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La mágica reconversión de la mafia y el Estado

La Piedra en el Zapato

Por Abraham García Ibarra

Contra todo lo que advierten zacatones productores y directores de determinadas producciones cinematográficas y televisivas –cualquier parecido con la vida real es mera coincidencia-, los contenidos de las siguientes notas son rigurosamente deliberados y seleccionados.

Datamos el contenido en 1971. Podríamos hacer un corte en 1974-1975, y lo que sigue es historia del dominio público hasta 2019.

De nuestra cosecha apuntamos una observación local en el periodo finisecular del siglo XX: Entre las trattorias que empezaron a ponerse de moda en la Ciudad de México, estuvimos en una bajo el rótulo La famiglia, situada en la Avenida de la Reforma, a unos diez minutos por tierra de Los Pinos. A la hora del “almuerzo”, ahí eran atendidos prominentes yuppies del sector público. Corre video con cosecha en huerto ajeno:

De la subsistencia campesina al cártel tecnocrático

La mafia ha efectuado una reconversión, como ocurre en todas partes. Sus jefes no son ya campesinos de ojos fruncidos, corazón endurecido y piel tostada por el sol…

Estos provincianos radicales… han dejado de existir, para dejar paso a una nueva generación: Tecnócratas del crimen y de la prevaricación, los jefes de la nueva mafia se ocultan bajo su calificación de abogados, médicos, diputados y profesores. El negocio inmobiliario cayó también bajo el control de la mafia.

(Si vale la acotación, por nuestra parte agregamos a la nómina: Gobernadores de los estados, secretarios encargados de despacho, prominentes ejecutivos de la banca privada y de las cúpulas de hombres de negocios, etcétera, que caen en la simbiosis políticos- narco o narco-políticos.)

De la Sicilia rural a la construcción del Narcoestado

Reproducimos ahora: La mafia tiende irresistiblemente a usurpar las funciones del Estado; es decir, a remplazar a éste. La mafia pretende distinguirse de la delincuencia común por el ejercicio de su feroz justicia, proteger a todo aquél que pida su protección y se encuentre en condiciones de pagarla.

Es decir, que está al servicio de los fuertes y los ricos y no al servicio de los débiles y los pobres. Pretende intervenir en calidad de supremo regulador de las relaciones sociales y privadas.

Frente a semejante situación, los medios para mantener el orden a nuestra disposición son claramente insuficientes, ya que no se trata solamente de un problema de Policía, aun cuando la acción a ejercer en este sector es indiscutiblemente necesaria y deber ser llevada a cabo dentro de la ley con vigor y firmeza.

Es necesario, sin embargo, mirar más lejos y más cerca: Impulsar las relaciones entre la población y las organizaciones regionales y, sobre todo, mejorar la economía general y las condiciones sociales de la población. Fin de la cita.

Aquí empezamos a poner los puntos sobre las jotas, con un expediente: El 27 de octubre se cumplen 67 años de que el empresario italiano de corte nacionalista Enrico Mattei, impulsor de la Compañía de Hidrocarburos como ente del Estado italiano, empresa de la que fue jefe indisputable, murió en un accidente aéreo en vuelo de Catania a Milán.

Por supuesto, como suele ocurrir con los crímenes de Estado, los peritajes concluyeron que fue un accidente; no un atentado.

Los cuatro párrafos que anteceden a la mención de Mattei, (desde “la mafia” hasta “debe mejorarse la economía general”), corresponden a un valiente discurso del ministro italiano del Interor, Paolo Emilio Taviani.

Este personaje, genovés de origen, fue militante del partido de la Democracia Cristiana italiana desde su juventud. Levantó el vuelo hacia 1945 cuando formó parte del secretariado nacional del partido y fue de sus gobiernos ministro de la Defensa, de Presupuesto y Planificación Económica, de Hacienda y de Comercio Exterior. Se dice pronto.

Las ovejas se suicidan; los calabreses comen niños asados

El dato de 1971, citado en el segundo párrafo, aplica al año en se publicó la informada investigación de Jackes Kermoal bajo el título de La onorata societa/ La verdadera historia de la mafia, cuya primera edición en español en México en 1973 se debe a la casa editorial Plaza & Janes.

El autor se remonta hasta 1738, cuando el rey Felipe V de España, desde Nápoles, por la interpósita persona de su hijo Carlos, ejercía el reinado de Las dos Sicilias. El delfín pretendía reproducir en el puerto italiano los fastos de la Corte Madrid, obligando a los aristócratas sicilianos a residir en su ciudad sede a costa de sus propias fortunas.

Karmoal inicia su narrativa con el siguiente proverbio siciliano: Todo lo malo procede del Norte: La viruela, los soldados y los impuestos.

Dos estampas descriptivas de la situación de aquella época: En la agreste Calabria, en 1738, “incluso las cabras” morían de hambre en las peñas de Aspromonte, lanzando balidos de desesperación y con los ojos en blanco vueltos hacia un cielo sin nubes.

Los calabreses empezaron a emigrar en masa hacia Sicilia con instinto depredador sobre las cosechas de los nativos. Se acusaba incluso de secuestrar niños para asarlos y comérselos.

Contra la monarquía española, las primeras autodefensas

Los nobles sicilianos exiliados en la Corte de Nápoles empezaron a sentir el agotamiento de sus caudales entre los saqueos y el expolio fiscal del borbón rey Carlos.

Fue el detonante: Los hacendados instruyeron a sus administradores a tomar cartas en el asunto: Éstos empezaron a armar a sus jornaleros, comandados por un Estado mayor desde Palermo. Empezó a explotarse la cólera de los sicilianos contra lu stranieri; el extranjero y las milicias locales de autodefensa entraron en acción.

Para 1739 empezó el exterminio de los calabreses. La unidad orgánica -vencidas las resistencias y diferencias entre clanes familiares y territoriales- instituyó la mafia, Nomás cada señor de su casa. Solo un espíritu de cuerpo envuelto en el secretismo.

Subterránea y silenciosa, escribe el autor citado; la lenta transformación, la lenta sustitución de una clase por otra, es más eficaz que cualquier revolución.

Colonización mafiosa de los Estados Unidos

Se impuso a la larga el “primer emperador mafioso”, don Vito Cascio Ferro. Un organizador visionario. Con cita a Michele Pantalone -ya mencionados por nosotros en otras ocasiones-, Kermoal relata cómo el jefe de todos los jefes, disponiendo de su propia flota naval, transportó su modelo a los Estados Unidos.

Pantaleone: Son esos singulares colonos los que fundaron en América, en San Luis, Chicago, Kansas City, Nueva Jersey, la organización criminal de La mano negra, a la que más tarde se bautizara con el nombre de Cosca Nostra, y luego la Cosa Nostra.

El modelo que empezó a reproducirse en México

Esa es la otra historia que le falta conocer, o la conoce y se hace el disimulado, Donald Trump, no obstante que la mafia se instaló en la Casa Blanca hace relativamente poco: Con la llegada del republicano Ronald Reagan al Salón Oval.

Sólo hacemos, en esta entrega, una acotación final: En la línea discursiva del ministro italiano nombrado, Paolo Emilio Taviani, en los años 1968-1974, el gobernador de Sinaloa, Alfredo Valdez Montoya le puso el cascabel al gato.

Denunció la irrupción de un nuevo poder en El Triángulo Dorado de la droga: Las grandes fortunas emergentes en manos de empresarios privados sinaloenses, que durante medio siglo han tomado el sitio que ocuparon los toscos campesinos de ojos fruncidos, corazón endurecido y piel tostada por el sol. Es cuanto.

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