Voces del Periodista Diario
Héctor Chavarria Opinión

Masada NO volverá a caer

A través de mis cristales

Por Héctor Chavarría

Ninguna nación, pueblo o etnia, ha soportado durante tanto tiempo y en tantos lugares, una persecución tan sistemática e implacable

Ni se le ha exigido tantas veces en tantos idiomas: “Que ponga la otra mejilla”.

Pero ya no… Nunca más. Y, por eso: Masada no volverá a caer…

¡¡¡JAMÁS!!!

Nunca lo hubo.

Ni lo hay ahora

Un poder capaz:

De derrotar el espíritu…

De esta nación.”

 

Gam Hapa’am: “Otra vez

Canciones de la Guerra del Yom Kippur.

Durante siglos y desde los llamados “tiempos bíblicos”, el pueblo hebreo ha sido perseguido, atacado y en general incomprendido…

Ya sea por su religión, por sus costumbres, por aislarse de los demás o por su éxito en los negocios. A veces simplemente por sus hábitos alimenticios… o por prescindir ¡del prepucio!, lo cual, sólo debiera ser de la incumbencia del interesado o, de su mujer.

Durante más de cuarenta siglos la fe judía y quienes la profesan han sido objeto de persecuciones, prejuicios y matanzas…

Repartidos por todo el mundo; por mucho tiempo desorganizados Y, sin un hogar propio, segregados en las naciones donde nacieron y, como un ígneo “final de fiesta”, los nazis los llevaron a Der Endlösung Judenfrage; un moderno holocausto. El cual resultó en una masacre de millones. Pero echados los nazis al basurero al cual dignamente pertenecen, llegó el momento en que “los parias” pudieron obtener una patria; en 1948.

Entonces y para perenne horror de sus enemigos: Las ovejas de Auschwitz” se convirtieron en Los leones de Israel.

Una hi$toria peculiar

Eso de los negocio$ judío$ tiene una historia sui generis; durante la edad media la iglesia católica apo$tólica romana (ICAR), estableció de manera “infalible” que; “manejar dinero era pecado capital”, entonces con una maniobra “hábil”, dejaron esa sucia tarea a los “malditos de dios; los judíos”, a los cuales la propia religión prohibía la ejecución de cualquier oficio secular, como no fuera entre los propios miembros de su etnia; ¡qué los judíos se fueran al infierno por manejar dinero!, el resultado de tan consoladora maniobra católica fue chistoso, y espectacular. Al final, fue como darse un balazo en el pie, por no saber manejar el arma.

Los judíos aceptaron manejar el “sucio” dinero de los gentiles y, se convirtieron en los tesoreros banqueros y a veces usureros de la nobleza católica y, de cualquiera que tuviera recursos; había nacido la banca y la burguesía, la cual terminaría siendo prestamista de la “nobleza”.

Al paso del tiempo, los odiados judíos, crearon de manera formal los bancos, las cartas de crédito, el traspaso de divisas y, aliados a los templarios —quienes en cuestión de negocios no tenían escrúpulos absurdos y manejaban muchas de las finanzas de la ICAR—, amasaron juntos sendas fortunas propias. Los aterrados autores de la metida de pata, inventaron el absurdo mito de “el dominio monetario judío”, que ellos mismos, en su incompetencia, codicia y creencia ciega, le habían dado.

Pero para cuando los que habían propiciado tal situación, se dieron cuenta de su metida de pata, ya era demasiado tarde. Los templarios fueron vilmente eliminados por su propia iglesia, pero…, su fortuna jamás fue “recuperada”, había sido transferida —seguro mediante notas de cambio—, a un destino ignoto, o tal vez no tanto, pues imaginamos cuál; otro certero balazo en el pie de la ICAR…

Luego de este paréntesis, seguimos

Acerca de quienes profesan la muy antigua fe judía, de la cual derivaron las otras religiones “del libro”; cristianismo e islamismo con sus muchos derivados, mismas que —sin agradecer el descarado plagio—, han sido en diversas épocas de la historia, sus más fieras perseguidoras, y han urdido las historias más viles y ridículas sobre los judíos.

Y tal parece, a lo largo de los siglos, que entre más absurdo sea el infundio más fácil es que lo siga de manera ciega, el mayor número de ignorantes, el colmo de todo esto es que hoy; en el siglo XXI, con el acceso garantizado a todo tipo de información, aún existan individuos mal intencionados o simple y vilmente ignorantes, que permiten la proliferación de esos absurdos.

¡Aguas que viene el coco!

Ya no se habla de “desayunar niños gentiles”, o realizar “ceremonias obscenas” en el shabatt, ya los judíos no son “vampiros” —a pesar de su gusto por el ajo y la explicita prohibición de “comer sangre” o cosas parecidas.

Ahora se los acusa por enésima vez de “querer apoderarse del mundo” y, de las más vastas conspiraciones; el Mossad es ahora el coco, como antes —en los setenta y ochenta del siglo pasado—, lo fue la CIA. Y, se les atribuye a los israelitas tal poder que algunos ilusos y ridículos conspiranoicos, digan que casi la mitad de la población de un país mediano, está a sueldo del Mossad… y que sus espías son tan numerosos que están debajo de cada coladera, como cuando algunos alucinados afirmaban que la CIA, el FBI, la NSA y hasta la inocente NASA, les habían colocado a ellos, un satélite personal para que los vigilara. Como si los infelices enfermos fueran tan importantes… y los satélites militares sirvieran para eso; vigilar locos.

            No cabe duda que quienes piensan tales cosas, son aficionados a las más baratas producciones de Hollywood, al estilo Chuck Norris (a) “el choconorris”… el Juan Orol gringo, alguna vez discípulo de Bruce Lee.

         Eso de las películas chafa y el efecto que causan en los chiflados, es una pauta de comportamiento maussanita® la cual ha tenido mucho que ver con las alucinaciones “extraterrestres”; pero esa es otra historia y volveremos sobre ello en otra ocasión. Ahora “a lo que te truje chencha”, o séase; los judíos y los ignaros, la estupidez y el racismo que son sinónimos…

         Y, antes de seguirle, vamos retomando lo del Mossad; si los “temidos judíos” (remember que sólo Judas temió), tuvieran el poder que les atribuyen, simplemente ya se habrían apoderado del mundo —al igual que ocurre con los tan traídos y llevados extraterrestres a los cuales nadie cuerdo ha visto—, si eso fuera lo que deseaban, en vez de estar peleando como fieras acorraladas y la mayoría de las veces en desventaja numérica, por conservar la tierra de “la leche y la miel”, promesa de el señor. O sea, por la ficticia deidad, o más bien por su inigualable capacidad militar; han ganado todas las guerras.

Más religión que política

La verdad escueta en el inicio de las hostilidades en el Medio Oriente, ahí en los años 40 del siglo pasado, fue que el conflicto resultó ser más religioso que político y que, los “culpables de la donación de “Palestina” para la creación del Estado de Israel, fueron el Reino Unido y la ONU…

Inglaterra era la dueña de esos territorios, arrebatados a los turcos durante la Primera Guerra Mundial, con la ayuda de las tribus beduinas del desierto, bajo la dirección del mítico Lawrence de Arabia…

         Quien, como dijo Sir Winston Churchill en su obituario: “Vivirá en los anales de la guerra, vivirá en las páginas de la literatura, vivirá en las leyendas de Arabia…

Y, fueron Inglaterra y Francia quienes crearon los países árabes actuales, mismos que el preciso día de ser arriada la Union Jack of the British Empire e izada la rayada blanquiazul de la Estrella de David, en mayo de 1948, invadieron al recién nacido Estado pensando quizá que —como los franceses aquel 5 de mayo de 1862 en Puebla—, en menos de unas cuantas horas estarían desfilando por Tel Aviv. Han sido, para esos optimistas fútiles, las horas más largas de la historia.

Tal vez los miembros de la Legión Árabe de Jordania se vieron a sí mismos como aquellos legionarios romanos que tomaron Masada para encontrar que sus últimos defensores zelotes se habían suicidado… quizá no habría lucha después de todo: Masada caería otra vez.

         Lo que ocurrió fue que recibieron una zacapela histórica que tuvo hasta ribetes cómicos: los bellos aviones Spitfire ingleses, de los egipcios fueron batidos por los tiburones Messerschmitt Me.109 alemanes, de los israelíes.

Durante la Batalla de Inglaterra en 1940 los Me.109 habían sido masacrados por los ingleses usando los Spit… ahora los aviones alemanes, comprados a los checos, llevados desarmados y, con la Estrella de David pintada apresuradamente, fueron a por la revancha; el avión cuenta, pero vale más el piloto y los egipcios, bueno, lo siento pero aún habiendo sido entrenados por los ingleses…

         Inesperadamente Masada se había levantado otra vez, en esta ocasión los únicos suicidas fueron los atacantes. Algunos, como el rey Abdullah de Jordania, aceptó a su pesar el error de no haber acordado la creación de dos Estados, propuesta por la ONU; rechazada airadamente por los Estados árabes que deseaban todo.

         Luego, al ritmo de las pasiones y el ardor religioso, los países árabes vieron el conflicto como una especie de yihad; “guerra santa”, contra un Estado laico y se cometieron y se siguen cometiendo barbaridades por ambas partes.

En ambos bandos hay fanáticos.

Peones de una guerra que no fue

Con la “guerra fría” entre la URSS y USA, el Medio Oriente se polarizó y con la URSS, un Estado ateo, coqueteando con los fervorosos países árabes musulmanes –como antes lo había hecho con el recién renacido Israel, curiosa contradicción sólo explicable por la geopolítica—, y dándoles (a los árabes), equipo militar… Israel se vio metido a la fuerza y por necesidad mutua, como un aliado incondicional de USA —el único en esos años—, en la región.

Un conflicto religioso-secular se había vuelto una pieza en la lucha de dos gigantes por la hegemonía mundial.

         Pero Israel seguía buscando la negociación y cualquiera que lea imparcialmente la historia lo verá, si no fuera así, Israel no habría hecho la paz con su más encarnizado enemigo en el pasado: Egipto, el cual había encabezado todas las guerras anteriores a la escalada del terrorismo contra Israel.

Y, el acuerdo Egipto-Israel se ha mantenido a pesar de los conflictos con otros países árabes, lo cual demuestra que la paz es posible, si hay el deseo de obtenerla… y no interviene la religión que en su irracionalidad, todo lo complica. A fin de cuentas Egipto e Israel son Estados laicos, bueno, los egipcios más o menos, casi.

La guerra que no fue entre Oriente y Occidente, para fortuna de la humanidad, duró desde los años cuarenta hasta los noventa del siglo pasado, millones de personas nacieron en ese periodo y sufrieron las consecuencias; y si bien los temibles cohetes intercontinentales con cabezas nucleares múltiples, nunca volaron más que en la ficción, miles, millones murieron a causa del conflicto frío en L.A., Vietnam, Corea, el Medio Oriente, Afganistán y, un larguísimo etcétera.

Musulmanes y judíos no fueron la excepción… y siguen muriendo.

¿Será que es imposible separar la religión de la política en esa región? Sólo el tiempo dará la respuesta.

Pero una cosa es segura: Israel, su gente, ya no se rendirá otra vez ni bajará la cabeza, ellos seguirán luchando hasta que el imaginario infierno se congele… haciendo suya a su manera la frase con la cual retadores, juramos bandera los mexicanos: Hasta obtener la victoria, o perder la vida.

En el pasado los conscriptos israelíes juraban bandera con la igual de retadora frase: Masada no volverá a caer.

Ya no lo hacen así por razones más bien de carácter histórico, pero el espíritu de la frase sigue en pie. Y eso, es esperanza para sus amigos y, motivo de temor para sus enemigos.

Shalom…

(*)

No es judío practicante, como piensan algunos, resulta peor; es yucateco ateos, de origen paterno vasco-hebreo y hebreo sefardita por madre P.N.P.; P.N.L.; P.I.L; escritor, periodista y escéptico, cazador implacable de charlatanes, brujos, astrólogos, contactados e,  inútil fauna afín

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