Voces del Periodista Diario
Mouris Salloum

Simón Bolívar y José Vasconcelos vigentes en el siglo XXl.

Por Mouris Salloum George

El libertador latinoamericano Simón Bolívar y el filósofo mexicano José Vasconcelos, están presentes en pleno siglo XXl para defender la cultura y la soberanía de los pueblos latinoamericanos, tan mancillados por el neoliberalismo y el imperialismo.

Desde el sexenio de Miguel de la Madrid, México dio un vuelco mortal en su política internacional, vinculando así la constitución política de México que en la fracción X del artículo 89, preceptúa:

“En la conducción de tal política, el titular del poder Ejecutivo observará los siguientes principios normativos: La autodeterminación de los pueblos; la no intervención; la solución pacífica de controversias; la prescripción de la amenaza o el uso de la fuerza en las relaciones internacionales, la igualdad jurídica de los estados; la cooperación internacional para el desarrollo y la lucha por la paz y seguridad internacionales”.

Desde luego que los presidentes neoliberales han atentado criminalmente no sólo contra los legítimos intereses de la nación, sino de los hermanos países de este continente, han permitido que en materia política, económica, social y jurídica se violen los principios fundamentales, hemos sido pulverizados y estamos a punto de explotar.

Salvo algunas excepciones de países latinoamericanos, mostraron dignidad y categoría frente a la miserable actitud de gobiernos lacayos; resurgen triunfantes los ideales de Simón Bolívar y José Vasconcelos, defensores del ideal libertario latinoamericano, frente a los intereses espurios de nuestro vecino del norte.

Bolívar y Vasconcelos

Miguel de la Madrid, Carlos Salinas de Gortari, Ernesto Zedillo, Vicente Fox, Felipe Calderón y Enrique Peña Nieto debieron saturarse del fervor, del amor a su patria y a Latinoamérica, de hijos predilectos como Simón Bolívar y José Vasconcelos.

Simón Bolívar, dotado de genio militar y político, realizó una de las más prodigiosas hazañas históricas al cruzar los Andes y derrotar a los españoles en la batalla de Boyacá en 1819.

De victoria en victoria, el libertador fue elegido presidente de la República de Colombia, integrada por Venezuela y nueva Granada. Se relacionó con el héroe argentino San Martín y tuvo bajo sus órdenes al mariscal Sucre, quien triunfó en la famosa batalla de Ayacucho, con lo cual se liberó a gran parte de América.

Los aduladores de siempre quisieron coronarlos, pero él se negó. Siempre soñó y luchó por una América libre, sin intervención de Estados Unidos. Realizó en 1826 la Asamblea Americana a la que asistieron representantes de México, Centroamérica, Colombia y Perú para transformar una alianza “ofensiva y defensiva” contra posibles agresiones extranjeras que amenazaron a nuestros países.

Bolívar, como José Martí, no sólo independizó a su patria y otras naciones, sino que fue un notable escritor. Sus vigorosas proclamas encendían el ánimo. Alguna vez escribió “¿Habré arado en el mar y sembrado en el aire?”, grande entre los grandes hombres, renunció a la presidencia de su país. Poco antes de morir, a los 46 años, escribió: “Los tres más grandes locos de la historia hemos sido Jesucristo, don Quijote y yo”. Por otra parte, José Vasconcelos fue autor del hermoso lema universitario “Por mi Raza Hablará el Espíritu”, con el águila mexicana y el cóndor de los Andes, que significan la unión latinoamericana contra el verdugo Tío Sam.

Vasconcelos defendió a capa y espada la esencia hispanoamericana; iluminó la etapa posterior a la revolución de 1910 con una acción cultural y educativa sin precedentes. Soñó siempre con un México y una América libres. Su obra realizada en la segunda década del siglo pasado fue eminentemente creadora.

Su ideal fue integrar una “cultura nacional”, fundamentalmente hispánica, mestiza y occidental. Impulsó las artes populares y las convirtió en patrimonio nacional, protegidas por el estado. Para orientar a la mujer mexicana, el maestro tomó como modelo a Gabriela Mistral, premio Nobel de literatura. Difundió la cultura clásica, fue desde la enseñanza elemental a la superior considerándolas como un todo; impulsó escritores y luchadores sociales que trascendieron en su época. Mucho tendrán que aprender de él, lo mismo la clase política y los tecnócratas globalizadores.

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