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La corrupción y los límites de la legitimidad

Voces del Director

Desde Filomeno Mata 8

Por Mouris Salloum George (*)

Nos encontramos en un páramo institucional tan desolado, que ya no es posible establecer las mojoneras para definir los límites de la legitimidad.

No hablamos de legalidad: Hablamos de legitimidad y para el caso su aplicación es dable en tanto se relacione con el ejercicio del poder en todas sus dimensiones institucionales.

Abordamos ese tema en una situación que nos concierne directamente, habida cuenta que en su centro están la observancia y el respeto a la Libertad de Expresión y al Derecho a la Información.

En ambas disciplinas, no pretendemos exponer desde el castillo de la pureza. Estamos conscientes de que, como toda actividad humana, el oficio periodístico no está siempre en manos químicamente puras.

Lo que de entrada dejamos establecido, es que, como nunca, la política mexicana está marcada por una corrupción galopante en la que aparecen implicados, en primer orden, individuos encumbrados mediante el voto popular o por designación administrativa.

La prepotencia de una casta de intocables

Por una perversión del sistema democrático mexicano, los políticos se sienten en el rango de una casta de intocables.

Particularmente en el actual periodo, no son pocos los periodistas, comunicadores y empresas editoriales, que han sido expuestos a tribunales judiciales por imputaciones de sedicentes políticos de delicada piel que no soportan que sus conductas sean sacadas al balcón de la opinión pública.

El conflicto legal Moreira Valdés-Ferriz de Con

Dada las circunstancias, podemos señalar el nombre del ex gobernador del Coahuila y ex presidente del PRI, Humberto Moreira Valdés, cuya fama pública ha sido una constante aún desde antes de que concluyera su mandato estatal.

Todavía en meses recientes, en el contexto de las campañas para las elecciones del pasado 4 de junio, Moreira Valdés se enredó en dimes y diretes con el ex presidente Felipe Calderón.

El intercambio verbal entre ambos personajes no fue, precisamente, un dechado de decoro.

El propio ex gobernador y su hermano Rubén, también detentador del Poder Ejecutivo estatal, fueron señalados por instancias académicas de la Universidad de Texas (USA) por presuntas relaciones peligrosas con el crimen organizado.

A reparar la lesión al “patrimonio moral”

Lo que da pie a estos comentarios, es que Humberto Moreira Valdés acaba de presentarse ante medios para exhibir una sentencia de la Décima Sala Civil del Tribunal Colegiado en la Ciudad de México, en contra del comunicador Pedro Ferriz de Con, a quien el político coahuilense acusó de haber causado lesión a su patrimonio moral.

El intangible daño al “patrimonio moral” de Moreira Valdés lo habría infligido Ferriz en opiniones vertidas en medios digitales de los que es propietario y conductor titular. La sentencia ordena al condenado a retractarse públicamente de esas opiniones y a pagar a su acusador una indemnización de 100 mil pesos.

A mayor abundamiento, Moreira Valdés rompió lanzas también en contra de una juez civil metropolitana a quien, al parecer por el mismo caso, acusó de haber faltado al juego limpio que debe regir en todo proceso judicial.

No nos es dado emitir un juicio de valor sobre la naturaleza y el desenlace ese diferendo.

Lo que nos parece alarmante es el uso abusivo de la justicia para tratar de reivindicar una honra y una moral cuya valoración es siempre subjetiva, aun en personas de apariencia intachable.

Hacerlo, además, poniendo en riesgo-amenaza el ejercicio de la Libertad de Expresión en un clima de represión homicida que se ceba sobre los oficiantes del periodismo. No es un asunto menor.

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