Voces del Periodista Diario
Abraham García Opinión

Golpes de Estado: Golpes de bolsa

Sinfonía Telúrica

Por Abraham García Ibarra

En los procesos de la Naturaleza, quienes nacimos a orillas del mar sabemos que -contrario a la percepción del filósofo que aseguraba que nadie se baña dos veces en el mismo río- las olas siempre rompen en las mismas costas. Sigue incesantemente el flujo y reflujo oceánico, con los mismos orígenes y destino.

En las relaciones humanas, los bajacalifornianos dicen: Te tengo muy vistas las placas, para advertir al interlocutor que no se pase de lanza cuando pretende perpetrar o repetir un timo. En la Política, los fenómenos de emulación y repetición tienen ciclos similares: Apenas se anuncie un cambio, ipso facto actúa la reacción: Revolución-contrarrevolución.

De cuando se rompió el cascaron del huevo de la serpiente

Desde la gestión presidencial de Lázaro Cárdenas -para situarnos en la etapa contemporánea-, en que el Divisionario de Jiquilpan emprendió la gran obra social y económica, las fuerzas de resistencia sonsacaron diversos atentados contra su persona, que culminaron con el alzamiento armado del general Saturnino Cedillo, vencido in situ por el propio Presidente.

En el periodo del primer Plan sexenal se sublevaron los mismos actores desde los mismos enclaves: El epicentro, Monterrey, desde finales de la década de los veinte, en ocasión del primer proyecto de reglamentación del Artículo 123 de la Constitución (en materia de Trabajo).   Puebla, Guadalajara, el Noroeste como teatros de guerra alternos.

En el primer cuarto de siglo del priismo hecho gobierno, desde aquellas plazas los tambores de guerra tocaron de nuevo  cuando en la década de los setenta el viejo régimen trató de reorientar la Economía mixta en favor de los menos favorecidos por la Revolución.

A mitad de aquella década, abortó La conspiración de Chipinque (Garza García, suburbios de Monterrey) para derrocar al presidente Luis Echeverría.

Amenazan con dar golpes de Estado para dar golpes de bolsa

En la revisión de nuestras libretas de reportero, tenemos subrayado un diagnóstico: Amenazan con dar golpes de Estado para dar golpes de bolsa.

Desde las mismas troneras y los mismos comandantes -algunos dinásticos; otros de nueva generación, pero con los mismos fines- los sones bélicos se convirtieron en jubilosas fanfarrias para saludar a los próceres del neoliberalismo que prometieron la posmodernidad aboliendo la Justicia Social.

Vinieron luego el crack de la Bolsa Mexicana de Valores, la privatización del sistema de banca y crédito como joya de la corona; el maquinado error de diciembre de 1994, los rescates bancarios y de otros sectores privatizados, el asalto a los fondos del Sistema de Ahorro de los Trabajadores para su retiro, hasta llegar al sexenio en que se proclamó un gobierno de los empresarios, por los empresarios y para los empresarios, cuya marca de la casa fue el saqueo de la renta petrolera.

Quince años en la trinchera contra el cambio de modelo económico

Te tengo muy vistas las placas, dicen los cachanillas: La mojonera es 2005-2006. El ya entrado en mayoría de edad Consejo Coordinador Empresarial (CCE, que en los ochenta tuvo en uno de sus ex líderes nacionales el primer candidato presidencial abiertamente de derechas) se lanzó a la arena electoral para convocar a los votantes a pronunciarse contra la oferta de un cambio de modelo económico.

El postulante de ese compromiso fue en aquella campaña presidencial el abanderado de la alianza partidista Por el bien de todos, primero los pobres: Andrés Manuel López Obrador, que había vencido la tormenta de su desafuero como jefe de Gobierno del Distrito Federal, trama urdida por agentes de los tres Poderes de la Unión: Ejecutivo, Judicial y Legislativo para mojarle la pólvora en su primera tentativa por llegar a Palacio.

Hoy están de nuevo en un combate cuerpo a cuerpo los mismos gladiadores de hace quince años. En el cuadrilátero destaca un beligerante que reúne dos condiciones: Es de Monterrey; preside el Consejo Coordinador Empresarial.

Don Carlos Salazar Lomelín, empleando un lenguaje jesuítico se enlazó ayer con sus pares al través de la Internet y, siempre con el método de preguntas y respuestas, les pidió por favor organizarse para 2021, año propuesto por el inquilino de Palacio Nacional para poner en prenda su investidura al través de la consulta popular.

Una acotación, nomás, hizo don Carlos: Recordar que se necesitan 30 millones de mexicanos dispuestos a desaforar al Presidente. Las olas del mar siempre golpean en las mismas costas. Para 2021 se requiere de un tsunami ciudadano. Es cuanto.

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