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Hablando de crímenes de Estado

La Piedra en el Zapato

Por Abraham García Ibarra

Como la fecha cae en viernes y los senadores hacen maletas desde el día anterior, no sabemos si su hija, Claudia Ruiz Massieu Salinas, escalará la tribuna de la Cámara alta para recordar a su padre José Francisco Ruiz Massieu.

Si se propusiera el recinto del PRI para el aniversario luctuoso, capaz que se encuentra conflicto de interés: La huérfana es dirigente nacional de dicho instituto que está ocupado en su reconstrucción.

El ilustre intelectual y político guerrerense fue asesinado al amanecer del 28 de septiembre de 1994, tercero en la saga que dio cuenta del cardenal de Guadalajara Posadas Ocampo (mayo de 1993) y del candidato presidencial del PRI, Luis Donaldo Colosio (marzo de 1994).

Ex gobernador, secretario general del CEN del PRI y flamante coordinador de la bancada tricolor de San Lázaro, a Ruiz Massieu se le consideraba idóneo para llegar a Los Pinos en 2000.

La historieta de “Los paquetes de Paquita”

Ahora, sólo nos queda la historieta de Los paquetes de Paquita, la vidente contratada por la Procuraduría General de la República como auxiliar forense.

Sabemos que por ahí, en algún penal de alta seguridad, está confinado el sicario al que se le pagaron 50 mil pesos para atentar contra Ruiz Massieu.

El crimen detonó la ruptura entre el presidente Ernesto Zedillo y su antecesor Carlos Salinas de Gortari a causa de que el Doctor Z ordenó indiciar al hermano incómodo Raúl Salinas de Gortari.

Don  Raúl, como don Carlos, ex cuñado de Ruiz Massieu, fue exonerado después de su permanencia en Almoloya de Juárez. No sólo: recibió el beneficio de rembolso de bienes asegurados en una línea de investigación anexa que desembocó en proceso judicial.

La leyenda del hombre invisible

En la narrativa de los hechos, queda un nombre, pero el hombre parece haberse perdido en la noche de los tiempos: Manuel Muñoz Rocha, diputado por el PRI por aquellos días. Pidió licencia por escrito pero por fax. Se volvió ojo de hormiga, según se decía en las viejas crónicas de nota roja.

Muñoz Rocha sería el mensajero que le llevó los 50 mil pesos al brazo armado y un compinche.

Giradas órdenes de aprehensión contra el legislador tamaulipeco nunca los agentes de la ley dieron con él, aunque era visto en algunas plazas comerciales de Texas (USA), según lo supo hasta la Secretaría de Relaciones Exteriores.

Hace poco más de cinco años, sus paisanos aseguraron haberlo visto de regreso a Tamaulipas. Ya no había caso delatarlo; ni causa. Un juzgado federal lo había exonerado en 2009, durante la presidencia de Felipe Calderón. La PGR y la Interpol dieron el caso como cosa juzgada.

México lindo y querido: Republica de las exoneraciones, los indultos, las amnistías… como suele ocurrir en todas las familias que se respeten. Es cuanto.

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