Voces del Periodista Diario
Héctor Chavarria Opinión

Los conspiranoicos y otros enfermos

Espejismos

Por Héctor Chavarría

(Una epidemia de nuestros días)

Los términos “conspiranoia” y “conspiranoico” son neologismos compuestos por las palabras conspiración, paranoia y paranoico y fueron creados para definir a las personas que se aferran a las “teorías de conspiración”, por irracionales y ridículas que éstas sean.

 Una teoría de la conspiración o teoría conspirativa puede definirse como la tentativa de explicar un acontecimiento o una cadena de acontecimientos, sucedidos o todavía por suceder; ya sea percibidos, imaginarios o reales y, por lo común de relevancia significativa, política, social, económica o histórica, por medio de la existencia de un grupo secreto muy poderoso, extenso, de larga duración y, sin excepción, malintencionado.

La hipótesis general de las teorías conspirativas es que muchos sucesos importantes en la historia han sido controlados por manipuladores malévolos que organizan a su gusto los acontecimientos desde “detrás de escena” y sin excepción con motivos nefastos.

Algo muy antiguo

Es necesario señalar que el término “conspiración” es muy anterior al término “teoría conspirativa”, y la existencia de conspiraciones está bien demostrada hasta la saciedad en miles de casos en la historia, el derecho penal, las leyes penales y sentencias de los tribunales. Esto ilustra el hecho de que la conspiración es y ha sido un comportamiento humano real y frecuente, mientras que la validez del más reciente concepto de “teoría conspirativa” es de tipo subjetivo y está abierto al debate y la total duda.

Dado que hechos que han tenido lugar por causa de una conspiración históricamente demostrada son simplemente explicados como debidos a “conspiraciones”, “complots”, etc., el término “teoría de conspiración” generalmente se usa para destacar la supuesta falta de justificación epistémica adecuada para una explicación, destacando en general, su carácter de explicación “alternativa” a las “oficiales” o a la ofrecida por las autoridades, y evaluándola como subjetiva, especulativa, falsa o intencionada por motivos no lícitos.

Puede parecer por lo anterior un asunto de desocupados mentales que sólo saben oponerse a toda versión de algo ya ocurrido, pero, como la mayoría de las imposturas, ha costado vidas y como al descuido, justificado asesinatos en masa, dos ejemplos clásicos son Hitler y Stalin.

No es algo inofensivo.

Una enfermedad actual

Una de las “teorías” favoritas de los enfermos conspiranoicos actuales, es que los atentados del 11 de septiembre de 2001 fueron promovidos por la administración de George W. Bush, a fin de que los EE.UU. tuvieran una excusa para iniciar guerras contra Afganistán e Iraq, en el caso de Bush, resulta absurdo pensar que alguien fuera tan idiota como para auto atacarse en busca de una justificación de guerra que en realidad no necesitaba, arriesgándose además a ser descubierto, con las consecuencias obvias, promover restricciones a los derechos civiles en el país e iniciar programas de espionaje a escala mundial. Siendo que no era necesaria la muerte de tantas personas inocentes a fin de tener un pretexto para iniciar actividades de ese tipo; las restricciones a derechos civiles se han aplicado en forma sistemática en los EE.UU. desde siempre, con el enmascaramiento o no de las leyes, aunque Bush, que era un político y seguro tenía muy presente el affaire Watergate de Nixon, no lo hacía en la forma descarada, torpe y brutal como lo hace Trump.

Ojo: Trump, al igual que Hitler, tiene ya a sus chivos expiatorios muy a mano; no judíos sino mexicanos, ¡aguas!

A quienes, niños incluidos, pretende culpar por todos los males de los EE.UU. que le paguen su idiota muro, le sirvan de “filtro” para detener centroamericanos, etc.

En cuanto al espionaje a escala mundial; los EE.UU. lo han venido practicando de manera habitual, de la misma manera que Rusia, China, Gran Bretaña, Francia… todas las naciones importantes y con intereses en el extranjero lo hacen y, por su naturaleza secreta, difícilmente se enterará la gente de a pie. En ocasiones una metida de pata, muestra un pedacito del iceberg, pero sólo como una rareza, lo demás es solo especulación.

A causa del atentado del 11.9, los seguidores de teorías de conspiración culparon de paso al Mossad israelí de tener una parte muy importante en esta “trama asesina”, siguiendo la vieja tradición religiosa cristiana de culpar de todo y por todo, a los judíos, en este caso a los israelíes, religiosos o no.

         En ese sentido “conspirador” imaginario y mediocre, el principal conspirador contra la humanidad sería… el “demonio”, personaje de ficción creado ex profeso por los católicos romanos, para justificar TODO lo malo de acuerdo con sus particulares definiciones de “bueno” o “malo” y, por supuesto, de acuerdo con sus intereses; atribuirse el poder de anular al “demonio” para librar al mundo del MAL, obvio; previo pago, mediante esclavitud mental , incautación de bienes de los seres pensantes antes de la hoguera “purificadora”, adjudicación de propiedades y efectivo por la “ley de manos muertas” o por descarada venta de indulgencias.

         El asunto de buscar “chivos expiatorios” no es nuevo y tampoco exclusivo de las religiones, hay millones de ejemplos; se culpó a la administración de Franklin D. Roosevelt, al igual que a la de Bush por el 11.9, del ataque japonés a Pearl Harbor el 7 de diciembre de 1941; Hitler culpó a los judíos (niños de pecho incluidos), por todos los males de Alemania y el mundo “ario” y una vez iniciada la guerra, los Einsatzgruppen; Grupos especiales o más simple y sencillo; batallones de la muerte del SD: Sicherheitsdienst: Oficina de Seguridad del Reich, se apresuraron a perseguir judíos en los territorios ocupados como antes lo habían hecho en Alemania, con la sutil diferencia de que en aquel momento se dedicaron con singular entusiasmo a eliminarlos de la manera más expedita posible. Los musulmanes actuales tienen el mismo sueño, pero carecen del poder o la inteligencia para lograrlo, los fedayín son simple “carne de cañón”, sólo útiles para Frank Herbert en la saga de ciencia ficción Dune y para los terroristas mediante el auto sacrificio fanático en aras de lo inútil.

La finalidad nazi era suprimir, mediante la aplicación de los acuerdos tomados en una villa, aún en pie, en Wannsee, (enero de 1942), del Endlösung der Judenfrage; “solución final al problema judío”, asesinar a los peligrosos enemigos de la humanidad aria; mujeres, niños, ancianos, zapateros, albañiles, carpinteros y de paso a los “racialmente inadecuados”; discapacitados, débiles mentales, gitanos, morenos, eslavos en general, etc., a quienes se aplicó el Sonderbehandlung, “tratamiento especial”; un genocidio de carácter industrial.

Por su parte, los naconazis mexicanos, muy originales ellos, culparon a los gringos del hundimiento en 1942 de los buques petroleros que México había incautado antes a los italianos y alemanes de manera arbitraria, muchos de ellos lo siguen vociferando. (1)

Durante años se culpó a Carlos Salinas de Gortari por todas las desgracias ocurridas en el país, incluidos terremotos y huracanes, accidentes en el transporte y todo lo imaginable; por supuesto, también del asesinato de su patético “delfín-títere” Colosio (asesinado por el demente naconazi Aburto); los de Ayotzinapa culpan al ejército y al gobiernos federal por la desaparición de los 43, en lo que parece una “contra conspiración” con fondos de procedencia harto sospechosa —léase del narco, principal interesado en fastidiar al gobierno federal… Peña Nieto es el más reciente culpable de las desgracias nacionales, así como el mágico salvador sería AMLO.

El pensamiento mágico no tiene límite.

Y estos son apenas unos cuantos casos, veremos más.

El culpable perfecto

Se afirma que el avieso Nerón culpó a los cristianos por el incendio de Roma el cual casi con seguridad fue accidental, ya que tales eventos eran muy habituales en Roma tanto así que los romanos habían inventado el primer cuerpo de bomberos profesionales del mundo; claro en este caso, algunos de los propios “cristianos”, quienes eran los integrantes de una serie de pequeñas sectas renegadas del judaísmo y formadas por esclavos, lumpen y algunos ciudadanos romanos despistados, habían declarado que aquello era el inicio del fin del mundo pronosticado por el improbable “hijo de dios” y entre ellos, unos pocos exaltados confesaron, sin que se les pidiera, que “ayudaron” a extender la conflagración, para apresurar “el fin de los tiempos”.

         Con ello se tuvo la excusa perfecta para la magna “operación cesárea chivo expiatorio” porque además de aquellos que se “pusieron de a pechito”, las autoridades imperiales aprovecharon el suceso y arrearon con todos los molestos opositores al divino Nerón que pudieron hallar y, de paso; en pro de limpieza y eugenesia, con hartos mendigos y discapacitados que daban mal aspecto a la capital del imperio; todos fueron ejecutados para sano esparcimiento de la plebs, la mayoría como elementos de iluminación en antorchas, colocadas en la Via Apia y efectivamente fue el fin del mundo y las llamas “del infierno”; para ellos. (2)

Fin de esa historia, pero no de las secuelas, para las cuales aquel incidente sirvió de anticipo a las verdaderas persecuciones del nocivo y políticamente incorrecto cristianismo, por parte de lúcidos emperadores que no estaban interesados en lo meramente artístico, como Nerón.

Es justo aclarar siempre que; el término “conspiración” es muy anterior a la conspiranoia propiamente dicha, pues la existencia de conspiradores tiene la antigüedad de la especie humana y, está perfectamente demostrada en la historia del derecho penal, leyes civiles y sentencias de tribunales; se trata de un comportamiento humano frecuente y real. Pero la conspiranoia es una enfermedad más reciente, que en la actualidad se extiende como plaga gracias a las redes sociales.

La obvia necesidad de buscar culpables

Los incapaces siempre culparán a otros, de los malos efectos de su propia ineptitud… Los ejemplos sobran.

         Pero además están aquellos que enarbolan la conspiración como herramienta política, de dominio religioso u de cualquier tipo. Estos no son enfermos conspiranoicos comunes y corrientes (estos últimos, más corrientes que comunes), sino operadores de maniobras para obtener el poder (como Hitler y Stalin), un ejemplo; católicos romanos encabezados por el “padre de la iglesia” Cirilo, cargaron contra los arrianos, seguidores del obispo cristiano Arrio y contra los nestorianos, seguidores del igualmente cristiano obispo Nestorio, cuya particular persecución y genocidio por parte del “catolicismo romano” a partir del concilio de Éfeso en el año 431 n.E., ocasionó tiempo después, el nacimiento tardío de una nueva religión con la misma deidad de Abraham; el islam, un hijo bastardo del judaísmo, a su vez tergiversado ya desde antes, por las sectas judeo cristianas neo testamentarias. (3)

         Algunos de los casos de conspiranoia resultan a la postre chistosos, aun siendo enojosamente estúpidos, como el de aquellos que niegan la llegada humana a la Luna, argumentando una serie de tonterías como sombras irregulares (?), retraso en las comunicaciones (?), o la simple incapacidad humana para lograr tal viaje sin la desinteresada ayuda de los simpáticos extraterrestres (¡¿?!). Todo esto a raíz del estreno de una mediocre cinta de ciencia ficción llamada Capricornio Uno, los conspiranoicos carecen de imaginación para crear algo por ellos mismos. (4)

          Una teoría conspiranoica es la  supuesta “conspiración del ocultamiento extraterrestre” que argumenta que la verdadera evidencia de los objetos voladores no identificados como visitantes extraterrestres está siendo reprimida y ocultada por diversos gobiernos de todo el mundo.

Majestic 12 (abreviado como MJ-12 o MJ-XII), es el supuesto nombre en clave, según los creyentes del origen extraterrestre del fenómeno OVNI, de un “comité secreto de científicos, líderes militares y oficiales del gobierno” formado en el ya icónico año 1947 (en el cual se inició el asunto ETlatra), bajo la dirección del presidente estadunidense Harry S. Truman, el mismo individuo que aprobó el uso de armas atómicas en 1945, terminando de paso con la Segunda Guerra Mundial y frenando la planeada expansión soviética del “padrecito” Stalin en el área.

La existencia del MJ-12 ha sido negada por parte del gobierno de los EE.UU. el cual insiste en que los documentos que sugieren su existencia son falsos. De hecho, el FBI investigó esos documentos, y concluyó que eran falsificaciones. Incluso las opiniones de muchos de los investigadores de los OVNI y los entusiastas etélatras, están divididas; unos argumentan que los documentos son auténticos y apoyan la idea de conspiración, indicando que el FBI (al pertenecer al gobierno), no admitiría la autenticidad de tales documentos, si las órdenes presidenciales le indicaran adulterar copias para presentarlas como falsificaciones; mientras otros sostienen, con toda razón, que son completamente falsos, indicando que se aprecian errores evidentes en cuanto a su forma y cronología.

Las varias ideas presentes en la llamada teoría de la conspiración para el ocultamiento extraterrestre, han prosperado en internet y en multitud de foros y páginas web las cuales han creado un nuevo movimiento o corriente de pensamiento conocido como New Age. Los defensores de este movimiento se manifiestan a favor de la desclasificación de archivos por parte de los gobiernos, a los cuales culpan de ocultar información extraterrestre, así como de “energía libre” y otros asuntos que consideran de vital importancia para la evolución de la especie humana (?).

Algunas de estas “teorías” indican que el gobierno gringo está permitiendo explícitamente tratos con extraterrestres a cambio de tecnologías que nosotros los torpes humanos somos incapaces de lograr sin ayuda ET como; hornos de microondas, teléfonos móviles, GPS, cohetes… todo lo cual fue consignado en la cinta humorística Hombres de Negro. La cual los insulsos creyeron era verdad, igual que insisten son verdadera historia: Quo Vadis?, Demetrio, Ben Hur, Gladiador, 4 ID (la primera cinta) y… una larga lista.

Los elementos presentes en la teoría de conspiración para el ocultamiento extraterrestre, pueden incluir; la supuesta manipulación de ciudadanos; fenómeno de “abducciones”; “hombres de negro”. También desacreditación u ocultación de supuestas pruebas: “Incidentes” como el de Roswell; la patraña de Majestic 12; la supuesta y cómica cara en Marte, etc.

El Éxodo (1; 1, 2 y 3), militar egipcio

Cada vez que algún país o países pierden una guerra —generalmente provocada por ellos mismos—, no tardan en buscar y en apariencia encontrar al o los culpables; sean judíos, israelíes, masones, “gobierno profundo”, mafia siciliana, Fraternidad de las Calaveras, Wall Street, Carlos Salinas —mención aparte en México por pejechristus y a últimas fechas a EPN—, incluso y en general; los imaginarios dioses, demonios, duendes, extraterrestres, etc.

Cuando se piensa invadir un país, lo menos que se pide al invasor es conocer rutas para llegar a él… En 1948, diversas unidades del ejército egipcio en su marcha en son de guerra, hacia el recién creado Estado de Israel, se perdieron en el desierto del Sinaí, no los 40 años que los judíos, según una mala ficción llamada Éxodo; deambularon por ahí, siguiendo al despistado “guía” Moisés (del cual se dice, ¿será casualidad?, también era un egipcio), según el Éxodo de la Torah, ese cómico acribio hebreo…, para acabar con una generación de idólatras, pero el caso fue que bastantes de los bravos egipcios del siglo XX, si dieron vueltas y vueltas por el Sinaí, el suficiente tiempo para permitir que los israelíes se organizaran para la defensa.

La causa de tal desatino fue la carencia de mapas militares de la zona, y la incapacidad de los oficiales egipcios para orientarse—al parecer creían que la aguja de la brújula indicaba hacia donde deberían ir, en vez de permitir marcar un rumbo), con seguridad una conspiración más de los enemigos del mofeta profeta, finalmente los egipcios pudieron salir del embrollo en que se habían metido, “para aniquilar a los judíos” gracias a mapas en guías turísticas israelíes y de otras… que les fueron proporcionadas, después de que los mapas militares ad hoc no fueron hallados, a pesar de ser buscados con frenesí en El Cairo, por el simple hecho de que la cartografía militar egipcia, jamás los hizo.

Por supuesto los valientes líderes egipcios, bien apoltronados en El Cairo y dando noticias de fulminantes victorias sobre los judíos, al tener que admitir la apabullante realidad, culparon del fracaso al clima, a los djin atormentadores de beduinos, a los gringos, a los ingleses, a Moisés, a supuestos despistados guías sirios, a la falta de mapas en el “antiguo testamento”, al bíblico despiste egipcio y, por supuesto a los detestados judíos; por no haberles marcado el camino, siquiera con unas banderitas.

Los pugnaces árabes habían afirmado que nomás llegando a Israel; en 74 horas, sus beduinos marcharían en triunfo por Tel Aviv y que, quienes por consejo de sus dirigentes religiosos habían abandonado sus hogares, regresarían en triunfal represalia, para ocupar como premio las posesiones arrebatadas a los judíos, asesinados o echados al mar.

Han sido hasta la fecha, las 74 horas más largas de la historia

Desde que se inventaron los pretextos, se acabaron los pen…tontos.

Los árabes que, instados por sus líderes religiosos, se fueron de lo que hoy es Israel siguen protestando y echándole la culpa de todos sus males al “judaísmo ‘sionista’ internacional”, al “gobierno profundo”, los pérfidos masones y a cualquier ente imaginario o no, en el cual puedan descargar su ira, odio y frustración y, seguir mendigando la ayuda del mundo; para que sus líderes puedan darse la gran vida, mientras los idiotas desechables —que abundan, en “palestina” y en todas partes—, están abocados al terrorismo y al “sacrificio por allah”, en espera del ficticio “paraíso”.

Los árabes inteligentes —que a pesar de toda la basura islámica también los hay—, aquellos que se quedaron en el naciente país, a pesar de las arengas y amenazas religiosas del muftí y bichos similares, son desde entonces ciudadanos de Israel, con iguales derechos que los hebreos. (5)

Desarrollo exponencial

La conspiranoia, sea vista como enfermedad, moda o simple herramienta para evadir responsabilidades propias o de comunidad, se ha extendido como plaga, entre otras cosas, last but not least,  gracias a las redes sociales creadas en Internet. Las cuales a veces parecen un diseño enemigo.

         Entiéndase, Internet es una herramienta maravillosa, sumamente útil y que permite a las personas una enorme libertad, pero esa misma libertad y casi absoluta falta de control, permite también que cualquiera pueda utilizarla como se le dé la gana, de ahí que puedan circular por ella las ideas, discursos y posturas más disparatadas e idiotas; tierra plana, tierra hueca, maussanitas®, astrología, homeopatía…, volviéndola una herramienta fundamental para difundir ideas de conspiración, superstición y toda clase de idioteces, aparte de que los “likes”, luego de varios miles pueden convertir la página de marras en redituable mediante publicidad. Y, para quien les moleste el uso de la palabra idiota, esta es una definición clínica, no peyorativa; define una evidente deficiencia mental, retraso irreversible desde el nacimiento. Críticos de la ciencia, la evolución, etc. y maussanitas®, si no es mucho pedir; conectar si pueden el cerebro, antes de abrir la boca…, parece que es pedirles demasiado a sus escasas neuronas.

         La gente en la actualidad tiende a considerar cuanto se encuentra en internet como verdadero y por tanto válido, por el simple hecho de estar ahí, eso ocurría en el pasado con los libros que en muchos casos se volvieron herramientas útiles para los charlatanes y fauna similar.

          Eso no significa que internet o los libros sean “malos” per se, pero debe abordarse lo que está en ellos con el debido criterio, ese que sólo se consigue con la educación, información y uso de la razón, cosa que los conspiranoicos no hacen, pues ellos buscan la manera de quejarse, protestar contra todo y en especial mantener la creencia ciega (¿cuál no lo es?), en la presencia todopoderosa de “algo” que los manipula.

         Y, tal improbable presencia “omnipotente” permite descargar cualquier culpa propia a los creyentes, es como la creencia en la predestinación y la del imaginario dios, algo imposible de evadir; un poder “mágico” con carácter de inevitable. En la práctica muy endeble, por su inexistencia e improbabilidad evidente, pero muy válido como excusa para nescientes.

         Eso convierte a esas ideas de la eterna conspiración en una obvia y cómoda manera de escapar de responsabilidades, y obtener $$$$ a costa de los abundantes crédulos, como le consta a los muchos charlatanes que auto proclamados “expertos” en todo; ex agentes de la CIA, la KGB, etc., se dedican a divulgar la ignorancia y obtener ganancia$ de ello, con sólida base en la sentencia bíblica del eclesiástico —por una sola vez, en tal mamotreto, cierta: Stultorum infinito est numero(6)

(7)

(*) PNP; PNL; PIL; OBR; A.T.O.

Notas

  1. El pretexto para tal incautación por parte de México, fue la llamada Ley de Angaria, la cual prescribe la incautación de bienes entre países en guerra. Solo que, pequeño detalle, los EUM, todavía no estaban en guerra con el Eje Berlín-Roma-Tokio, eso ocurriría después de que los alemanes hundieran dos de los barcos petroleros incautados y rebautizados: Potrero del llano y Faja de oro.
  2. Los “auto mártires” cristícolas y, las víctimas inocentes de esa masacre, dieron a la iglesia católica apostólica romana (ICAR) el pretexto para declarar, siglos después, a todos ellos los “santos difuntos” fecha de culto impuesta en México por los europeos, en los pre existentes festejos mexicatl a los muertos y que actualmente son de fama mundial. Lo de la “iluminación” de la Vía Apia, sólo parece ser una exageración con base en la ejecución de los prisioneros luego de la “rebelión de los esclavos”, encabezada por el gladiador Espartaco, los cuales si eran miles y fueron crucificados en la Vía Apia, durante la época de la República, aunque sin “llamas”. Quemar crucificados, habría sido muy rápido la crucifixión tenía como propósito, una muerte lenta e infamante.
  3. Arrianos y nestorianos, como prácticamente todas las sectas judeo cristianas, consideraban a su cristo como un simple profeta del despótico Jehová, dios único, quien habría venido a reajustar la fe judía. Los “católicos” romanos “trinitarios” los calificaron como herejes a partir del año 325 n.e. —Nicea— y los persiguieron con saña. Uno de los prelados nestorianos, que poco más de un siglo después de Éfeso (en el 431 n.e.), sobrevivió a la persecución refugiado en el desierto sirio, usó al analfabeta camellero Mahoma, para crear una supervivencia rencorosa de su religión judeo-neo testamentaria; el islam. Al final, el tal Mahoma terminó usando a allah en su propio provecho —el mismo dios judío único, vengativo, celoso y berrinchudo, pero nombrado en árabe pues el camellero quería la simpatía judía pero los judíos no lo quisieron a él— y, el maestro nestoriano del analfabeta pasó a las sombras, pero no al olvido para el estudio de la historia racional.
  4. Resulta algo más que curioso, que los soviéticos, principales competidores de la carrera por llegar a la Luna, todo esto en el marco de la Guerra Fría, no dijeran ni media palabra al respecto de un fraude y que los conspiranoicos sólo abrieran la boca luego del estreno de la cinta Capricornio Uno en los años 70, ya finalizado el Programa Apolo. Los tontos argumentos enarbolados están tomados de la propia cinta, aclaremos; las sombras a causa de “una filmación en un escenario de película” es una muestra más de ignorancia, en una filmación de cine no hay más “sombras” que las ordenadas por el director o marcadas en el guión, quienes filman son profesionales (incluso se culpó al cineasta Stanley Kubrick de ser el autor, por el entonces reciente estreno de su cinta 2001 Odisea del Espacio), las “sombras” vistas en las tomas de la Luna, son causadas por la ausencia de atmósfera, las irregularidades del terreno y el menor tamaño de nuestro satélite. El retraso en las comunicaciones se debe a la distancia entre la Tierra y la Luna, de poco más de un segundo luz. En cuanto a los ET… no hay ni la más mínima evidencia de su presencia en la Tierra, mucho menos de su intervención en ayuda de los “inferiores” humanos en su carrera espacial de la guerra fría.
  5. La creencia en organizaciones secretas, tremendamente poderosas, es el alimento básico de la conspiranoia. El “gobierno profundo” un término usado por los charlatanes en la actualidad, es el que sustituyó al “gobierno secreto” de moda en el siglo pasado. Supone la existencia de una organización ultra poderosa oculta tras cualquier gobierno visible, que maneja los hilos de la política a su antojo… se ha culpado de esto a los bobos e inocentes masones —que no son una orden secreta sino discreta—, Henry Ford y muchos luego de él culparon al “judío internacional” haciendo eco del burdo libelo ruso Los protocolos de los sabios de Sion, eso le valió a Ford la admiración de Hitler, quien también había leído ese panfleto anti semita y creía en la existencia de tal sociedad secreta judía. Aunque en realidad y, eso insisten en ignorar los naconazis, el judaísmo es una religión y no una etnia, el sionismo es una postura política. Cualquiera que cumpla con los requisitos solicitados puede convertirse y ser judío, en el laico Israel hay judíos que son israelíes, pero no todos los israelíes son judíos, hay hebreos sionistas, pero no todos los sionistas son hebreos, a raíz de la guerra de independencia israelí, se permitió el regreso de 100,000 árabes de los que habían sido desplazados por las hostilidades, los países árabes circundantes nada hicieron por sus congéneres, salvo ubicarlos en campos de refugiados. Aunque le duela a muchos, Israel, con los inevitables defectos en toda sociedad humana, es el único país democrático en la región. Por ejemplo y volviendo a las sectas acerca del “secreto”; viejos grupos de comprobada desaparición como los supuestos illuminati, para no perder la costumbre, volvieron a ponerse de moda luego de una cinta en este caso basada en la novela El código Da Vinci de Dan Brown. Es evidente que los conspiranoicos carecen de la imaginación suficiente para crear mitos y necesitan a Hollywood. Personalmente me agrada mucho más el mito del “rey del mundo” del budismo tibetano y, por supuesto, los Mitos Mexicanos de mí autoría. Y, me pregunto; si los eternos “conspiradores del gobierno profundo” son tan poderosos, ¿por qué no se han adueñado del mundo desde hace mucho?
  6. El número de los idiotas es infinito… En latín. El inefable empresario circense Barnum lo pontificó más directo: “Cada segundo, nace un pendejo
  7. Mil disculpas si me rio, al ver un conspiranoico…

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