Voces del Periodista Diario
Opinión Salvador González Briceño

Gana el MAS en Bolivia, la golpista Áñez es depuesta por la vía electoral

*La derecha, encabezada por Carlos Meza, reconoció el triunfo electoral y así, el retorno del MAS a la presidencia de Bolivia en la persona del candidato ganador Luis Arce

Por Salvador González Briceño

Por arrolladora mayoría superior al 55 por ciento de los votos, según datos confirmados por el Tribunal Supremo Electoral, Luis Arce, el candidato del Movimiento al Socialismo (MAS), vence al competidor Carlos Mesa que logra casi el 29 porcentual.

El “ideal bolivariano” está de regreso. La realidad es que se trata de un arrebato electoral; es decir que fue por la voluntad popular, en una elección “limpia y transparente”, con un récord de participación del 87 por ciento, como se expulsa a los golpistas encabezados por Jeanine Áñez, la presidenta espuria.

El golpismo, dirigido desde Washington y avalado por la oligarquía boliviana, la complicidad de la OEA de Luis Almagro y respaldado por los militares, se enquistó en el poder para deponer al también ganador de las elecciones del 20 de octubre de 2019, y entonces presidente Evo Morales.

Luego entonces, Áñez usurpó la presidencia al expulsar a Evo del país con el apoyo militar, consumando el golpe de Estado. También, de contener violentamente las protestas masivas, con el apoyo de la fuerza pública para el avance del MAS.

Claro que la represión y los asesinatos durante el gobierno autoritario de Áñez es un tema pendiente, porque las trifulcas de rechazo a las manifestaciones pacíficas de la población se cobró vidas humanas.

Ahora, contento porque en la proximidad de las semanas, Evo Morales podrá regresar a su país tras el triunfo de Arce, lo importante ha sido la recuperación de su propio país. La dignidad y la democracia, la esperanza, ha declarado Arce en sus primeras reacciones tras el triunfo.

A partir de ahora, el MAS tiene el reto superior de retomar al país en marcha que dejó Evo, con un dique todavía mayor a cuestas: contener el impacto de la pandemia por el covid-19, que ha dejado a una población indefensa y devastada.

De este modo, la esperanza se abre de nuevo para el pueblo boliviano. Y con el retorno de Evo lo primero que puede y tiene que regresar a Bolivia es la paz. La dictadura golpista de Áñez quedará atrás. La esperanza resurge por la vía legítima: electoral y democráticamente.

El propio Meza reconoció el triunfo de Arce. Así lo declaró al saberse perdedor de la elección. La toma de posesión de las nuevas autoridades es en la primera quincena de noviembre —poderes Ejecutivo y Legislativo—, con Luis Arce como nuevo presidente. Áñez se irá en próximos días.

A EE.UU. solo le queda aceptar la voluntad popular. Hoy se dice dispuesto a “trabajar con el gobierno electo boliviano en los intereses compartidos”, según Michael Kozak, jefe de la diplomacia para Latinoamérica.

El proceso de la imposición de Áñez fue violatorio del Estado de derecho, contrario a la legalidad interna del país boliviano. Al mismo tiempo, al mundo le quedó claro que EE.UU. fue el motor para imponer a sus títeres en el poder. Qué decir del desprecio por el pueblo, la reacción violenta de las élites, policías y militares, para reprimir al pueblo.

Por lo anterior, la jornada del 18 de octubre es histórica para Bolivia, y Latinoamérica, hablando de las fuerzas progresistas que tienen como meta recuperar la dignidad, la democracia y el respeto a la integridad de cada país cuyos gobiernos se ocupan de resolver asuntos nacionales. Enhorabuena por el triunfo.

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