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México: En busca del Ave Fénix

La Piedra en el Zapato

Por Abraham García Ibarra

En  la primera mitad del siglo XX, el pueblo italiano  sufrió los traumas de las dos guerras mundiales, en cuyo interregno se instaló el Fascismo.

Hasta los años cuarenta, la economía italiana dependió, básicamente, de la agricultura, devastada por los impactos de la Segunda Guerra Mundial.

Derrotado el totalitarismo fascista, en el siguiente medio siglo una combinación de gobiernos demócrata cristianos y de izquierda laica reorientó  los fundamentos de la economía hacia el desarrollo industrial, con un amplio margen de autonomía respecto del sector externo.

En la actualidad, Italia tiene una población de poco más de 60 millones de habitantes. De acuerdo con la revista The Economist, Italia reporta uno de los mejores registros en Desarrollo Humano y está en octavo lugar mundial en calidad de vida. Su base es el poder adquisitivo del ingreso.

El desarrollo humano italiano se corresponde con el lugar octavo mundial de Italia como potencia económica, y tercera en la eurozona por debajo de Alemania y Francia, pero por encima de Reino Unido. Su Producto Interno Bruto (PIB) anual ronda en el billón de dólares.

Casualmente, en las últimas dos décadas el PIB italiano ha decrecido a partir de que el fascista neoliberal Silvio Berlusconi, con su partido Fuerza Italia (componente después de la formación El Pueblo en Libertad), como lo hizo en su oportunidad Benito Mussolini, emprendió desde Milán su gran Marcha sobre Roma, que culminó en 1994.

¿Puede aplicarse a Italia la metáfora del Ave Fénix, a pesar la irrupción de Berlusconi en la política?

Cuando México optó por el desarrollo nacionalista

México no sufrió directamente en territorio propio los estragos de la Segunda Guerra Mundial; al contrario. Dos sexenios después de la Expropiación Petrolera, los gobiernos mexicanos diseñaron un proyecto de desarrollo hacia dentro, en sentido inverso al de crecimiento hacia fuera de la dictadura de Porfirio Díaz.

Con núcleos de empresarios nacionalistas, el gobierno mexicano puso el acento en el sector industrial, consolidándolo con base en una política de sustitución de importaciones.

En un periodo de tres décadas, el PIB mexicano logró  tasas de crecimiento hasta de 8 por ciento anual. El reparto del producto per cápita fue superior al crecimiento del PIB. Algunos especialistas extranjeros empezaron a acreditar el milagro mexicano.

Abriendo el arco de 1934 a 1976, historiadores foráneos reconocieron que la democracia sui generis le había dado a México casi cinco décadas de estabilidad política y económica.

Los tecnócratas y sus supersticiones neoliberales

Entonces irrumpieron el poder público los tecnócratas neoliberales, cargando las supersticiones de la globalización.

Casualmente, cuando Berlusconi llegó al poder en Italia en 1994, México fue empinado en el Tratado de Libre Comercio, se registró el asesinato del candidato oficial a la presidencia, Luis Donaldo Colosio, y estalló el maquinado (eje Nueva York-Washington) Error de diciembre.

Desde el sexenio 1982-1988, la tecnocracia neoliberal había acometido el desmantelamiento del Estado Nacional, despojándolo del nervio vital de la economía -con la privatización de los entes públicos-, exacerbado en 1990 con la entrega a particulares del sistema de banca y crédito.

México tiene ya 125 millones de habitantes. Su PIB está anclado en la precariedad de un 2 por ciento desde hace tres décadas. En tres sexenios, de estar a punto de convertirse la octava economía mundial, México ha caído seis sitios.

Se han profundizado las estructuras de la desigualdad  

De acuerdo con la Comisión Económica de América Latina y el Caribe, en México operan las más odiosas estructuras de la desigualdad socioeconómica: Tiene a 16 mexicanos entre los más ricos del mundo y 80 millones de parias.

Según análisis de agencias especializadas de la ONU y estudios del Consejo Nacional de Evaluación de las Políticas de Desarrollo Social, en materia de Desarrollo Humano el gobierno de la República deja mucho a deber.

Casi 60 por ciento de la Población Económicamente Activa (más de 56 millones de individuos) subsiste en la economía negra, en la que carece de Seguridad Social; el empleo y los salarios están precarizados y el ingreso familiar no alcanza a cubrir ni el costo de la Canasta Básica Alimentaria.

México lidera a América Latina en la exportación de mano de obra y de talentos hacia los Estados Unidos. Sus familias sobreviven aquí con las remesas que les envían nuestros millones de tranterrados.

Una economía productiva versus economía especulativa  

En la liberación de Italia y del resto de Europa en la Segunda Guerra Mundial, fue factor clave la colaboración de la mafia siciliana, persuadida por el jefe de todos los jefes, Lucky Luciano, liberado ex profeso por la Casa Blanca de prisión norteamericana para facilitar el desembarco de tropas aliadas.

Las mafias estadunidenses lograron carta blanca para extender sus conexiones al viejo continente. Es de sospecharse que los rendimientos de su ilícita actividad acaso fueron blanqueados para aplicarlos a la economía productiva.

A México llegó hacia finales de los años treinta, un agente de la mafia neoyorkina de Luciano: Meyer Lamsky, a financiar el cultivo de amapola y la conversión de la goma de opio en morfina y heroína.

Las viejas bandas  de gomeros, a partir de los años ochenta, alcanzaron el estatuto de cárteles del tráfico de drogas, armas y personas. Se estima que estas ilícitas empresas generan a México flujos anuales por unos 60 mil millones de dólares.

Resulta obvio que, después de lavados, esos valores son los que mueven en México la economía especulativa. Los sociólogos la tipifican como economía criminal.

En la Nueva Era, ¿retomará el vuelo el águila azteca?

Las repúblicas de Italia y México comparten en sus banderas nacionales los colores verde, blanco y rojo. La de México tiene en su centro la gran Águila azteca.

Si a Italia se le puede aplicar, después de la Segunda Guerra Mundial, la metáfora del ave fénix, ¿podemos esperar que nuestra simbólica ave emprenda de nuevo el vuelo? Es de desearse al arrancar la nueva era. Es cuanto.

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