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La posmodernidad nos arrastra al suicido

La Piedra en el Zapato

Por Abraham García Ibarra

Más de 26 millones de niños mexicanos regresan a clases el próximo 26 de agosto. Dos preocupaciones abuelísticas:  1) La protección de su integridad física frente a la violencia criminal y social, 2) El ataque a su alma, asistido por padres, hermanos mayores y maestros.

La dehumanización consumista ya no le llama a esos seres, niños: Los codifica como nativos digitales.

(Aquí hacemos una acotación: Por más que nos esforzamos en cuidar la redacción de nuestros textos, el corrector digital en automático nos los embarra de disparates.)

Para los gobiernos neoliberales, primero está el mercado

A remolque de la Organización para la Cooperación y Desarrollo Económicos (OCDE), los gobiernos de los Estados parte han pretendido que los desafíos del aprendizaje escolar se resuelven con el uso de la tecnología cibernética.

Con esa coartada, los gobiernos de Vicente Fox, Felipe Calderón y Enrique Peña Nieto despilfarraron miles de millones de dólares, no para transportar a las nuevas generaciones a la posmodernidad, sino para engordar las cuentas bancarias de los proveedores favoritos.

Un estudio no lejano, debido a Francecs Pedró, jefe de la División de Políticas Sectoriales TIC y Educación, de la Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Cultura y la Ciencia (UNESCO), concluye que, en el objetivo de acceso a la educación para una sociedad más igualitaria, las pruebas empíricas muestran que las escuelas no están haciendo la tarea que les corresponde.

Con ese estudio coinciden otros especialistas, que advierten que de nada sirven la asistencia de artefactos tecnológicos en el aprendizaje, si no es acompañada con una verdadera reforma pedagógica que ponga al día a los mentores y puedan optimizar los rendimientos.

Fraudes en las tareas y plagios en tesis para posgrados

En México, los investigadores en la materia han caído en cuenta que el uso de aparatos celulares, tabletas y otros utensilios de última generación facilitan a los estudiantes, sobre todo de Media y Superior, el fraude en el cumplimiento de sus tareas.

Elevando la mira, docentes del Instituto Politécnico Nacional han denunciado el plagio en discos duros para acreditar tesis, sobre todo para posgrados.

La Organización Mundial de la Salud (OMS) avisa que la prolongada exposición del organismo humano al uso y abuso de la tecnología digital provoca daños cerebrales, insomnio, estrés, ansiedad, falta de desarrollo de la motricidad, dermatitis, tendinitis y deficiencias visual y auditiva.

Nuevo mercado de la medicina privada: Conductas adictivas

La industria de la Sicología y la Siquiatría han encontrado en esos efectos a la salud una nueva ventana de oportunidad en el mercado de la medicina privada, tratando conductas adictivas.

Una encuesta solicitada por los propios fabricantes de esos dispositivos ha revelado que más de 30 por ciento de usuarios menores de 18 años ocupa su tiempo en visitas a sitios pornográficos y 25 por ciento trasmite imágenes y textos de pornografía.

En términos generales, instituciones públicas y organizaciones defensoras de los Derechos Humanos concluyen que la utilización mal entendida de los ingenios tecnológicos en edad temprana subvierte la construcción de la identidad juvenil.

Somos cómplices del asesinato del alma

Obviamente, las monstruosas cuestiones planteadas, son de la competencia de la Secretaría de Educación Pública (SEP).

Pero esta dependencia de la cuarta transformación tiene la agenda muy cargada: Conflictos con el magisterio, intromisión de intereses político-ideológicos y económicos en pugna por el monopolio del espíritu, asedio en su interior por las partidas presupuestales más rentables, la rencilla comercial por la colocación de productos e insumos escolares y la desfachatez de algunos gobernadores que quieren que la Federación les haga toda la tarea en materia educativa.

La mística docente está tan agotada como las tesorerías del Estado para hacer frente al descomunal reto. A nosotros nos mortifica el asesinato del alma. Somos abuelos, de más 26 millones de niños; qué le vamos a hacer. Es cuanto.

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