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La maquinaria infernal de la ultraderecha

La Piedra en el Zapato

Por Abraham García Ibarra

Cuando la derecha no puede ocultar su verdadero rostro y sus fines, sostiene Ezra Shabot -citado aquí en entrega anterior- se esfuerza por aparecer como un sector promotor del cambio.

Del propio autor –El pensamiento de la derecha-, rescatamos una disección: La ultraderecha recurre además a otro planteamiento para poder solucionar el conflicto en el que se encuentra.

Tiende a crear superhombres, héroes que mágicamente resuelvan el problema de la decadencia de la humanidad a través de su propia persona y a quienes hay que rendir pleitesía absoluta, ya que son la guía y responsables de que los principios inmutables de la civilización (culto a la pureza de la raza entre otros) se mantengan, a pesar de la decadencia existente.

“Son también, los encargados de hacer resurgir una nueva sociedad libre de gérmenes que pudieran hacerla caer de nuevo en un proceso de descomposición como el existente”.

Publicado el ensayo consultado hace 36 años, sin embargo parece un retrato al óleo de Donald Trump, embarcado en estas horas en operaciones de limpieza social en los Estados Unidos.

Los jóvenes ambiciosos de la Generación del “Cambio”

Por las universidades de Chicago, Harvard, Yale y Stanford, de los Estados Unidos, pasaron jóvenes mexicanos ambiciosos que aquí se formaron en instituciones públicas y fueron becados por el Estado nacional para hacer allá sus posgrados. Regresaron con el disco duro modificado.

Para enquistarse en la administración pública se presentaron como cuadros de excelencia adjudicándose, en su arrogancia, el don de la infalibilidad. Desde sus incontaminadas torres de barro tomaron como misión barrer con la vieja clase política.

Esos tecnócratas neoliberales se pusieron como máscara Generación del Cambio. El cambio también es reversa. Volvimos al siglo XIX.

Destripado en la Universidad Iberoamericana, Vicente Fox armó para fines electoreros su Alianza para el Cambio. Desde que asumió la candidatura presidencial por el PAN, anunció una Nueva Revolución Cristera y exorcizó a las “víboras prietas” que inocularon el veneno de la corrupción en México: Nos quedamos con el gobierno de los empresarios, por los empresarios y para los empresarios.

Para vivir mejor (FCH) en un “México en paz” (EPN)

En el mismo cuadrante se colocó el egresado de la Escuela Libre de Derecho Felipe Calderón Hinojosa. Para Vivir mejor desencadenó la guerra fratricida. (Del “culto a la muerte” hablamos ayer.)

Para mover a México, el hijo predilecto de la Universidad Panamericana, Enrique Peña Nieto anunció a la rosa de los vientos la transformación con la oferta central: Un México en paz. Retrotraídos a la dictadura de Porfirio Díaz, lo que tenemos es paz de los sepulcros.

Así funcionan lo que la tipología sociológica codifica como partidos del retroceso.

¿Inevitable? que al final del día los polos se junten

Los teóricos de la Ciencia Política emplean un símil cuyo fenómeno se da en la Física: Los polos se juntan. En México, durante la segunda mitad del siglo XX se aplicó a las puntuales convergencias de la derecha política y facciones que se ostentaban como izquierda revolucionaria. El punto de atracción fue su fobia al Estado posrevolucionario.

Del norte de México ya citamos al Calígula anaranjado. Pero la globalización no deja ni matrona usada ni doncella virgen.

De la extinguida Unión Soviética no queda ni la nostalgia. De la Quinta República francesa sólo quedan los escombros sobre los cuales se acaba de festejar La toma de la Bastilla. Ay, los remotos orígenes de la izquierda y la derecha.

En la era pos-soviética, en el sur de Europa hemos visto sucumbir las esperanzas de los griegos, los italianos y los españoles, hoy bajo la sombra del neofascismo y el neonazimo en sus meras placentas territoriales.

Con la “izquierda” del PSOE, España en la lógica ultracapitalista

Cambio. Con esas seis letras leemos el título de una colaboración de Juan José Millás en el madrileño El País. Parte de Grecia y cita el retorno de los brujos. El autor los identifica como representantes de la derecha despilfarradora.

Por supuesto, trata lo de España y el gobierno del Partido Socialista Obrero Español (PSOE) y su portaestandarte Pedro Sánchez. España sumida en la lógica ultracapitalista, diagnostica Millás.

Las siguientes líneas no tienen desperdicio: Lógica ultracapitalista que reduce a las clases medias a la mínima expresión en beneficio de las altas a las que seguimos realizando dócilmente transferencias de renta a través de sueldos basura, de la subida de los alquileres de los pisos, del IVA, del IBI, de las facturas del gas o la electricidad y un largo etcétera de “medidas sociales” … Hasta aquí Millás.

Para los grupos dominantes, pues, La Arcadia. Para el infelizaje, el destino manifiesto. Y a eso le llaman democracia representativa. Se ve el antifaz, pero apestan las entrañas. Es la ultraderecha que se niega a morir. Lo recuerda Ezra Chabot. Es cuanto.

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