Voces del Periodista Diario
Mouris Salloum Opinión

Los trabajos y los días, ¿maldición o bendición?

Voces del Director

Desde Filomeno Mata 8

Por Mouris Salloum George (*)

En el año 700 a.C., en su oda poética Hesíodo propuso que el trabajo es el destino universal del hombre. Algunos dandis londinenses le replicaron: El trabajo, el último recurso. Aquí radica el secreto encanto de la burguesía, según el memorable Luis Buñuel.

El empleo es hoy la primera víctima del Covid-19. Los sistemas “de bienestar” de las economías occidentales de todo el mundo están crujiendo por la avalancha de demandas del seguro del desempleo.

En México,  los ejecutivos de las Administradoras de Fondos para el Retiro –propiedad indisputable de los trabajadores y empleados-, están asustados por las crecientes solicitudes de disposición de líquido sobre los saldos de las cuentas individuales.

Imposible pensar en un Nuevo Trato en los Estados Unidos

Después del Nuevo Trato, de Franklin D. Roosevelt, los economistas estadunidenses dieron por encontrar signos de prosperidad en dos sectores: 1) La industria automotriz, 2) La industria de la construcción. Tener al menos un Ford y una vivienda propios, daba estatus.

Cuando Fox blasonaba su economía de la tamalera, entre los bienes que ofrecía estaba un boshito (el afamado escarabajo).

Se extinguen las alucinantes ciudades automotrices

Acaso desde antes de la crisis financiera de 2008-2009, las ciudades automotrices de la Unión Americana estaban sentenciadas, si no a su extinción, al menos a una reorientación del modelo laboral.

Durante el Covid-19 y cuando se profundicen los remesones de la pandemia, imaginación les hará falta a los vendedores de sueños para salir al paso al drama social. Ni pensar ahora en un Nuevo Trato que relance la economía social.

El espejo que los tecnócratas neoliberales instalaron en México se está empañando, si no es que resquebrajando.

Crisis en construcción: Seis millones de empleos en riesgo

El corporativo bancario trasnacional, BBVA, ha presentado un diagnóstico cargado de pesimismo: Los bajos niveles de inversión pública han frenado la creación de infraestructura. Pues, ¿no hubo fiesta cuando desde Los Pinos se proclamó menos Estado, más sociedad?

El sector construcción tendrá en 2020 una caída de 13 por ciento. Se espera que el declive se prolongue por lo menos hasta la primera mitad de 2021.

De nuestros registros de trabajo: En un corte a 2017, la aportación de esa actividad al PIB fue de 8 por ciento. En ese mismo año el indicador de empleo daba la cifra de más de 6 millones de plazas.

Desde 2019 el sector entró en franca atonía

Por lo menos en la zona metropolitana del Valle de México, sobre todo en la CDMX, desde 2019 el sector entraba en atonía a causa de que la demanda inmobiliaria (habitacional y comercial) estaba congelada.

Un factor de ese fenómeno fueron los terremotos de 2017 y la dilación y corrupción  de los programas de reconstrucción. El otro fue la cesantía de altos cuadros en el sector público con alto poder adquisitivo.

En tiempos de desafíos, decía Albert Einstein, sirve más la imaginación que los conocimientos. ¿De qué lado está la imaginación? En el paisaje mexicano brilla por su ausencia. Qué pena.

(*) Director General del Club de Periodistas de México, A.C.

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