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México: El eterno suplicio de Sísifo

La Piedra en el Zapato

Por Abraham García Ibarra

Lo puede uno afirmar como periodista con conocimiento de causa, y oficiosamente por generaciones de colegas: Las investigaciones sobre los Grandes Problemas Nacionales han sido material de denuncia y propuesta que han nutrido los espacios de los medios impresos, primero, y los medios electrónicos -algunos- más tarde.

El balance que podemos resumir de medio siglo de extraordinarios reportajes y sólidos y profundos análisis editoriales -no pocos reconocidos con el Premio Nacional de Periodismo de la época-, es, desde lo alto del poder: Ni los veo, ni los oigo.

Al carajo, México está sobrediagnosticado

Tomamos como cuadrante el inicio de la campaña presidencial de Carlos Salinas de Gortari en 1987, cuyo lema de proselitismo fue: Que hable México.

El núcleo de las campañas presidenciales del PRI eran las asambleas temáticas. En la primera semana de la de Salinas de Gortari estuvimos en una de esas asambleas en Morelia, Michoacán.

Algunos integrantes del tanque pensante del candidato -mientras los delegados exponían con vehemencia y esperanza sus más sentidas demandas-  estaban más atentos de lo que se observaba desde la Secretaría de Hacienda en la Ciudad de México sobre el comportamiento de las variables fundamentales de la economía.

Con gesto aburrido, José María Córdoba Montoya expectoraba: Pero si México está sobrediagnosticado. En el siguiente sexenio sería el jefe de la Oficina de Presidencia de la República. Lo reputaban como vicepresidente.

Los planes de desarrollo, al museo de las cosas muertas

Pero no se trata sólo del desdén que sobre la labor periodística y las campañas electorales descargaba la arrogancia tecnocrática. Los propios planes de Estado para el desarrollo eran materia de campañas publicitarias instantáneas y, antes de que se secara la tinta en que fueron impresos, eran convertidos por sus diseñadores en piezas de museo.

A pesar de cientos de foros de consulta pública previos, todo quedaba reducido al ejercicio discrecional de las facultades metaconstitucionales del Ejecutivo federal.

Conocimos en sus grandes trazos el único Plan Global de Desarrollo, casi a finales del sexenio de José López Portillo. Con Miguel de la Madrid, se inauguraron los Planes Nacionales de Desarrollo. Una constante, desde el primer documento, era: Control, eficiencia y eficacia.

Tres décadas y media de PDNs: ¿Hace falta objetividad para ver con realismo el resultado de tanta planeación democrática?

La carta de navegación tirada al mar de la ignominia

Desde los años setenta, para darle soporte a nuestro trabajo periodístico, empezamos a acudir a la Academia a consultar la obra de los institutos de investigaciones de la UNAM y de universidades públicas de los estados. A colegios, particularmente al Nacional de Economistas. Contar diez mil títulos desde entonces, nos parece una cifra conservadora.

Ahora mismo procedemos a la lectura de algunos de aquellos ensayos compendiados editorialmente sobre los grandes retos nacionales vis a vis con los resultados de los planes nacionales de desarrollo y las políticas públicas ejecutadas en casi medio siglo. Es para ponerse a llorar.

Desde nuestra perspectiva, aquellas investigaciones, conclusiones y proposiciones constituían (constituyen aún) la ideal carta de navegación para enrumbarnos a un México moderno y socialmente justo. Sin embargo, el retorno a la dictadura de Porfirio Díaz nos parece una pálida estampa de lo sembrado y cosechado.

La llegada de los primeros corsarios ingleses y gringos

Particularmente desde la gestión de Francisco Rojas Gutiérrez como director general de Petróleos Mexicanos, tuvimos oportunidad de embarcarnos en una gran aventura.

Pemex editó una monumental obra histórica sobre las diversas etapas del petróleo, desde los primeros descubrimientos residuales en Tabasco, el proceso durante los tres grandes periodos revolucionarios mexicanos, y hasta la irrupción de corsarios ingleses y estadunidenses, las primeras leyes sobre minería e hidrocarburos emitidas durante el porfiriato, hasta la Expropiación en 1938.

Lo que nos queda de la década de los años treinta, es la resistencia del presidente Franklin D. Roosevelt a complicarse en la pugna contra México acometida por las empresas extranjeras a las que se les enajenaron bienes físicos, que el petróleo, por mandato del nuevo orden constitucional posrevolucionario, nunca dejó de ser de la Nación.

Puerto de partida: El Tratado de Libre Comercio

El punto de inflexión-involución se presentó cuando, de manera larvada y en secreto, los hidrocarburos mexicanos fueron expuestos a terceros (inversionistas privados estadunidenses) en el Tratado de Libre Comercio (TLC) en 1993.

Después de la primera derrota de las aspiraciones presidenciales de Cuauhtémoc Cárdenas Solórzano en 1988, el hijo de El gran expropiador encontró compensaciones morales lanzando incesantes llamamientos a la defensa del petróleo y de la soberanía petrolera. Tiros al vacío.

Proclamas, proclamas, proclamas, desde la sociedad civil. Insidia, cerrazón e insolencia desde el poder del nuevo Estado neoliberal.

El PAN revive sus resabios contra el cardenismo

Mayo nos convoca a una nueva recapitulación a partir de este expediente: En la campaña presidencial de 2006, ni el Partido Acción Nacional ni su candidato Felipe Calderón Hinojosa plantearon en su plataforma de gobierno para el sexenio siguiente una política privatizadora del sector energético.

(Sólo a manera de ilustración, vale consignar que el PAN fue fundado con el objetivo capital de revertir la Expropiación del Petróleo y la política agrarista del general Cárdenas.)

Sin embargo, en el segundo año de gestión del michoacano, el PAN se sacó de la manga el proyecto, en última lectura desnacionalizador, que se sustanció en la primera iniciativa de Reforma Energética de 2008-

Sólo para que quede constancia, el ex director general de Pemex y a la sazón presidente de la Fundación Colosio, del        PRI, el nombrado Rojas Gutiérrez advirtió: La empresa insignia del Estado, Pemex, terminará convertida en simple administradora de contratos.

Para mayo de 2008, dos hechos consumados primaban la situación de la industria petrolera: 1) Con el presidente priista Ernesto Zedillo Ponce de León -quien en 1995 hipotecó la factura petrolera- sentaron plaza los leoninos y onerosos contratos de servicios múltiples, la ancha puerta por la que se colaron los inversionistas privados.

2) Con el panista Vicente Fox se inauguró el gran saqueo de la renta petrolera.

Todo lo que se dijo, se dice y seguimos en reculada

Así llegamos al 5-7 de mayo de 2008, días en que el Frente Amplio dio curso al simposio Petróleo y Seguridad Energética. Grueso el volumen en que se recogieron exposiciones y conclusiones (422 páginas), sólo las comprimimos en los títulos de cada apartado por cada ponente.

Constitución y reforma petrolera, No es privatización, es desnacionalización del petróleo; En defensa de la Constitución y del petróleo, Petróleo y soberanía energética, Mandatos constitucionales de las áreas estratégicas, El petróleo: Cuatro tesis para el debate en torno a la reforma energética.

Alternativa perversa para un pueblo en situación precaria

Industria y petróleo en el desarrollo nacional, Pemex y la industrialización del país, La reforma energética y la inoperatividad de la política energética… México 2008: Una alternativa perversa para un pueblo en situación precaria.

El desmantelamiento de Pemex, El desmembramiento de Pemex, Corrupción en la alta dirección de Pemex, Reforma energética: Mitos y realidades; Notas críticas sobre el diagnóstico y el proyecto gubernamental.

Petróleo y corrupción, Constitución e industria petrolera, “paralelismo Obregón-Calderón, Elementos históricos para la interpretación del régimen constitucional del petróleo de los mexicanos, La Constitución es muy clara: el petróleo es de la Nación, De mantras y jaculatorias.

Neoliberalismo es neopolkismo

Transición energética y revolución tecnológica, El Golfo de México y su importancia petrolera, En juego, la ingeniería mexicana, el desarrollo científico y tecnológico y la soberanía nacional, Neoliberalismo es neopolkismo, Fortalecer el Instituto Mexicano del Petróleo, Exportar petróleo crudo es traición.

Energía, ¿política de Estado o política de mercado? Mercados financieros y excedente petrolero, Propuesta alternativa para fortalecer y desarrollar el sector energético sin privatizarlo, La planificación de las actividades petroleras.

Impedir la privatización disfrazada de Pemex, ¿Quién va a defender a México? Seguridad energética y desarrollo nacional, De los escarceos, monólogos y engaños al debate sobre el petróleo y el desarrollo del país, La iniciativa para la reforma del petróleo, decisión tomada fuera, Petróleo y Seguridad Nacional, necesidad de un nuevo pacto social para el desarrollo nacional, Algunas consideraciones sobre la reforma energética, Las iniciativas sacrifican el interés nacional; Petróleo, sociedad y Nación.

Estimamos necesario poner en negritas los títulos de los apartados. Hablan por sí solos.

Así llegamos a la contrarreforma petrolera

Obviamente, ni el poder panista ni sus cómplices priistas en el Congreso de la Unión leyeron siquiera las solapas de las ponencias listadas. Si las leyeron, dio lo mismo, les valió: Salió la Reforma energética de 2008.

Los autores de aquellos ensayos y algunos legisladores repetidores estaban presentes, impotentes, cuando el fáctico Pacto por México de Enrique Peña Nieto nos asestó la contrarreforma petrolera.

Los alabadores de ayer, catastrofistas hoy

Los constructores de opinión en 2008, se pronunciaron en alabanzas a los reformadores de esa hora y se rindieron en genuflexiones a los transformadores del Pacto por México.

Sobre las secas cavernas de los pozos extinguidos, los pueblos muertos, las ruinas de las refinadoras y la quiebra de las finanzas públicas que nos dejó el gobierno de Peña Nieto, las mismas alabadoras cajas de resonancia y sus bocas de ganso de ayer, se desgarran vestiduras y se dan baños de ceniza ahora que se pretende recuperar, literalmente, de lo perdido, lo que aparezca.

Nos quedamos con el título de una sección del volumen comentado: Desintegración de Pemex, corrupción y despilfarro de la renta petrolera. ¿Se vale la amnistía? Es cuanto.

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