La gran obra política está aún por venir

La Piedra en el Zapato

Por Abraham García Ibarra

Hace medio siglo, el filósofo liberal estadunidense John Rawls propuso una Teoría de la Justicia. En su ensayo introduce la figura del velo de la ignorancia.

El autor discierne sobre cómo el ciudadano de a pie, anclado en los usos y costumbres, toma a fatalidad su situación y no alcanza a distinguir entre el cambio que le favorece de aquél que le afecta.

Esa es una responsabilidad que, en última lectura, queda en manos de los conductores de masas. Para este efecto, apelamos al maese Marx: Desde 1844, se ocupó en recomendar al líder político en ascenso al poder, privilegiar a su llegada un ajuste de cuentas con el pasado.

Acaso no con el pasado propio, individual, sino aquél que abarca a la comunidad toda, su régimen político y su estado social subyacentes. Un ajuste de cuentas, pues, de corte político-filosófico.

Un hombre nuevo para una nueva sociedad

Está pasado de moda hablar hoy del hombre nuevo para una nueva sociedad. Pero de eso se trata el cambio de gobierno por el que votaron 56 millones de mexicanos; no todos, ciertamente, pero sí en específico más de 30 millones de ciudadanos.

El cambio no se da a partir del borrón y cuenta nueva. Quedó demostrado en 2000, en que las expectativas sociales fueron traicionadas y los detractores de Vicente Fox le espetaron que el cambio es también reversa (hacia atrás, obviamente). Esto es, retroceso al estado que se prometió transformar.

Esa es la cuestión: Hay políticos que se trepan a un ladrillo, el poder los enferma, caen en el síndrome de la bicicleta y dejan de pedalear hasta que el artefacto, por inercia, los tumba en cualquier bache o tope.

El obstáculo para la prometida cuarta transformación de México no radica en la falta de voluntad política ni en la tentación del voluntarismo personal. Se agazapa ese obstáculo en el entramado de los intereses creados que actúan ya como poderes fácticos.

El reto: Catalizar y movilizar la gran energía social

Treinta millones de votantes son diez veces la población total de una republica centroamericana o bastantes  a fin de cumplir el requisito para registrar más de 40 partidos políticos nacionales.

El misterio aún no revelado es cómo catalizar y activar esa energía social en apoyo a un gobierno que quizá requiera, para cumplir sus compromisos, de un cambio de régimen, ahí donde un movimiento variopinto tiene que alcanzar estructura y la dimensión de un  partido nacional con toda la fuerza orgánica.

El día de la elección es una fecha: El compromiso de una transformación tan radical como sea posible, será obra al menos de seis años. Desde donde hoy estamos parados, el esfuerzo tendrá que ser titánico. Y sin embargo… Es cuanto.

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