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Abraham García Opinión

Mexicano: Ahora sí ¡La suerte está en tus manos!

La Piedra en el Zapato

Por Abraham García Ibarra

Si anda por ahí un despistado lector, le recomendamos respirar profundo e intentar leer de corrido: Félix María Calleja del Rey Bruder Losada Campaño y Montero de Espinosa (pausa) Conde de Calderón, jefe político de la Nueva España y virrey 1813-1816. Félix Calleja, para los igualados-

Los hombres de la Primera transformación -que al tiempo culminó en primera República mexicana– lo conocieron, si bien algunos no en persona, sí por sus brutales actos: Fue el militar español más cruel en el exterminio de los insurgentes independentistas.

Para combatir la Independencia mexicana, la tesorería de la Corona estaba desfondada. ¿Cómo financiar la guerra contra los levantados de Hidalgo, Morelos, Allende, Guerrero, Matamoros, etcétera?

Al virrey se le encendieron las meninges: Crear dos loterías, una para la metrópoli y otra para los estados. En ambos casos, la compra de billetes fue obligatoria.

La lotería en la Nueva España se basó en la del reino de España, fundada por Carlos III y el Marqués de Croix. En nuestro territorio empezó a operar en 1771.

Asistencia Pública para distribuir la riqueza y crear empleos

En un boletín electrónico permanente, la institución para la Asistencia Pública explica de esta manera su función: Impulsar el proceso de distribución de la riqueza y la generación de empleos mediante adecuada planeación institucional en la promoción de los mejores premios.

Cambio de página: Después de la Tercera transformación, los eternos maliciosos nativos nos espantaron con dos imposibles, según la conseja popular: Sacarse la Lotería y derrotar al PRI.

Ya en el periodo neoliberal, se registraron algunos giros. Durante la gestión de la dirección nacional de ese organismo descentralizado por el yucateco Emilio Gamboa Patrón (1994-1995), se hizo del dominio público (consta en diarios metropolitanos), que premios de los sorteos mayores y superiores se reportaban en expendios inexistentes en domicilios la Ciudad de México. No pasó nada.

La sultana que lleva por nombre, sí señor, Ciudad de Monterrey

El siguiente giro se dio en estos términos. Quién sabe por qué artes de birlibirloque, a la diosa Fortuna se le hizo escuchar a Vicente Fernández: Desde el Cerro de la Silla/ se divisa el panorama/ cuando empieza a anochecer/ en mi querida, linda y sultana/ que lleva por nombre, sí señor: Ciudad de Monterrey.

Hacia la regia capital de Nuevo León, los manes empezaron a remitir las más gordas bolsas de la “asistencia púbica”. Se pueden consultar las listas de premios desde 2015 y todavía 2019, solo para no extender la búsqueda.

En ese último tramo, fue director general de la LN el priista regiomontano Pedro Pablo Treviño Villarreal, quien alterna su vocación administrativa con la legislativa, nada más, pero nada menos, que en las comisiones de Hacienda y de Presupuesto; esta segunda, es la que etiqueta el gasto social federal.

Dirección General de Juegos y Sorteos: Para escribir un libro

Será porque 2020 es año bisiesto, pero en los sorteos recientes, la diosa nombrada se ha dado cuenta de que México no es sólo Monterrey. Hay más de 300 ciudades grandes y medias. Otra vez se remite a consultar las listas de resultados de esos sorteos.

Por testimonios del ex secretario de Gobernación de Vicente Fox, el rubio Santiago Creel Miranda, la Dirección General de Juegos y Sorteos no goza de buena fama. El ex secretario llegó a asegurar que, con lo que ahí descubrió a su llegada a la vieja casona de Cobián, podía escribirse un libro.

Casualmente, desde aquel sexenio hasta el de Enrique Peña Nieto, Pronóstico Deportivos -también para la “asistencia pública”- la nota roja reportó que funcionarios y técnicos de ese ente metían mano negra cibernética, simulando sorteos para embuchacarse la bolsa mayor.

La terca nostalgia nos remite a los lejanos años niños

Nosotros ya estamos muy viejos para creer en milagros, pero, aunque no se nos crea, al menos pasamos por la escuela primaria cuando las heroicas maestras proponían inocentes juegos a sus pupilos: Ahí va un navío cargado de

Los niños ponían, después de los puntos suspensivos, sirenas, marineros, despensas alimenticias. Ahora, los adultos pueden incorporarse al infantil coro: Ahí viene un avión presidencial, cargado deY usted, ¿ya compró su cachito? La suerte está en sus manos, dice la LN. Es cuanto.

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