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Las caretas de la tecnoburocracia

Voces del Director

Desde Filomeno Mata 8

Por Mouris Salloum George (*)

Es, un secreto a voces, que la guerra al crimen organizado, declarada por Felipe Calderón Hinojosa, fracasó estrepitosamente por falta de una eficaz estrategia.

El saldo de la barbarie son 300 mil muertos, más de 40 mil desaparecidos y la ruptura del tejido social.

Es el rostro inhumano de la tragedia nacional. El drama social, consustancial del económico, lo documentamos con otra experiencia desgarradora, tramada por la tecnocracia: La ruina del sector energético.

Carlos Salinas de Gortari introdujo de contrabando en el Tratado de Libre Comercio de 1994 la cláusula referida a los hidrocarburos mexicanos.

Ernesto Zedillo Ponce de León, después del maquinado error de diciembre de aquel año, aceptó el embargo de la factura petrolera para garantizar el pago de los compromisos contraídos por el salvataje de su Presidencia, concertado por Bill Clinton.

Con el propio Zedillo se inició un proceso legislativo-administrativo, continuado por Vicente Fox, Calderón y Enrique Peña Nieto, que devino catástrofe financiera e insolvencia del Estado fallido.

En ese periodo, sigilosamente, se tramaron ensayos de riesgo en la operación contractual de Petróleos Mexicanos. Se urdieron más adelante los Contratos de Servicios Múltiples.

El afilado y emponzoñado puñal se asestó con los Proyectos de Impacto Diferido en el Presupuesto del Gasto –de la Federación. (Los afamados Pidiregas).

Con Fox se inauguró el saqueo de la renta petrolera. Calderón y Peña Nieto promovieron sus reformas energéticas. La del mexiquense, tipificada como contrarreforma petrolera.

“Transparentar” la gestión de la renta petrolera

Caracterización de los fines de los Pidiregas: Fortalecer la rectoría del Estado en el sector, modernización tecnológica de Pemex, etcétera. El choro se repitió en la reforma peñista.

Cinismo en volúmenes industriales: Los aprendices de brujo se sacaron de la manga un monumento como catedral: El Fondo Mexicano del Petróleo para la Estabilización y el Desarrollo.

El catecismo no tiene desperdicio: Transparentar la gestión de la renta petrolera; origen y destino de los recursos.

Administrar los aspectos financieros de los contratos de exploración y explotación.

Azúcar en grado de diabetes: Acumular y administrar un ahorro a largo plazo para lo que pueda ofrecerse.

De la gallina no quedó una pluma para confeccionar un penacho

De 1997 a 2013, los tecnócratas propusieron el remedio, pero olvidaron el trapito: Dejaron de lado un instrumento fundamental para coronar sus iniciativas: El imperativo estratégico, pero, sobre todo, geoestratégico; herramientas sin las cuales no se puede jugar en las grandes ligas.

Desarrollo, ¿cuál desarrollo? Ahorro, ¿dónde quedó el ahorro?

Fue así como los tecnoburócratas y sus chalanes mataron la gallina de los huevos de oro negro y no dejaron ni una pluma por lo menos para confeccionar un penacho.

(*) Director General del Club de Periodistas de México, A.C.

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