Voces del Periodista Diario
Opinión Voces Opinión Voces Opinión Abraham García

La ciencia lo comprueba: La democracia no se mama

La Piedra en el Zapato

Por Abraham García Ibarra

Es probable que este juego cruel continúe eternamente. ¿A qué juego cruel nos referimos?

“Cuando las democracias han alcanzado cierto grado de desarrollo experimentan una transformación gradual, y adoptan el espíritu aristocrático y, en muchos casos, las formas aristocráticas, contra las cuales habían luchado antes con tanta fiereza.

“Surgen entonces nuevos acusadores para denunciar a los traidores; después de una era de gloriosos combates y de un poder sin gloria, acaban de fusionarse con la vieja clase dominante. Después de lo cual, otra vez y a su turno…”. (Roberto Michels/ Partidos Políticos.)

Treinta años de transición “democrática”

Encandilados por ensayos europeos y algunas precarias reproducciones en América Latina, politólogos mexicanos empezaron a hablar desde la década de los ochenta de transición democrática. Creyeron ver sus luces en la segunda mitad de los noventa.

Llegó a Los Pinos el del gobierno de los empresarios, por lo empresarios y para los empresarios, y esos profetas siguieron hablando de democracia.

Tomó su lugar el usufructuario del aiga sido como aiga sido, y continuaron hablando de democracia.

El turno tocó seis años después al amadrinado por una magistrada del Tribunal Electoral del Poder Judicial de la Federación (TEPJF) y, obviamente, el discurso de la democracia siguió en las carteleras.

De acuerdo con declamadores del Instituto Nacional Electoral y del TEPJF, por fin 2018 fue el año culminante de la brega por la democracia en México. Pero los exégetas de la transición dicen ahora que no; que es todo lo contrario.

¿Civilizar la lucha de los contrarios?

La Gran Reforma Política de 1977-78 se presentó bajo la idea de ordenar y civilizar la lucha de los contrarios.

Diez años después, en los colegios electorales de la Cámara de Diputados las hordas de Atila podrían haberles enseñado reglas de urbanidad a los legisladores beligerantes. Esto fue en el verano de 1988.

Tenemos en la retina al grupo parlamentario del PRI pastoreado por Guillermo Jiménez Morales. Después de votado el dictamen de calificación presidencial, puño fascista derecho en alto vocifera: Mé-xi-co, Mé-xi-co, quién sabe cuántas veces.

A los de las bancadas de al lado no les queda más que repartir mentadas de madre.

Ya para diciembre, según fotografía que conservamos como prueba de nuestro atestiguamiento, vimos por primera vez el asalto a la tribuna de San Lázaro en ocasión de las comparecencias de los secretarios de Hacienda, Pedro Aspe Armella, y el de Programación y Presupuesto, Ernesto Zedillo.

Ahí están, los de la bancada del PAN. Sobresale el gigantón Vicente Fox, quien hacía las delicias de sus homólogos coronando su vacía testa con boletas electorales, acondicionadas como orejas de burro para insultar al Presidente debutante.

Hizo historia la famosa Roqueseñal

Diez años después:  Se aprueba el IVA: Ahora el coordinador de los tricolores es Humberto Roque Villanueva. En la sesión se dirige a los opositores mayoriteados a los que les dedica una pornográfica roqueseñal. El México, México resuena de nuevo.

Ese ruin espectáculo ha sido el santo y seña en las sucesivas legislaturas federales, aunque en buena parte el teatro era el de San Lázaro.

Ahora, en ambas cámaras la LXIV Legislatura, las minorías, que cuando eran mayorías acusaban a sus adversaros de no saber perder, demuestran tampoco saberlo cuando la impotencia las atrapa frente al aplastamiento del grupo dominante.

Lo de ayer en San Lázaro no fue la excepción. El recurso de desmontar el quorum para evitar votaciones o provocar la suspensión de la sesión, tal como ocurrió, seguirá siendo la marca de la casa.

Maestros de todo y aprendices de nada

Así como al canciller saliente no le alcanzó el tiempo para aprender diplomacia, a algunos miembros de la actual Legislatura les pasó de noche su presencia en anteriores, donde no aprendieron cultura parlamentaria.

Basta con ver a Mario Delgado en el atril, haciéndola de muñeco de ventrílocuo de Paquita la del Barrio.

Es probable que ese juego cruel continúe eternamente. Qué le vamos a hacer, la democracia no se mama. Es cuanto.

Artículos relacionados

Mujeres, todas iguales pero unas más iguales que otras

Abraham García Ibarra

Una celosa vigilante de las Finanzas Públicas

Mouris Salloum George

El papel como vehículo de cultura

Abraham García Ibarra

Dejar un comentario

This site uses Akismet to reduce spam. Learn how your comment data is processed.