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La legalización del opio “ya está en la mesa”

Voces del Director

Desde Filomeno Mata 8

Por Mouris Salloum George (*)

Es de suponerse que, figura de la talla del general Salvador Cienfuegos Cepeda, por su proceso de formación castrense, tiene más que nociones sobre aquellos hombres de armas que escribieron Historia, haciendo triunfar la Revolución Mexicana.

Entre los precursores del movimiento armado en Sinaloa, figura el estudiante normalista Teófilo Álvarez Borboa; de vuelta al campo de batalla, para combatir al usurpador Victoriano Huerta y, en su vocación de vivac, incorporado a las filas de Francisco Villa.

Álvarez Borboa militó en el cardenismo. Cuando El Gran Expropiador fue llamado a ocupar de nuevo -entre 1942-1945- la Secretaría de Guerra, comandó la Región Militar del Pacífico durante la Segunda Guerra Mundial. En Mazatlán, se estableció la Séptima Región Militar. Cárdenas confió su responsabilidad al ameritado combatiente sinaloense.

El dato es que nuestro personaje nació en Higueras de los Monzón, ahora de Álvarez Borboa, en el municipio de Badiraguato, Sinaloa. Sólo para ilustrar el asunto diremos que, hacia los años setenta, la ONU produjo un documental internacional sobre el tema de la droga.

En una de sus locaciones, en Shanghái, aparece un establecimiento denominado Badiraguato Bar, en merito de la calidad de la blanca producida en Sinaloa.

El negocio de la “blanca” no creció espontáneamente

Desde joven, don Teófilo fue solidario testigo de las tribulaciones de sus paisanos -masa campesina, todos- para sobrevivir en los inhóspitos altos del estado y de su leva al servicio de los sembradores de amapola.

Sabía también, don Teófilo, que, en los años treinta, por un pacto no escrito entre los gobiernos de los Estados Unidos y México, se dio luz verde en el noroeste para la siembra de adormidera, en lo que hoy es el Triángulo dorado.

Los derivados del opio eran indispensables para las tropas aliadas en guerra cuando la invasión nipona de Indochina bloqueó el suministro de opiáceos a occidente: La goma cruda se transportaba desde Sinaloa por ferrocarril, para su procesada en laboratorios de Arizona.

En ejercicio de la Comandancia de la Séptima Región Militar hasta 1955, el general Álvarez Borboa era un tanto indulgente con los campesinos sinaloenses denunciados por la siembra de la lindísima amapola: Nomás no se pasen.

Ahora, negocio de los delincuentes de cuello blanco

Todo cambió cuando, en los setenta, Richard M. Nixon cambió la jugada y amenazó a los países proveedores. Díaz Ordaz le replicó: México no es más que el trampolín. Los Estados Unidos, la alberca.

La colusión de los delincuentes de cuello percudido con los de cuello blanco en la década de los ochenta, exacerbó la pugna por el negocio hasta llevar a México a la barbarie, en la que los únicos que están a salvo son los lavadores de los excedentes de tan rentable negocio.

Tiene razón ahora el general secretario Cienfuegos: El tema de la legalización de la producción de goma de opio ya está sobre la mesa. Así sea sólo o en principio, para fines medicinales. Lo lamentable es que hayan pasado seis años para entrar en razón. Cuantos miles de muertes se hubieran evitado.

(*) Director General del Club de Periodistas de México, A.C.

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