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Línea de masas y su degradación neoliberal

La Piedra en el Zapato

Por Abraham García Ibarra

¿A qué nos conducen los nombres de Rosario Robles Berlanga, Jaime Martínez Veloz, Alberto Anaya Gutiérrez, Hugo Andrés Araujo de la Torre…?

Robles Berlanga está prisionera, imputada por su presunta participación en La estafa maestra durante su gestión como miembro del gabinete del priista Enrique Peña Nieto.

Martínez Veloz litiga contra el gobernador de Baja California, Jaime Bonilla Valdez, contra quien contendió en 2019 como candidato del PRD.

Anaya Gutiérrez colgó al Partido del Trabajo de la alianza Juntos haremos historia que en 2018 llevó a Palacio Nacional al líder del Movimiento Regeneración Nacional, Andrés Manuel López Obrador. Un año antes, sus cuentas bancarias fueron congeladas por la PGR por conflictos de su esposa con la ley.

Araujo de la Torre fue secretario general de Gobierno del tamaulipeco Eugenio Hernández Flores, preso en México desde octubre de 2017, solicitado en extradición por los Estados Unidos, acusado de asociación delictuosa en sus modalidades de lavado de dinero y fraude bancario. Hace unos meses a Araujo se le vio en la Comarca Lagunera dictando una conferencia en ocasión del aniversario de la expropiación de tierras.

Cohabitación con los hermanos Raúl y Carlos Salinas de Gortari

En diversas etapas, a su paso por la UNAM, en el activismo político-social y durante al menos un sexenio y después, los cuatro personajes nombrados estuvieron vinculados a los hermanos Raúl y Carlos Salinas de Gortari; obviamente, con el segundo, en el periodo de usurpación del poder presidencial después del terremoto político del 6 de julio de 1988.

Son, los cuatro, los típicos cazadores de oportunidades de poder, pero su tronco común es su opción por Línea de masas, tendencia gestada en su expresión académica-político ideológica en la década sesenta-setenta, a remolque de su gurú Adolfo Orive Bellinger.

Línea de masas, de factura maoísta, ha pasado por varias facciones y denominaciones, algunas de las cuales se conservan activas en la lucha político-social. Uno de sus campos de combate actual es el magisterio.

No han tenido partido aborrecido en pos de sus fines

Los militantes de esa tendencia, de la que son representativos los cuatro mencionados, no han tenido partido aborrecido: Partido Comunista Mexicano, Partido Revolucionario Institucional, Partido de la Revolución Democrática, Partido del Trabajo, hasta su pacto de 2017-2018 con Morena, siempre, en temporada electoral en que las alianzas de ocasión son la marca de la casa.

Los cuadros más sobresalientes de Línea tuvieron sus primeros ensayos en las zonas agrarias del norte del país, incursionaron en los suburbios populares de metrópolis como Monterrey, Nuevo León, se incrustaron en el sindicalismo minero y telefonista, en su época de oficialismo tricolor; se favorecieron con encargos en la administración pública a partir de la gestión de Luis Echeverría, pero, sobre todo, en el primer periodo del salinato transexenal en que fueron identificados como comunistas pronasol.

Fueron presencia visible en la irrupción del Ejército Zapatista de Liberación Nacional en 1994 en Chiapas, en que se declaró la guerra al Estado mexicano.

De los entremeses cardenistas a los merengues con CSG  

Robles Berlanga tuvo su plataforma en las campañas presidenciales de Cuauhtémoc Cárdenas Solórzano, quien en 1999 le heredó la jefatura de Gobierno del Distrito Federal, de donde saltó a la dirigencia del Partido de la Revolución Democrática, data del inicio de la degradación del partido del Sol Azteca. De 2004-2005 son sus escarceos con Carlos Salinas de Gortari.

Martínez Veloz, coahuilense aclimatado en Baja California, afiliado al PRI tuvo protagonismo en las tentativas de pacificación de Chiapas, en 2018 se incorporó a la campaña presidencial de López Obrador; pretendió por Morena la candidatura al gobierno del estado en 2019 y, desplazado, se arropó bajo las banderas del PRD.

Beto Anaya, diputado a la LIV Legislatura Federal en los remesones del Frente Democrático Nacional (1988), a los pocos meses logró la franquicia del PT de manos de Carlos Salinas de Gortari.

Araujo de la Torre, a lomo de su estrecha relación con los Salinas de Gortari llegó al Congreso de la Unión, no fue ajeno a la contrarreforma agraria de 1992 y su paso por la secretaría general de la priista Confederación Nacional Campesina marcó el derrumbe de esa histórica central, fundada durante la gestión del presidente Lázaro Cárdenas del Río.

Perversión ideológica y depravación partidista

Colocamos ese expediente de base para aproximarnos a una explicación de la perversión ideológica de los grandes movimientos populares en el campo y la ciudad, y de la depravación de la política partidaria que tiene al borde de la extinción del sistema de partidos, tarea que procuraremos abordar en próximas entregas. Es cuanto.

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