Voces del Periodista Diario
Opinión Voces Opinión Voces Opinión Abraham García

El que no vive para servir, no sirve para vivir

La Piedra en el Zapato

Por Abraham García Ibarra

De nuestro genial, incisivo, corrosivo e irrepetible muralista Clemente Orozco, tenemos El hombre en llamas. Nada qué ver con el bodrio cinematográfico gringo: Una irreverencia.

Nos gusta una “cabeza”-así le llamamos los de modelo antiguo- del Financial Times leída ayer, a saber: Ejecutivos superestrellas pueden llegar a autodestruirse.

Rescatamos unas cuantas líneas del texto: Los empresarios obstinados, carismáticos e ingobernables, encarnan el espíritu económico. Los superestrellas pueden ser gestores respetables, pero (…) tienen el mismo problema: Son tremendamente ambiciosos.

Lo que vale para economía y finanzas, vale lo mismo para la política. En México, tenemos pigmeos que se trepan a un ladrillo y se marean. Sufren el síndrome del gendarme con uniforme y charola. Quien los soporta.

La arrogancia y la infalibilidad como estilo de “gobernar”

La primera generación de tecnócratas en el poder administrativo, se creyó el cuento de cuadros de excelencia. “La última Coca-Cola en el desierto”.  Nunca aprendieron que, conocimiento, no es sabiduría.

Para rellenar esa omisión, se pertrecharon en la arrogancia y en la infalibilidad, cuestionada ésta hasta en la misma autoridad del Papa. Que ya es decir.

Esa falta de humildad, la vimos en 2018 en José Antonio Meade. Esgrimiendo su condición de más de 20 años de burócrata, sin embargo se creyó El mero para ejercer la función presidencial. De haber llegado a Los Pinos, nos hubiéramos despertado  el 2 de diciembre, con un autócrata.

Los hombres de la cultura del esfuerzo

El animal político aristotélico, es característica universal, pero en México el político se formó antaño en la cultura del esfuerzo. No del hombre formado por sí mismo, al estilo anglosajón, sino dándose baños de pueblo.

Como sea, a la hora del ascenso, ese espécimen se va transformando por lo que en siquiatría se conoce como desdoblamiento de la personalidad.

En ese proceso sicológico, se olvida origen social, convivencia en el llano, aprendizaje en el drama colectivo, promesas de campaña y aun la responsabilidad que entraña el ejercicio de un cargo de elección popular.

Compadre, no me des, nomás ponme donde haya

Hasta Miguel de la Madrid Hurtado, la noción del servicio público permaneció latente: El que no vive para servir, no sirve para vivir.

En lo sucesivo, los presidentes y sus cohortes llegaron al poder para hurtar: Compadre, no me des, nomás ponme donde haya.

Según investigaciones recientes, la corrupción le cuesta a los mexicanos un billón de pesos al año. El sistema para combatir la pandemia quedó trunco en 2018.

Los tecnócratas de factura neoliberal, han sido tipificados como vendedores de esperanzas. Estamos “hasta la madre” de las frustraciones provocadas por la burla.

Ernesto Zedillo difundió la sensación de que le tenía sin cuidado el juicio de la historia. Los que pretenden luchar cuerpo a cuerpo con la historia, están condenados al basurero de la historia. Todavía no se agota el cupo. Es cuanto.

Artículos relacionados

Guardia Nacional, de urgente y obvia necesidad

Primeros ajustes en la cuarta transformación

Temeraria incitación a los cazadores de populistas

Abraham García Ibarra

Dejar un comentario

This site uses Akismet to reduce spam. Learn how your comment data is processed.