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Enrique Peña Nieto navega en solitario

La Piedra en el Zapato

Por Abraham García Ibarra

Aunque el Estado neoliberal, es de naturaleza regresiva, es dable de hablar de “tiempos modernos”. A fin de cuentas, los exégetas del modelo nos anunciaron el salto a la posmodernidad.

Septiembre tiene efemérides históricas que giran sobre el aniversario de la declaración de Independencia de México. Con todo respeto a nuestros próceres, hoy recordamos el mismo mes, pero de 1982.

José López Portillo despidió su mandato el 1 de septiembre, decretando la Expropiación bancaria. Un PRI pujante todavía, apoyó la sorpresiva decisión presidencial, movilizando a más de cuatro millones de militantes en el Zócalo de la Ciudad de México y en las capitales de los estados.

Los banqueros expropiados y sus compañeros de viaje en la comunidad de hombres de negocios, no se cruzaron de brazos. El mismo mes proclamaron un México en libertad y se lanzaron a la rosa de los vientos tratando de subvertir el orden establecido.

La herencia de Carlos Salinas de Gortari

Cuando Carlos Salinas de Gortari le dio reversa al decreto expropiatorio en 1990, para la desnacionalización del sistema de banca y crédito, el priismo ya no estaba ahí. Estaban sus legisladores, aplaudiendo y planchando la reforma al artículo 28 de la Constitución y concurrentes.

El pasado 1 de julio, el PRI nuevamente ha sido lanzado de Los Pinos. El presidente Enrique Peña Nieto navega en solitario hacia el ostracismo.

Un PRI sin priismo naufraga en su propio caldo. En pleno shock no logra ni siquiera remendar sus estructuras nacionales de mando. En las provincias los comités estatales y municipales andan como perrillo en el periférico.

Eminentes sociólogos estadunidenses que hablan del Hombre político, concluyen que los partidos pueden incurrir en todas  clase de fallas tácticas y estratégicas, por nunca pueden renunciar a su mito principal. (Lipset.)

Faltan voluntarios para cargar el ataúd

El PRI neoliberal tiró el agua sucia de la tina con todo y niño. Hoy no puede acompañar a su Presidente en su obligada retirada. Hay septiembres que duelen. Así el de 1985 como el de 2017, a consecuencia de los devastadores terremotos.

El PRI sobrevivió en 1988 al terremoto político del 6 de julio: Tenía aún con qué. Hoy no tiene ni quien cargue el ataúd. Es cuanto.

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