Voces del Periodista Diario
Abraham García Opinión

La racionalidad y la solidaridad se han ido de vacaciones

Sinfonía Telúrica

Por Abraham García Ibarra

Nos seduce y nos convence una -para nosotros- certera conclusión filosófica: Conocimiento, no es sabiduría. Aplica a los arrogantes tecnócratas, sedicentes cuadros de excelencia

Militantes del llano, en las consejas populares encontramos dos enseñanzas: 1) Año de nones, año de dones; año de pares, año de males. Estamos en 2020; y, 2) Cuídate de los años bisiestos: 2020 es año bisiesto.

Como los imponderables son esquivos, Los de abajo, a falta de dominio de la econometría, suelen leer en los astros. Toman sus debidas providencias, a fin que no tienen que perder más que sus  cadenas.

Los paisajes color de rosa se pintan de grises y negros

Otra cosa son los tecnócratas neoliberales: Constructores de futuro con base en matrices insumo producto, cada inicio de sexenio en sus planes Nacionales de Desarrollo; cada nuevo ejercicio fiscal, en sus Criterios de Política Económica, nos pintan paisajes color de rosa. Vienen los grises y los negros, y ellos siguen montados en sus paletas y brochas.

Si un problema nos plantea la realidad, es que es porfiada. Contra la realidad no se puede luchar cuerpo a cuerpo. Invariablemente uno lleva la de perder. Por eso, siempre se debe contar con un Plan B. Desde 2015, los financistas del peñismo, cuando la crisis económica pintaba para terremoto, decían muy ufanos: Aquí no necesitamos Plan B. La obcecación no es buena consejera.

Todavía, en febrero pasado, los técnicos de la Secretaría de Hacienda, a pesar de las experiencias de sexenios pasados, se resistían a revisar sus pronósticos sobre el comportamiento de las variables fundamentales de la macroeconomía en 2020. No lo hacían con base en nuestras propias potencialidades. Economía indexada la mexicana, bastaba con gratificarse con los indicadores de la los Estados Unidos, que, en voz del inquilino de la Casa Blanca, iban de maravilla.

El coronavirus y las pugnas por el mercado petrolero y sus ganancias se encargaron de subir el telón: Crisis empresarial por cierres obligados, crisis laboral a causa de aislamientos por decreto, devenidos despidos masivos; crisis en los transportes por prevención de propagación de la pandemia, oportunidad para regatear el pago de impuestos; fuga de capitales, un concierto que escuchamos desde la década de los setenta, con salmodias a las hazañas de los sacadólares, etcétera.

Lo dicen los cronistas de béisbol: Esto no se acaba hasta que se acaba

Estamos, a finales de marzo,  en el escenario de 2020 con crecimiento cero. Hacienda habla de menos 1.9 por ciento. Analistas del sector privado, menos 4 por ciento. El promedio nos da para menos 3 por ciento. Un momento. Para el mismo mes, los Estados Unidos estaban en más 1.9 por ciento; hoy, menos 1.27 por ciento. Abróchense los cinturones, porque, como dicen los cronistas de béisbol estadunidenses, esto no se acaba… hasta que se acaba.

Ver la tempestad y no arrodillarse: Los que ahora están del otro lado de la mesa, conspiran para  el asesinato de la Nación. Los que están de este lado de la mesa, a la defensiva. Es la condición humana, que ha perdido toda noción de humanismo.

¡Qué pasto! para la intriga desde las redes sociales, que incitan al odio y al golpismo. Nadie piensa en que, o nos salvamos todos, o nos hundimos todos. La racionalidad y la solidaridad se han ido de vacaciones. Es cuanto.

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