Voces del Periodista Diario
Antonio Tenorio Adame Opinión

MÉXICO /UCRANIA: SIMILITUD

“Diputado 501”

Por Antonio Tenorio Adame

México y Ucrania tienen en común que sus fronteras las comparten con potencias militares, estas privilegian la seguridad nacional por lo que son sujetos de ambición territorial.

El mundo vuelve a estremecerse. Rusia rompe el orden internacional al traspasar las fronteras de Ucrania como respuesta a la aproximación de las tropas de la OTAN, un factor que rompe a Rusia, la seguridad nacional.

Rusia realiza una invasión sin obstáculos, las fronteras que lo separan de Ucrania carecen de accidentes geográficos y constituye una continuidad espacial. Sin que existan obstáculos de ninguna naturaleza.

Aún perdura en la memoria histórica de la ex Unión Soviética los 25 millones de víctimas caídas en la ocupación nazi durante la 2a Guerra Mundial, mayor daño que el holocausto judío donde 5 millones de seres humanos fueron inmolados.

El riesgo de que esa gran tragedia vuelva ocurrir fue una de las causas por la que Putin subrayó el asedio 5 veces reiterado por la OTAN en acecho a sus fronteras

El linde de proximidad de un potencial enemigo está determinado por la capacidad de daño del alcance balístico de fuentes, o sea, se requiere en esa lógica de una zona neutral que juegue como frontera aislante. Como ocurre entre México y la Unión Americana, con la salvedad de evitar una amenaza de carácter diferente a la guerra formal, sino más bien de una migración avasalladora.

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La manifestación de occidente impugna y aun condena Rusia, pero no a la OTAN, primera en alterar la estabilidad internacional.

 

EL REFUGIO DE LA MEMORIA

 

México aún recuerda los orígenes del imperialismo expansionista -que ahora resucitan-, cuando en 1848; la guerra de conquista del Ejército de la Unión Americana ocupó y sustrajo la mitad de nuestro territorio.

Hoy a pesar de los avances en materia de derecho internacional y los órganos de dimensión ultra nacional encabezados por las Naciones Unidas, México muestra fragilidad en el resguardo y seguridad, tanto en asuntos poblacionales como en el tema territorial, tales como:

 a) 16 millones de mexicanos han emigrado, la mayor parte de ellos esperan adquirir la naturalización estadounidense, misma que no se otorga, para favorecer los intereses empresariales de no conceder derechos laborales;

b) El TEMEC ha sido impulsor de un desarrollo regional diferenciado de la frontera norte junto con la meseta central excluyendo la región Pacífico sur, como zona marginal con diferenciales sociales abismales; y

c) El General Glen VanHerk, del Comando norte del Ejército de EEUU declaró que el 35 por ciento del territorio nacional se encuentra fuera de control del Estado mexicano.

 

LA FRACTURA QUE VIENE

El esquema geopolítico nacional se encuentra bajo el enigma de su factible fractura como lo indica la ausencia de un nacionalismo vigoroso a modo de nervio de vinculación de los mexicanos ante la ambición o temor del movimiento supremacista de los adictos a Donald Trump, quien de “bote pronto” reclamó el despliegue del Navy US en la frontera con México.

Aunque existe otra opinión en divergencia que refiere escasa importancia a lo anterior, ya que la estima innecesaria, porque eso ya ocurrió, y no hay necesidad, porqué el dominio gringo es abrumador, aunque la formalidad lo encubra.

 

En términos reales la frontera yanqui se extendió hasta el rio Suchiate al consentir México la disposición estadounidense “quédate en México” y ordenar a la Guardia Nacional frenar el paso de las columnas migrantes.

La función del territorio nacional como frontera de “seguridad” o de “colchón” de los EEUU no existe entre Rusia y la Unión Europea porqué Ucrania, aunque cercana en identidad étnica pretendió volcarse a la vía de consumo, bajo el palio militar de la OTAN, rompiendo el límite de seguridad de su vecino.

El historiador inglés Anthony Judt tituló “El Fin de la Utopía” a lo que narró como el agotamiento de prosperidad de la Unión Europea sin llegar anticipar el desgarramiento dramático de Ucrania.

El futuro de México aún no ha sido descrito. La confianza general se apoya en acogerse a la protección de EEUU, incluso por encima de las amenazas de barbarie del ex presidente Trump.

La agresión permanente que se vive en el sometimiento de soberanía es de “acomodo”, y no de “integración”, ni siquiera comercial, menos aún social o política.

Los efectos de la regresión son de “asimilación”, no de “integración”, dejándose sentir en puntos estratégicos:

 

1. En la vulnerabilidad de la alimentación, con la importación de 18 millones de toneladas de maíz, una vinculación comercial sometida al control y privilegio sectorizada,

2. El carácter de guerra híbrida que sufre el país, propicia el control territorial de grupos armados al servicio de corporativos extranjeros, a los que refiere como pérdida de control del territorio el general Glen VanHerk, jefe del Comando Norte del país Los efectos del tráfico de drogas, cuyo consumo y financiamiento se realiza en su territorio, pero los efectos colaterales de violencia, corrupción, y armas ilícitas producen destrucción y muerte en el territorio patrio.

La guerra en México no aparece en el horizonte, esta surge cuando se rompen los equilibrios geopolíticos, entonces los factores que la producen se aplican, hasta exterminar enemigos y acordar la rendición, en ella se establecen las nuevas condiciones de la distribución del poder, como ocurrió en Bretton Woods en 1946 al término de la Segunda Guerra Mundial.

 

FUTURO DE ANIQUILACIÓN

Es posible que a los acuerdos de paz de Ucrania se inicie por senderos inciertos: ¿una nueva distribución del poder mundial?, de no ocurrir así, entonces es de suponer, ¿seguirán surgiendo guerras convencionales?, o ¿se agudizarán las guerras híbridas como instrumento de dominio colonial?

Lo único seguro es que la múltiple crisis humanitaria que nos aniquila toca a la puerta.

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