Voces del Periodista Diario
Héctor Chavarria Opinión

LA TIERRA HUECA

(Y OTRAS IDIOTECES)

Por Héctor Chavarría

“Hay otros mundos, pero están… en éste.”
Arnaud
En materia de creencias irracionales el espectro es de lo más amplio y, se han creado de todos los tipos y, para todos los gustos.
Todo un asunto de este tipo, completamente demencial, comenzó luego de la guerra civil gringa, con un tal “capitán Symmes”…
Este individuo (luego de que Lee se rindió y poco antes de que Forrest fundara el KKK), envió comunicados a cuantos pudieron recibirlos (incluidos yankees), declarando que “la tierra era hueca, o cóncava…, vivíamos en su interior y él, valiente ex militar (de la reserva confederada y tal vez en futuro próximo, también miembro de la triple K), estaba dispuesto a entrar a lo que, según él, seguro, eran “burbujas”…, sitios que ofrecían rutas por las cuales podría explorarse su “exterior sólido”.
Por supuesto en esas “burbujas” de roca, existían posibles mundos sin fin, conectados por túneles interminables. Parecería obvio que también existirían terribles peligros…, o quizá, recompensas inimaginables.
Monumento a Symmes y, su “tierra cóncava”…
No se necesita estudiar para ser… pentonto.

La más grande aventura humana sería explorarlos y, enfrentar los peligros sin nombre, que en ellos se encontraran. Evidentemente (como parecería lógico), sería necesario un generoso aporte económico para el buen desempeño de la empresa.
El insensible gobierno federal yanqui (seguramente influido por la indeleble memoria del asunto Lincoln-Boot), hizo oídos sordos a la galante petición del sureño desempleado. Lágrimas contenidas en el antaño orgulloso sur, en el más puro estilo de Scarlet O’Hara en Gone with the Wind…

La tierra cóncava
Para cualquier ser pensante, semejante tontería sería digna de desprecio inmediato, pero en el siglo XIX y, en gringolandia, muchos se la creyeron y, gallardamente se ofrecieron como voluntarios, para ir a explorar aquellos nuevos “bravos mundos”. Había muchos desocupados del Sur, luego de la guerra… y, los dólares yankees no estaban de más.
Hasta ahí podría ser comprensible, los gringos (por lo menos muchos), son capaces de creer lo que sea mientras lo proclame un loco; le habían creído al tal Joseph Smith, el rollo mariguano de Moroni y anexas, en los albores del XIX… los seguidores, ya hasta habían construido una próspera colonia en Utah. La ignorancia reditúa para sus líderes, como ocurrió con los “testigos de jehová” y otros cientos de sectas…, gracias al dinero de los tontos seguidores.
Lo preocupante fue, que en pleno siglo XX, muchos otros siguieron la idea… y, no en fantasías literarias (que son válidas mientras se advierta a los ingenuos que son fantasías), sino por personas que en su momento, dirigían los destinos de países.
Los nazis fueron algunos de los “galantes” seguidores tardíos del confederado frustrado.
Los del Ahnenerbe, por ejemplo, gastaron (durante la guerra), recursos valiosos en intentos fútiles, para buscarle utilidad a la idea de la tierra cóncava.
Usaron sus equipos de radar más modernos (necesarios para usos mucho más prácticos), en un intento para demostrar esa impostura y, de paso, localizar a la flota británica.
El asunto sólo puede equipararse al uso de péndulos para ubicar convoyes aliados en el Atlántico mediante radiestesia. Ridículo, pero lo hicieron.
Bueno, entre otras cosas, por eso perdieron la guerra… lo cual debemos agradecer. Lo malo es; que tantas vidas irrepetibles se hayan perdido en el proceso de acabar con unos locos… y, eso incluye a varios millones de jóvenes alemanes que los defendieron creyendo válida esa causa.

Y, otras ideas absurdas…
Tal vez ya estemos otra vez en el borde… ahora son otros fanáticos retrógradas; los musulmanes fundamentalistas. Entiéndase, no estamos en contra de aquellos que sientan su fe con sinceridad y con deseos de practicarla sin molestar a los demás…
Siempre defenderemos el derecho a creer, mientras no se intente imponer esa creencia, la que sea y, mucho menos si con ella se hace daño a inocentes. Que cada quien sea feliz con su ignorancia o pretendida “sapiencia” mientras no intente embarrar a los demás con su estulticia, o como dijo Robocop, en una vieja cinta: “Habrá problemas”.
Quizá (por desgracia muy probablemente), la razón necesite batirse nuevamente contra la irracionalidad. Ahora parece que son más los locos… la estupidez se reproduce muy rápido.
Mejor; más objetivos… habría dicho Leónidas; o más flechas, para luchar a la sombra.
Pero, no nos importa (de hecho nos gusta) es digno ser parte de una lucha maniquea (otra más) y, ser menos contra más, eso nos enaltece. Ser llamado “infiel” por idiotas es… un galardón a la inteligencia.
A esos cobardes; que amenazan con gritos, matan inocentes con bombas y, luego lloran como huríes desconsoladas cuando alguien les devuelve el golpe: ¿Alguna vez supieron ser hombres?, ¿supieron de mitos heroicos no ridículos como los suyos: Walhalla en Äsgard o guerreros y guerreras que se vuelven colibrís y flores? Y, en la historia: ¿De Masada y Montsegur? ¿De “Las Puertas Calientes” (Termopilas) o de Tenochtitlan?
Seguramente no, son analfabetas… son “acarreados vírgenes”, carne ignara de cañón, para uso de sus líderes cobardes, quienes se esconden bajo “túnicas de santidad” y, carecen de testículos, para encabezar la carga:
Que vayan a morir los idiotas, al fin que hay muchos.
Fácil para los cobardes acarreadores de ignorantes…
Hay que decirle a los cobardes: Occidente puede parecer blando, lo pareció en 1939… pero no quieran jugar con él, no lo colmen, porque si se levanta con furia, nada va a detenerlo; toda su fe y rezos (cinco veces al día, y así podrían ser mil), se irá al basurero, como se fueron los nazis.
Y, hay una premisa, incluso en el mundo animal; no fastidies a un macho alfa… a menos que quieras sentir los dientes y las garras. Pues, si llegas a eso, ya será muy tarde para rezarle a allah, buda, rama o, al baba en turno…
El islam es muy ignorante… no conoce la historia o la ignora. Por eso se unió a los nazis (que de haber ganado lo hubieran aniquilado como botana por “inferior”). Sigue ciegamente a líderes muy ignorantes; ¿qué “sabio” musulmán ha hecho algo valioso para la humanidad? ¿Cuántos Premios Nobel tiene el islam?
Y, en medio de esa ignorancia sistematizada por sus líderes fanáticos, tampoco conoce a Occidente, sólo lo odia; ignora los peligros de despertar a un tigre en reposo, como constataron los japoneses y tuvieron que entender, luego de Hiroshima y Nagasaki…

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