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Ni el cielo ni el infierno pueden ser dominio privado

La Piedra en el Zapato

Por Abraham García Ibarra

Vuelve Salinas, ¡te perdonamos! Ese parece ser el angustioso clamor que se escucha en los cenáculos neoliberales en resistencia a la cuarta transformación de México.

Será porque, durante la gestión presidencial de Vicente Fox, Felipe Calderón y Enrique Peña Nieto, el diseño y operación del Estado tecnocrático neoliberal -que dio al traste con el Estado Social de Derecho– ha quedado sin pies ni cabeza.

Como dice la balada: Todo se derrumbó. Si Carlos Salinas de Gortari pretendió no dejar piedra sobre piedra del Estado de bienestar, misión a la que dio continuidad Ernesto Zedillo, los tres aprendices de brujo que les sucedieron, para decirlo en términos rancheros, dejaron la víbora chillando.

La genial estrategia de Salinas de Gortari

La genial operación -de precisión quirúrgica- de Salinas apuntó el láser sobre el nervio vital del artículo 28 Constitucional, eje de la economía mixta mexicana.

Ese mandato prohibía y penalizaba -tiempo pasado- los monopolios y las prácticas monopólicas. Como todo late en, bajo y sobre La Madre Tierra, el diestro operador atacó también el artículo 27 de la Carta fundamental.

En 1980, el Congreso de la Unión legisló para codificar como áreas económicas estratégicas las correspondientes a la propiedad de la Nación, bajo la rectoría del Estado.

Miguel de la Madrid, aunque devolvió a particulares una porción de la gestión de la banca nacionalizada, conservó sin embargo el concepto de áreas estratégicas.

En materia de planeación del Desarrollo Nacional, De la Madrid jerarquizó puntualmente la participación: Estado, Sector Social y Sector privado. En ese orden. De la Madrid era abogado.

Con las reformas estructurales del salinato, la figura constitucional se redujo a áreas prioritarias. Salinas de Gortari es economista.

Licencias, permisos, concesiones, pura palabrería

Al exacerbarse el proceso de privatizaciones y reprivatizaciones de   entes públicos, se puso en el mismo rango una fábrica de bicicletas, el sistema de banca y crédito -vértebra de la economía nacional-, el sector energético, los ferrocarriles, las industrias minero-metalúrgicas y las telecomunicaciones en su división satelital.

En determinada época, el Estado delegó a particulares la gestión de algunos bienes y servicios públicos vía licencias o permisos. Con los tecnócratas neoliberales, el uso fue concesiones.

Dejando de lado la semántica, lo cierto es que las concesiones no son más que contratos administrativos entre el Estado y los particulares. Los títulos obligan a sus depositarios y usufructuarios a cumplir con una serie de contraprestaciones, so pena de rescisión o cancelación de dichos contratos.

Por más que hurgamos en nuestros archivos, no encontramos hasta noviembre de 2018, un caso relevante, ejemplarizante de la revocación de esas Patentes de Corso.

La mitad del territorio nacional, bajo dominio privado

En las últimas dos décadas, los gobiernos de la República en turno han dejado entre 80 y 90 por ciento del control del complejo bancario y financiero en manos extranjeras. El Estado ha perdido hasta el control del sistema de pagos.

Sólo por concesiones a la depredadora industria extractiva, el gobierno ha cedido a particulares -con supremacía de capital foráneo- el dominio territorial de más de 100 millones de hectáreas. Únicamente en zonas con vocación y potencial forestal, más de 54 millones de hectáreas.

De don Arnaldo Córdova (+) leímos en algún texto esta denuncia: Ni el cielo ni los avernos pueden ser dominio de los privados. Es posible que ni su hijo, el consejero presidente del Instituto Nacional Electoral, Lorenzo Córdova Vianello, conserve memoria de ese texto.

16 plutócratas se quedan con el santo y la limosna

La intensiva y exhaustiva explotación de obras, bienes y servicios públicos ha generado una casta de 16 plutócratas nominados por la revista Forbes entre los más ricos del mundo.

Sólo entre cuatro o cinco de esos privilegiados amasan una fortuna superior a los 120 mil millones de dólares. Si se les pregunta a los estadígrafos nativos, los colocarán entre los mexicanos que participan en el Producto Interno Bruto y nos informarán que comparten con el resto de la población un reparto per cápita de ocho mil 500 dólares al año.

Germán Larrea Mota-Velasco, un modelo para armar

Entre esos favorecidos se nombra a Germán Larrea Mota-Velasco, gestor del Grupo México y “dueño” de Ferromex. La industria del divertimento hasta parece un hobby.

Para 2014, se le pronosticaba a don German un puesto entre los cuatro grandes productores de cobre en el mundo.

Nueva Veta para los cresos: Las Zonas Económicas Especiales

Peña Nieto abrió una nueva veta para esos cresos. Las Zonas Económicas Especiales (ZEE). Si observamos el hinterland de la ZEE de Lázaro Cárdenas-Isla la Palma, encontramos que ahí dominan, sin embargo, inversionistas asiáticos, daneses, argentinos, españoles y estadunidenses, con preferencia por la minería.

A propósito, en ese hinterland se encuentra el estado de Colima y el puerto de Manzanillo.

Manzanillo tiene fama desde los años 90 de ser el puerto insignia del Pacífico favorito para las importaciones mexicanas. Desde 2017, los importadores se quejan de lo que denominan la tormenta perfecta.

De acuerdo con registros estadísticos, por Manzanillo arriban unos tres millones de contenedores al año. El problema es que, por engorros burocráticos y la falta de infraestructura municipal, el puerto registra un congestionamiento que inmoviliza esos contenedores, obliga a pagar costos extras por uso y almacenaje portuario, propinas a los operadores que trabajan por semana inglesa, para que lo hagan sábado y domingo, etcétera.

El centro de la problemática, son las condiciones en que operan los porta-contenedores de doble remolque para trasladar la mercancía a sus destinos. Los destinatarios tienen que sufragar costos adicionales por las demoras en las entregas.

Los trenes rigurosamente vigilados

Hace meses, se agravó el caos por el descarrilamiento de un tren. La ruta está a cargo de Ferromex, “propiedad” del ya nombrado Larrea Mota-Velasco. Por supuesto, don Germán da preferencia a los requerimientos de servicio de su Grupo Minero México.

Lo descrito es apenas una pálida estampa del Estado neoliberal. Aquí no quiere verse el bosque. Sólo se mira el árbol del huachicol.

Los millones que padecen falta de agua pueden esperar

Entre en octubre y noviembre y de nuevo entre diciembre y enero, a veces todo el año, sobrepoblados municipios del Estado de México y alcaldías de la Ciudad de México (26 millones de personas), han padecido las calamidades por la falta de agua.

Ese no es tema para desencadenar la histeria social. La misión es salvaguardar los intereses de los consumidores de gasolina que andan haciendo compras de pánico. Suele ocurrir. Es cuanto.

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