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Las plañideras de los tecnócratas cesantes

La Piedra en el Zapato

Por Abraham García Ibarra

Desde el primer semestre de 2018 en que el candidato presidencial Andrés Manuel López Obrador empezó a invitar a algunos mexicanos a formar parte de la administración que inicia su gestión mañana, los arrogantes tecnócratas enquistados en el poder público y en tesitura de retiro, aprendieron un nuevo oficio: El de ventrílocuo.

(Todavía, en algunas carpas de provincia, algunos creen que esos humoristas hablan por el ombligo. Uno los más célebres de esos artistas fue el ecuatoriano Eduardo Jijón Serrano, quien desarrolló su carrera en México.

Su nombre artístico fue Paco Miller: Sus marionetas eran Doña Marraqueta -un esqueleto- y Don Roque. Este muñeco de trapo tenía como rúbrica una amenaza: ¡Qué le rajo la cara a cualquiera, maldita sea!)

Pasado el 1 de julio, por los tecnócratas neoliberales empezaron a hablar y escribir algunos sedicentes líderes de opinión: Que cómo iba a desperdiciarse tanto capital humano formado a tan alto costo; que cómo se iba a arrojar al cesto tanta valiosa experiencia; que es un crimen desaprovechar tanto conocimiento acumulado, puesto al servicio de México, etcétera.

Nomás les falta decir, después del 30 de noviembre, ¡El diluvio! Algunos casi lo vocean.

Los títulos chafas de algunos “doctores”

Por nuestra parte, planteamos una primera acotación, con conocimiento de causa: En el marco de la Reforma Administrativa de finales de los ochenta, en que se revisaron las hojas de servicio de altos y medios mandos del sector público, la sorpresa fue encontrar los primeros cientos de posgrados: Maestros y doctores a granel.

La mayoría de esos créditos académicos aparecía certificada por universidades extranjeras. El entonces procurador federal, Oscar Flores Sánchez, oficiosamente, encomendó a un fiscal cotejar los papeles: Se encontró un buen número de cachirulos. (Algunos hallazgos fueron piedra de escándalo.)

Aquella generación dominaba perfectamente el inglés y otros idiomas. Pero en español era incapaz de hacerse entender. Por eso, como secretario de Programación y Presupuesto, Miguel de la Madrid instruyó que se hiciera la guía El ABC de las cuentas nacionales, para que los tecnócratas hablaran en cristiano.

“Pequeño” detalle: Conocimiento, no es sabiduría

Otro esfuerzo se orientó a combatir la arrogancia de los tecnócratas fundamentalistas: Se hizo circular un texto filosófico en que se recordaba que, conocimiento, no es sabiduría.

En campaña, el ex titular de la SPP proyectó una idea-fuerza próxima al humanismo político: La sociedad igualitaria.

Ya como Presidente, De la Madrid puso a la carta dos principios: La ética política y la moral republicana como agentes seminales de la renovación moral de la sociedad.

Bajo la lógica de que el buen juez por su casa empieza, De la Madrid legisló el Título Cuarto de la Constitución sobre las responsabilidades de los servidores del Estado.

2017: Costo de la corrupción, un billón de pesos al año

El encanto se rompió” cuando Carlos Salinas de Gortari tomó por asalto Los Pinos con su Grupo Compacto y cedió la primacía administrativa a su Generación del Cambio.

Por el camino correcto las cosas comenzaron a marchar incorrectamente. Desde finales de 2016 y a principios de 2017 se pusieron en cartelera investigaciones científicas que concluyeron que el costo de la corrupción pública en México fluctúa en el billón de pesos al año.

México aparece en el sitio 130, entre 170 países, evaluados en percepción de la corrupción pública.

Seguros para todo, pagados por contribuyentes cautivos

No pocos de los que se desgarraron las vestiduras y se dieron baños de ceniza por la magnitud de ese crimen de lesa sociedad, son los que ahora abogan por la permanencia de los tecnócratas neoliberales.

Detrás de ese indignado coro plañidero aparecen influyentes orquestadores: Algunos de los operadores de la industria de seguros, por ejemplo, advierten que esta empresa se pone a punto de la quiebra.

¿Quién repondrá a aquella selecta clientela en la compra de onerosos seguros de permanencia burocrática, seguros de vida, seguros de gastos médicos mayores, seguros de educación para los hijos, seguros de automóviles, seguros de viaje, seguros contra siniestros, seguros contra robos domiciliarios, seguros contra asaltos callejeros, seguros de invalidez, seguros pensionarios, seguros para las mascotas, seguros contra la inseguridad, etcétera?

Lo denuncian, como si los titulares y usufructuarios de esos caros contratos los pagaran de sus bolsillos y no fueran abusivos privilegios con cargo a la Tesorería de la Federación; esto es, con cargo a los contribuyentes cautivos. Es cuanto.

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