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Los Búhos de Minerva vuelven a atacar

La Piedra en el Zapato

Por Abraham García Ibarra

Como tenemos varios miles de millas corridas en el planeta, no somos de los que tragan ruedas de molino como esa de la mano invisible del mercado, uno de los cuentos de los mandarines del neoliberalismo.

Si “aceptáramos sin conceder”, que tal mano es invisible, de lo que si estamos seguros es que, más que visibles, son la lenguas de madera, que en México no dejan de expectorar.

Clarita escuchamos anoche y la confirmamos esta madrugada, la amenaza: Si el próximo gobierno no continúa la que Enrique Peña Nieto considera obra emblemática de su gobierno -el nuevo Aeropuerto Internacional en Texcoco-, ¡los mercados castigarán a México!

La amenaza sólo se explica por la arrogancia, la prepotencia que son la marca de la casa de los hombres de negocios que operan en el país y han tomado en rehén al Estado mexicano y concretamente al gobierno.

Cuando George Soros humilló el orgullo de Thatcher y Reagan

Abrimos un suspenso para recordar que, para ciertos medios de comunicación mexicanos, el único 11 de septiembre memorable es el día en que fueron desplomadas las Torres Gemelas de Nueva York.

Pero una década antes, hubo otro 11 de septiembre. El de 1992. Ese día, el especulador George Soros cimbró y echó abajo, simultáneamente, la City de Londres y Wall Street.

Los damnificados de ese atentado fueron Margaret Thatcher, reputada como la Ministra de Hierro y Ronald Reagan, mejor conocido como El lirón de la Casa Blanca.

La crisis del tipo de cambio en Europa, desencadenada en Alemania, hizo trizas la libra esterlina y el genio de la especulación financiera, Soros, se carcajeó a mandíbula batiente del banco central de Inglaterra y se alzó con la bonita suma de mil millones de dólares en solo 24 horas.

El Black Monday de octubre de 1987; su impacto en México

Pero a septiembre le sigue octubre y la rueda gira en reversa: En 1987, el mero día 19, el Dow Jones mordió el polvo y su Índice de Precios y Cotizaciones (IPC) perdió 22.6 por ciento.

Para ponerlo en pesos mexicanos (todavía con tres ceros) la Bolsa Mexicana de Valores convirtió en cenizas 36 billones de pesos. Entonces el mercado bursátil contaba con unos 400 mil jugadores.

A los que les fue como en feria, se les acusó de ser jugadores novatos que se dejaron llevar por la codicia. Más tarde se sabría de no pocos suicidios.

La tragedia tuvo, por supuesto, su entorno: Los primeros diez meses de 1987 el IPC mexicano se había disparado 630 por ciento respecto del periodo anterior: De 47 mil 100 a 340 mil puntos.

El voto bursátil por Carlos Salinas de Gortari

Había pasado la pasarela de agosto del PRI para placear a los candidatos presidenciales. En la perspectiva, la primera semana de octubre los hombres de la Bolsa declararon: Si es Manuel Bartlett Díaz o Alfredo del Mazo González, la racha mejorara. Si es Carlos Salinas de Gortari, un poco menos.

El 4 de octubre se corrió el velo y se vio al Secretario de Programación y Presupuesto recibiendo masajes al ego. El día 5, el IPC se elevó a la estratosfera -se le conoció como el voto bursátil-, sólo para aterrizar hecho añicos el 19 de octubre.

Black Monday se le llamó a aquel destructor fenómeno especulativo. En México, sólo a dos que tres charales se les hizo comparecer ante tribunales judiciales.

Manuel Somoza Alonso, como los gatos, cae para arriba

La parábola nos remite a este dato: En aquel dramático otoño, como presidente de la Bolsa Mexicana de Valores despachaba Manuel Somoza Alonso. El dominio público indica que el bolsista al parecer  pasó ileso por los remesones del crack bursátil de 1987.

Casi tres décadas después, en 2014, el personaje ganó titulares en los medios especializados en Economía y Finanzas al anunciar su nuevo despacho de asesoría financiera con la franquicia de CI Estrategias.

Manuel Somoza es voz e imagen  indispensable en un canal de televisión que no se caracteriza, precisamente, por sus simpatías hacia el Presidente electo, Andrés Manuel López Obrador, colocado en el ojo del huracán por exponer a consulta pública el proyecto del Nuevo Aeropuerto Internacional de la Ciudad de México.

Obviamente, Manuel Somoza está de lado de los hombres de negocios que han trasegado capital para la obra emblemática del gobierno de Peña Nieto, parte del cual proviene de los fondos de ahorro para el retiro de los trabajadores.

Es a Manuel Somoza Alonso al que la escuchamos la amenaza comentada en las primeras líneas de esta entrega: Si el proyecto llegara a suspenderse, los mercados castigarán a México. Es cuanto.

(Pd: Ca-sual-men-te, en el mismo canal y con el mismo tema vimos y escuchamos a Luis Carlos Ugalde Ramírez, presidente del Instituto Federal Electoral que fue en la sucesión presidencial de 2006. Dios los hace… y ellos se juntan. DE nuevo, es cuanto.)

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