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¿Fuma el Consejo Empresarial la pipa de la paz?

La Piedra en el Zapato

Por Abraham García Ibarra

En el llano -donde la suspicacia es un deporte nacional- suele expresarse la duda: Se me hace muy ojona pa´ paloma, muy redonda pa´ aguate y muy colorada pa´ huevo.

Quede establecido, de entrada, que somos partidarios de la reconciliación nacional, a condición de que, al concretarse, no se mezcle el coyote con las gallinas o el lobo con las ovejas. México ya pasado por esas frustrantes experiencias.

La primera ruptura con el poder presidencial

En el marco de la primera ruptura del poder empresarial con el poder presidencial, a mitad de su sexenio José López Portillo convocó a los “buenos mexicanos” a la Alianza Popular, Nacional y Democrática para la Producción. Pronto, le fueron suprimidos los apellidos popular y democrática: Quedó en    ALPRO.

El pacto firmado por las representaciones de los sectores público, social y privado, pretendió amansar las aguas broncas salidas de madre por la expropiación de latifundios en los valles de El Yaqui y El Mayo, Sonora, por Luis Echeverría.

A las pocas semanas de ejecutarse el decreto de afectación agraria, en los suburbios de Monterrey, Nuevo León, abortó La conspiración de Chipinque, tramada, literalmente, para derrocar al Presidente.

En aquel aquelarre fue identificado el nombre de un empresario agropecuario sinaloense (egresado del Tecnológico de Monterrey, para más señas) que, poco después, presidiría la Confederación Patronal de la República Mexicana, de donde pasó a la presidencia del Consejo Coordinador Empresarial (CCE).

En la campaña México en la libertad

Ambas cúpulas de los hombres de negocios se implicaron en la campaña México en la Libertad, como agresiva reacción contra la expropiación bancaria, asestada por López Portillo en 1982. (Segunda ruptura con el poder presidencial).

Aquel empresario, ex presidente del CCE, contendió en 1988 por la presidencia de la República, nominado por el PAN.

Precisamente en ese año, asumió la presidencia del CCE, Agustín Legorreta, para entonces ya ex propietario de Banamex, cuya franquicia no le fue devuelta en la reprivatización de la banca. Tuvo antes una frase célebre don Agustín: México somos, a lo más, unos 300.

 En el sexenio pasado anduvimos a salto de mata, declaró el ejecutivo del Banco Nacional de México (Banamex), Pablo Aveleyra, en un análisis sobre las expectativas de la ALPRO y sus efectos tranquilizadores inmediatos.

Expuso, para decirlo pronto, su escepticismo -si bien acotado- sobre el éxito de la alianza. El convenio, afirmó, debió quedar sólo entre el los sectores público y privado. Esto es, excluyendo al sector social.

Los grandes favores dispensados al Grupo Monterrey

En el corto verano de la ALPRO y hasta septiembre de 1982, el más ganón de sus beneficios fue el Grupo Monterrey y los corporativos industriales de La sultana del norte que lo formaban, a los que favoreció el gobierno con financiamientos preferenciales a cargo de la banca de desarrollo, créditos fiscales y subsidios en los precios de energéticos, etcétera.

El oxígeno público sirvió de poco: El Grupo entró a su fase declinante.

Carlos Salazar en la presidencia del CCE

Ayer, después de un periodo de beligerancia poselectoral, dirigida por el sinaloense Juan Pablo Castañón, el CCE quiso tener como invitado al presidente Andrés Manuel López Obrador en su cambio de dirigencia nacional. Un guiño en señal de paz.

Esa señal estuvo a cargo del nuevo líder de la cúpula de hombre de negocios, el regio Carlos Salazar Lomelín.

La nueva misión de Salazar, es producto de la meritocracia en el sector privado: Egresado del Tecnológico de Monterrey, de esta institución fue presidente de la Junta Asesora Corporativa.

Su trayectoria profesional la desarrolló en Coca Cola, propiedad de Fomento Económico Mexicano (FEMSA), en el que ha despachado como director general.

Un dato no se nos escapa: Hizo don Carlos estudios especializados en el Instituto Panamericano de Alta Dirección de Empresas (Ipade), gestionado por el Opus Dei.

Estado megalómano y politización de la sociedad civil

Como mera curiosidad cultural, recordamos que en los programas del Ipade se dio como lectura obligada el ensayo del francés Jean-Francois Revel, El Estado megalómano (1982).

En su obra, el autor lanza un duro ataque al primer gobierno del Partido Socialista francés conducido por Francois Mitterrand.

Denuncia el autor el fundamentalismo socialista. Señala, entre sus “nefastas consecuencias”, la desordenada y generalizada politización de la sociedad civil.

A ciencia cierta, no sabemos si Carlos Salazar Lomelín leyó aquel ensayo.

Memoria de la elección presidencial de 2000

Si sabemos a ciencia cierta, que, en 2006, el Consejo Coordinador Empresarial, presidido entonces por José Luis Barraza González, se entrometió en la campaña presidencial, llamando a no votar por el cambio del modelo económico mexicano.

Tal consta en la sentencia, definitiva e inatacable, del Tribunal Electoral del Poder Judicial de la Federación, que sentenció los resultados de aquella elección en favor de Felipe Calderón Hinojosa. Es cuanto.

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