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¿Está sonando ya la última hora de la democracia?

La Piedra en el Zapato

Por Abraham García Ibarra

En la lectura de algunos teóricos e ideólogos europeos, el fascismo es la fase más exacerbada del capitalismo. A su servicio ha de estar el Estado totalitario. En los Estados Unidos, una de las deducciones es que el neoliberalismo -devenido mero neomercantilismo-, es la más perversa deformación del capitalismo.

En la experiencia europea, el fascismo tiene su placenta en la manipulación del rencor social provocado por lo la firma hace un siglo del tratado “de paz” (Versalles) entre los países aliados y Alemania, por el que los vencedores infligieron humillantes condiciones a los regímenes derrotados en la Primera Guerra Mundial.

La radicalización de los movimientos en Europa, ya de por sí extremistas, fue jalonada por la Gran Depresión económica, originada en los Estados Unidos en 1929, cuyos impactos en los países vencidos en 1919-1920 desclasaron a las clases medias y profundizaron la pobreza de los más pobres.

Ahí caló en las masas el incendiario discurso, primero, de Benito Mussolini, en Italia, y de Adolfo Hitler más tarde en Alemania. Hombres de extracción socioeconómica casi anónima, se convirtieron en instrumento de subversión del grupo dominante: Las viejas élites dirigentes ultraconservadoras resentidas.

En 1945 se dio por derrotadas a las potencias de El Eje. Se iniciaron negociaciones para la unificación europea. En 1993 se institucionalizó como comunidad política de derecho la Unión Europea.

La ultraderecha perfora las estructuras parlamentarias

La crisis migratoria latente en Europa desde hace cuatro décadas con su respectiva xenofobia y los remesones globalizados de la crisis financiera internacional de 2008, generaron nuevos fenómenos de inestabilidad política y económica en el viejo continente.

Ahí están entrando en la escena política nuevas y legalizadas formaciones nazifascistas en Italia, Alemania, España, Francia y países nórdicos, que ya han irrumpido exitosamente las instancias parlamentarias y determinan la formación de los poderes ejecutivos.

Joseph MacCarthy y sus pupilos en América Latina

En América, el lanzamiento del nazifascismo en los Estados Unidos corrió a cargo en los ciencuenta del senador republicano Joseph McCarthy.

Para América Latina, particularmente en el Cono Sur, la implantación fascista adquiere una extendida dinámica con el golpe de Estado en 1964 contra el presidente de Brasil, Joao Goulart, en una operación tipificada como contrarrevolución. Casualmente, el golpe se produjo cuando el mandatario estaba de visita en la China comunista.

Goulart había acometido una política que tuvo como eje cinco reformas: La agraria, la tributaria, la administrativa, la bancaria y la educativa. La primera estrategia fue la desinversión privada. El viraje fue en automático hacia la ultraderecha que hoy, militarizada, se encuentra nuevamente en el poder.

En 1973, Argentina y Chile fueron incorporadas a esa tendencia bajo la acción parapolicial de la Alianza Anticomunista Argentina (La Triple A), que derrocó al presidente Arturo Illía, y en Chile, con el asesinato del presidente de la Alianza Popular, Salvador Allende, por el militarote sublevado Augusto Pinochet.

Como en Brasil, en Argentina y Chile se recurrió a la desestabilización económica a cargo de los detentadores del capital doméstico y extranjero para fertilizar el terreno y tratar de justificar las acciones golpistas.

La imposición del Plan Cóndor desde las bases centrales y periféricas de El Pentágono extendió el modelo golpista a otros países de la región. A Centroamérica se le impuso la guerra caliente entre las décadas de los setenta y ochenta.

Privatizaciones y corporativismo empresarial en México

En México, a partir de la abortada Conspiración de Chipinque en 1975, maquinada para derrocar al Presidente, la opción de derechas tuvo como táctica el previo calentamiento con literatura de tufo fascista que se inspiró básicamente en el golpe contra el brasileño Goulart.

Entre los sexenios 1976-1982 y 1982-1988 uno de los recursos más socorridos fue la fuga de capitales. La operación se coronó con la primera usurpación contemporánea del poder presidencial en 1988. La segunda, en 2006.

Instaurado el corporativismo empresarial mediante la cesión del conjunto de entes productivos del Estado a particulares y su posterior desnacionalización, los gabinetes legal y paralelo también fueron privatizados.

Los órganos del Estado: Secretaría de Hacienda y Crédito Público, Banco de México, Comisión Nacional Bancaria y de Valores, Comisión Nacional de Seguros y Fianzas, Comisión Nacional del Sistema de Ahorros para el Retiro, Comisión Nacional para la Defensa de los Usuarios de Servicios Financieros, Instituto de Protección al Ahorro Bancario, etcétera, concebidos para la regulación económica, combatir malas prácticas del mercado, fomentar el desarrollo del sistema financiero y proteger el interés del público y de los trabajadores, fueron puestos bajo control de tecnócratas neoliberales.

El franquismo recalentado y la FAES para América

Citamos antes el resurgimiento de formaciones fascistas en Europa y mencionamos a España. Aquí se le identifica como franquismo recalentado, cuyas falanges, a lomo de la Alianza Popular (AP) nunca se dieron por rendidas.

En 1989, los franquistas de viejo y nuevo cuño, migraron al Partido Popular, que en 1996 se alzó con la primera victoria electoral, de la que resultó presidente de Gobierno, José María Aznar.

Estando en el ejercicio de su encargo, en 2006 Aznar viajó a México a promover el voto presidencial en favor del PAN. Para entonces, el partido azul ya estaba alineado oficialmente con la Democracia Cristiana. A la DC se la veía asociada a los partidos conservadores europeos a cuya alianza se le caracterizó como La Internacional negra. El PAN ejerció la presidencia de la DC para América.

La nueva ola protofascista en América es empujada desde hace poco más de década y media por la Fundación para el Análisis y los Estudios Sociales (FAES), reputada como laboratorio de ideas del Partido Popular. Su creador y actual gurú es José María Aznar.

Tras la máscara doctrinaria, el nuevo colonialismo español

La FAES no niega la cruz de su parroquia. Su ideario pretende ser para América el de La madre patria hispánica: Defensa de la verdadera civilización cristiana y combate a todo lo que se le oponga. En la exposición de motivos de la FAES, los regímenes de Cuba, Venezuela, Nicaragua, por sinrazones más que obvias.

Contra aquellos gobiernos latinoamericanos que han aceptado el nuevo colonialismo, abriéndose a los capitales españoles, como México y Colombia, no hay motivo de controversia ideológica.

Curioso asunto: La FAES es producto de la Alianza Popular y del Partido Popular. Sin embargo, no se reconoce como populista, como corresponde al original populismo franquista. Todo lo contrario, se acredita como depositaria y conductora de la cruzada antipopulista en América.

Trump, primer presidente antidemocrático de Estados Unidos

Aun desde los primeros triunfos electorales del Partido Socialista Obrero Español, el gobierno peninsular abogó por el alineamiento con Washington, compromiso que profundizó el PP y ha retomado el PSOE de Pedro Sánchez, que marcha de la mano del republicano Donald Trump.

En Europa, avistados los rebrotes del fascismo, se preguntan si no está sonando ya la última hora de la democracia. Vale la misma preocupación para América donde, según los estudiosos del fascismo que hemos citado en anteriores entregas, Trump es el primer presidente antidemocrático de los Estados Unidos. Es cuanto.

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