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México 2019: En memoria de Jesús Reyes Heroles

La Piedra en el Zapato

Por Abraham García Ibarra

Gracias a la amistosa diligencia del paisano y colega don Ernesto Álvarez Nolasco, tuvimos acceso directo al pensador tuxpeño don Jesús Reyes Heroles al menos en tres instituciones que dirigió con vocación republicana, eficacia y, sobre todo, con patriotismo.

Los políticos sinaloense y veracruzano compartieron curules en la XLV Legislatura federal 1961-1964. A partir de entonces, la amistad entre ambos se dio en rango de hermandad hasta los últimos días del ilustre tuxpeño, reconocido como miembro de número de la Real Academia de Historia de Madrid, así de grande su calidad de estudioso e investigador.

Por instancias de Álvarez Nolasco recibimos un trato deferente de don Jesús, cuando éste presidió el Partido Revolucionario Institucional y durante el periodo en que despachó en la Secretaría de Gobernación.

¿Por qué don Jesús no llegó a Palacio Nacional

En la soledad del panteón francés, donde fue sepultado en marzo de 1985, nos sobrecogía una interrogación: ¿Por qué don Jesús Reyes Heroles no fue Presidente de México, si amaba tanto la política?

Dotes intelectuales le sobraban, trayectoria administrativa la tuvo en abundancia y robustez -más que los presidentes en cuyos mandatos sirvió- desde que, con Manuel Ávila Camacho, se inició como asesor de la Secretaría del Trabajo y de la Presidencia de la Republica misma. Con don Adolfo Ruiz Cortines fue responsable de estudios económicos de Ferrocarriles Nacionales.

Con Adolfo López Mateos, tuvo su primera incursión como subdirector técnico del Instituto Mexicano del Seguro Social, del que, años después, fue director general. Con Gustavo Díaz Ordaz fue director general de Petróleos Mexicanos.

Apartamos esas dos instituciones del Estado mexicano porque, en el IMSS, Reyes Heroles le dio efectividad al seguro solidario para extender sus beneficios a los no afiliados, particularmente a la familia trabajadora del campo.

Reyes Heroles defendió la soberanía petrolera y, para preservarla, creó en Pemex el Instituto Mexicano del Petróleo, donde los técnicos mexicanos generaron ideario nacionalista y tecnología de exportación.

Líder, auténtico líder del PRI que, hasta su arribo a la dirigencia nacional, había encumbrado al poder presidencial a ocho políticos mexicanos; titular de dos secretarías de Estado-en 25, años de Gobernación habían surgido cuatro jefes de Estado- ¿por qué Reyes Heroles no llegó a Palacio Nacional?

Del político-empresario y el empresario político

Exploramos, entre muchas, una idea-fuerza. Reyes Heroles fue postulante y explicador del Estado Social de Derecho. En su gestión como funcionario público fue congruente con esa proposición.

Pero, de su producción intelectual que lo caracterizó como hombre de pensamiento y acción, rescatamos una advertencia: Ni los negocios deben llevar a la política; ni la política a los negocios.

Abominaba don Jesús de la simbiosis político-empresario; empresario-político. Dominaba don Jesús elocuentes e incisivos retruécanos.

La política es limpia, solía profesar nuestro personaje, los sucios son algunos políticos que practican la política de cabotaje, a años luz de la política de altura.

Técnicos al servicio de la Política, no al revés

Con aquellas guías, como secretario de Gobernación legisló la Gran Reforma Política de 1977-1978 para abrir espacios a las minorías partidistas e incluso a militantes formaciones armadas, para civilizar la lucha de los contrarios. “¡No despertemos al México bronco!”, alertó.

En el debate de la Reforma Administrativa, en aquellos años dejó establecido los campos: Los técnicos deben servir a la Política, y no al revés.

Desde que dirigió el PRI, en célebre mensaje de recapitulación y análisis de la Revolución mexicana encendió las luces preventivas: No permitir que la tecnocracia derive en pretendido poder político.

Cuando, en funciones de secretario de Educación, se conoció aquí que, a los 64 años, falleció en Denver Colorado, los tecnócratas respiraron con alivio.

Después del Golpe de Estado Técnico de 1988

Tres años después, se produjo el Golpe de Estado técnico (don Antonio Martínez Báez dixit), por el que arribó a Los Pinos un tecnócrata “químicamente puro”, Carlos Salinas de Gortari.

El Estado benefactor fue arrojado a los mastines para dar espacio al Estado Neoliberal Mexicano.

La cabeza de playa ya estaba afincada: Para 1993, en el sector público federal se habían infiltrado 210 economistas; 18.1 por ciento de la nómina de altos mandos: Los tecnócratas habían dado supremacía a la técnica por encima de la Política. La vieja clase había sido desplazada y humillada.

Apenas unas semanas después de la azarosa entrega de la banda presidencial, Salinas de Gortari -quien había decretado la reprivatización del sistema de banca y crédito– ya aparecía en el directorio de Dow Jones, índice emblemático de Wall Street, de Nueva York.

Ernesto Zedillo Ponce de León, quien desnacionalizó los Ferrocarriles Mexicanos, a los pocos meses de concluir su mandato ya estaba al servicio de uno de los corporativos norteamericanos, usufructuario de la operación.

De la reforma energética a la contrarreforma petrolera

Vicente Fox, quien proclamó su gobierno como de los empresarios, por los empresarios y para los empresarios e inició el saqueo de la renta petrolera, terminó como accionista de más de 30 empresas favorecidas durante su gestión.

En la dirección general de Pemex, Felipe Calderón colocó a Jesús Reyes-Heroles González Garza, hijo de don Jesús. Se dio curso legislativo a la Reforma Energética.

Enrique Peña Nieto, el de la casa blanca, culminó la obra de sus antecesores con la contrarreforma petrolera.

Con información privilegiada, a medrar en la iniciativa privada

Lo que hace la mano, hace la tras: Un selecto racimo de los economistas que señalamos párrafos antes, después de pasar por el gabinete económico, principalmente por la Secretaría de Hacienda, con información privilegiada unos establecieron sus propios despachos privados para asesorías financieras a dependencias públicas y gobiernos de los estados.

Otro, sin cumplir con la norma legal, se incorporó al directorio de un banco extranjero beneficiado con políticas hacendarias y fiscales, antes de cumplir el año de su gestión pública.

Un tercer ex secretario de Hacienda apareció al tiempo como presidente del Consejo de Administración de un banco privado regional, reformado para darle franquicia nacional.

Un ex secretario de Energía, contratado por el Carlyle Group se proyectó más tarde a la presidencia de la Bolsa Mexicana de Valores.

Vástagos de la Generación del cambio han pujado por contratos y permisos petroleros que el gobierno saliente puso en el piso de remates nacional y extranjero.

México se estrenó en 2019 como el país 138, entre 180, en percepción de la corrupción pública. Como extrañamos a don Jesús Reyes Heroles. Es cuanto.

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