zacatecano Ramírez Cuellar, en nombre de 26 organizaciones de deudores, tomó el Palacio Legislativo de San Lázaro a lomo de caballo, seguido de una recua de burros. Se le fincaron causas penales por motín y daños en propiedad ajena.

Crónica de una muerte anunciada: La del TLCAN

Aciago el periodo de este ejercicio memorioso, el ya denominado TLCAN fue puesto en la picota por Donald Trump desde su campaña presidencial en 2016, en que comprometió su finiquito. Desde hace un año se inició la revisión de dicho instrumento.

Activas las conversaciones trilaterales a ese efecto, en septiembre de 2018 el inquilino de la Casa Blanca lanzó una bola de humo: Me preocupa, dijo, que los cultivos y tráfico de drogas ilícitas en Colombia, México y Afganistán lleguen a niveles records, afectando la seguridad y la salud de los estadunidenses.

Trump, rumbo a su reelección en 2020, ha mantenido incesante la agresiva muletilla de las drogas, vinculándola al tema de la inmigración. No obstante, se ha olvidado de Afganistán y de Colombia; el primer país, campeón en producción de goma de opio y, el segundo, en cocaína. Todas las troneras, sobre México.

Finalmente, se dio por suscrito por mandos ejecutivos delegados el T-EMC, para su aprobación por las instancias senatoriales. Trump festejó su triunfo: Ganó el interés de los Estados Unidos. En El Capitolio, no obstante, existen acusadas resistencias a ciertos contenidos del nuevo acuerdo, cuyos términos estrictos, las letras chiquitas, sobre todo, no se conocen plenamente, al menos en México.

La bola “de fuego” de los aranceles contra México

El Senado mexicano reservó para periodo extraordinario la lectura, revisión y dictamen del misterioso documento. En el inter, Trump lanzó la bola de fuego de los aranceles sobre todos los productos mexicanos importados por los Estados Unidos.

El gobierno mexicano acusó recibo del golpe bajo, que dejó sin respiro sobre todo a los usufructuarios del comercio exterior, pero reaccionó tímidamente, a pesar que el Consejo Coordinador Empresarial exigió acciones espejo de la misma magnitud de los eventuales perjuicios provocados por los aranceles a partir del 10 de junio.

De última hora, Trump fingió recular, usando melifluamente una forma neutra: indefinidamente, en lugar de definitivamente. Indefinido, quiere decir que no tiene límites señalados, nomás. En tiempo, pueden ser tres meses, tres semanas, tres días o las próximas tres horas, según se visualicen los entremeses electorales.

Como en el caso del T-EMC, el texto real del acuerdo del pasado 7 de junio quedó bajo siete llaves en el Departamento de Estado.

Trump exhibe públicamente sus “trofeos”

Sólo el indiscreto Trump dio una señal del contenido: Ellos (los mexicanos) empezarán a comprar productos agropecuarios a niveles muy altos a nuestros granjeros.

Sin especificarse dichos productos, se colige que son, entre otros, maíz, soya y cárnicos, que los granjeros estadunidenses tienen subsidiados por el gobierno y de los que cuentan con superávit.

Quedaron en suspenso nuevos aranceles. Se olvida que están activos los del tomate mexicano, que genera 400 mil empleos directos y más de un millón indirectos.

Otra vez, la hebra se rompe por lo más delgado

La vieja historia neoliberal se redita, pues: La hebra se rompe de nuevo por lo más delgado. Los campesinos seguirán acotados en su capacidad productiva y de mercado interno, y, a como está la cotización del dólar, la mayoría de los mexicanos seguirá pagando su subsistencia alimentaria más cara: Éramos muchos… y parió la abuela. Es cuanto.

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Palabras del investigador y periodista Daniel Estulin

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