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Abraham García Opinión

La camisa de fuerza lleva una etiqueta: Deuda Pública

Sinfonía Telúrica

Por Abraham García Ibarra

Para fines transformadores, el intríngulis no radica tanto en la intransigente resistencia de las bancadas de oposición en el Congreso de la Unión a la reforma a la Ley Federal de Presupuesto, propuesta para reasignar el gasto del Estado en lo que resta de  2020. Por lo demás, dicho por Winston Churchill, la oposición gobierna… oponiéndose.

Hasta flota la sensación de que los pastores de Morena en San Lázaro están dispuestos, en esa asignatura, a concertacesionar con sus adversarios a la hora de votar la iniciativa, cuyo dictamen ha quedado prendido de alfileres. Nomás falta que se convoque a parlamento abierto.

La acerada camisa de fuerza  -con cierres a prueba de energía nuclear- sobre la gestión de la cuarta transformación, se vino tejiendo desde el sexenio de Vicente Fox, a quien no le bastó el saqueo de la renta petrolera. Empezó a contratar empréstitos a lo loco. Danzaron al mismo son Felipe Calderón y Enrique Peña Nieto.

Mina de mecha corta: 12.6 billones en deuda pública y contando

Hoy -datos de análisis con base en el primer trienio del año fiscal- la deuda pública bruta documentada, es del orden de 12 billones 613 mil millones de pesos. El corte es a marzo.

Si bien las semanas siguientes se conoció información sobre la emisión de nuevos papeles de deuda externa, el incremento del débito fue provocado sustancialmente por la violenta devaluación del peso mexicano a causa de la crisis económica, acelerada por la pandemia del coronavirus.

El punto central es que, trasladado a números relativos, el monto de la deuda pública equivale a 52 por ciento del PIB, que, aleatoriamente, se ha venido contrayendo. Hora de encender las alarmas.

Activan estridentemente esas alarmas las agencias calificadoras extranjeras que monitorean riesgo país y, entre 2015 y 2016, cuando el débito se aproximaba a 50 por ciento del PIB, consideraban ya que los compromisos de pago dejarían de ser manejables.

En ese sentido, desde aquí se observa cierta intencionalidad política de aquellas calificadoras, cuyos evaluadores no actúan siempre con estricto rigor técnico. Según el sapo, la pedrada.

El poder económico privado, con derecho de picaporte en el BID

El tema es per se disolvente para el manejo de las finanzas públicas, pues aunque la Junta de Gobierno del Banco de México decidió recientemente inyectar a la masa circulante algo más de 700 mil millones de pesos, los criterios de su gestión quedan en el circuito cerrado de su autonomía. Esto es, a distancia del gabinete económico y más lejos aún de las comisiones de Hacienda y Presupuesto del Congreso de la Unión.

Para agravar las de por sí sombrías expectativas, tomando atajos el poder económico privado, concretamente el Consejo Mexicano de Negocios se fue por la libre tocando puertas en el Banco Interamericano de Desarrollo (BID) donde, sorpresivamente, ejerció el derecho de picaporte.

Contrato “entre particulares”, se dijo. No está de por medio el aval del gobierno de la República. Muy bien, pero el BID es una agencia financiera multinacional, de la que México es Estado parte. Más temprano que tarde, aunque no actúe como responsable solidario, tendrá que hacerse cargo de los platos rotos. Le va de por medio su fama internacional de buen pagador.

La panza del IPAB, hinchada con papeles tóxicos

Dos observaciones semifinales. 1) De acuerdo con las normas internacionales aplicadas por el Banco de México, los valores de deuda en manos extranjeras son clasificados como deuda externa. En este rubro se inscribe la deuda privada que, para 2019, rondaba en los 120 mil millones de dólares.

2) La panza del Instituto para la Protección del Ahorro Bancario (IPAB) está hinchada de papeles tóxicos firmados por entes privados, que en 1997-1998 lograron que esa deuda, para entonces contingente, se asumiera por el gobierno como deuda pública. Todavía, en el Presupuesto de Egresos de la Federación 2020, está etiquetada una jugosa partida para abono a ese concepto. ¿Más de medio billón de pesos?

Los pasivos del IPAB entran en el paquete de la deuda pública total. Es cuanto.

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