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Itamitas y el complejo de inferioridad

La Piedra en el Zapato

Por Abraham García Ibarra

(Itamitas es la identidad que se asigna a los egresados del Instituto Tecnológico Autónomo de México –ITAM).

Desde la década de los cuarenta del siglo pasado, hay una acusada tendencia que informa que los licenciados por el ITAM buscan posgrados particularmente por la Universidad de Yale (EU), en especial en las carreras de Economía y Ciencias de Administración Pública y anexas.

Yale es una institución creada a principios del siglo XIX para los millonetas en dólares, pertenezcan a familias que detentan el poder económico o político

Forman, pues, lo que el sociólogo Mills estudió como la élite del poder de los Estados Unidos. De ese plantel emanaron los presidentes George H. W. Bush y George W. Bush, hijo y nieto de Prescott, El banquero de Hitler.

Se da por descontado que las familias de inscritos en ese establecimiento, no sólo disponen de recursos para pagar la inscripción y las caras colegiaturas, sino para hacer donaciones económicas excepcionales a su universidad favorita.

El inquietante caso de los becarios mexicanos, raza de bronce

Los jóvenes ambiciosos de la raza de bronce, en cambio, gracias a la intercesión de ejecutivos del gabinete económico enquistados en la Secretaría de Hacienda y el Banco de México, han cumplido el sueño americano a costa de becas pagadas por el Estado, que, sin embargo, no son suficientes para competir con la autosuficiencia de los pupilos de las universidades estadunidenses que dan preferencia, como Yale, a hijos de familias blancas o protestantes.

No es solamente el caso de Ernesto Zedillo Ponce de León que, egresado del Instituto Politécnico Nacional, creado en el periodo de Cárdenas para hijos de trabajadores, después de pasado por Yale llegó a la Presidencia de México, o el de José Antonio Meade Kuribreñas que, hijo de funcionario público, y, formado en el ITAM, se apuntó para llegar a Los Pinos en 2018, infructuosamente.

Dada la humillante arrogancia de los juniors estadunidenses en Yale, parecería obvio que a los becarios mexicanos su diferencia socioeconómica los lastró con algunos traumas mentales que la siquiatría tipifica como complejo de inferioridad. Lo mismo pudo ocurrir en las universidades de Harvard, Chicago o Stanford.

A falta de reconocimiento profesional, la hipercompensación

Por complejo de inferioridad se entiende desventajas físicas o síquicas que el sujeto afectado pretende superar con actividades compensatorias para obtener reconocimiento profesional o social.

En el extremo, algunos sujetos neuróticos caen en lo que los especialistas diagnostican como hipercompensación, con características de comportamiento desequilibradas

En caso de detentar un poder supremo, como el presidencial, ¿esa hipercompensación la encuentran los acomplejados obsequiando patrimonio que no les pertenece, incluyendo la soberanía nacional?

Ese episodio lo veremos en próximas entregas que inscribiremos en el tema de la derecha y la ultraderecha, ya avanzado esta semana en este mismo espacio. Es cuanto.

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