Voces del Periodista Diario
Abraham García Opinión

Otto Granados Roldán y la privatización educativa

Abraham García IbarraEl lecho de Procusto

Por Abraham García Ibarra

Así respondió Hidalgo el edicto que lo condenó como “rebelde” y “hereje”: Abrid los ojos, americanos, no os dejéis seducir por nuestros enemigos, ellos   no son católicos sino por política; su Dios es el dinero, y las conminaciones sólo tienen por objeto la opresión.

Para efectos del tema de hoy, conviene estar al tanto de algunos datos constitutivos del espectro educativo mexicano.

El primero, un padrón no exhaustivo habla de que existen en México unas tres mil instituciones privadas de educación media y superior.

No es, en estricto rigor, que algunos de esos establecimientos sean clandestinos, pero un importante porcentaje no tiene suscrito convenio de incorporación con la Secretaría de Educación Pública, de lo que sigue que se ignora qué autoridad evalúa la calidad de su personal y de sus programas.

Buena parte de la gestión didáctica y administrativa de esos planteles, pasa por las manos de órdenes religiosas.

Hace cinco años, en plena campaña de sucesión presidencial, Felipe Calderón hizo gala de generosidad con el dinero de los contribuyentes, lanzando un programa de becas financiado por la banca de desarrollo, triangulado por la banca comercial y con dedicatoria expresa a estudiantes de las universidades privadas. ¿Se fueron esos recursos a fondo perdido?

El anhelo que le cumplió al clero político Salinas de Gortari

Segunda cita: Lo único que queda por hacer ahora: Es cambiar la Constitución.

La cita es del Arzobispo Primado de México Luis María Martínez, en declaración a la estadunidense revista Times (9-V-1955).

Sólo bastaron 33 años para que Carlos Salinas de Gortari diera por satisfecho el anhelo del clero político mexicano.

Eso no obsta para que los tres Poderes de la Unión se llenen la boca con los “festejos” del Centenario de la Constitución de 1917.

También cumple sus primeros 100 años otra “venerada” institución: la Unión Nacional de Padres de Familia (UNPF).

Otra centenaria institución: La UNPF

La UNFP hizo su debut en 1917: Combatiendo la flamante Constitución, básicamente en sus artículos Tercero y 25. El primero, normativo de la Educación pública en México.

Embalada, la UNFP sonsacó una década después a los guerreros de La Cristiada, que se alzaron contra la regulación de cultos religiosos. Siguió su brega de eternidad contra la educación socialista y tuvo días inolvidables en su cruzada contra los Libros de Texto Gratuitos, dados a la niñez mexicana por el presidente Adolfo López Mateos y don Jaime Torres Bodet, titular entonces de la SEP.

La UNFP sigue vivita y coleando. Hasta mayo la presidía doña Consuelo Mendoza. Citamos este mes porque tuvo en agenda la IV Asamblea Nacional de la Asociación de Instituciones de Educación Privada. (Tiene entre sus afiliadas una que se denomina Instituto Juan Pablo II).

A la Reforma Educativa con amor

En ese encuentro nacional, el tema central de la orden del día fue: Retos y Perspectivas de la Nueva Reforma Educativa. Llama la atención que aquel ente privado le entre al asunto de dicha reforma, que tiene como destinataria principal la Educación Pública.

Pero el director del Instituto de Educación Pública de Aguascalientes, Raúl Silva Pérezchica, nos saca de dudas: El México de hoy no se podría definir sin la comprometida participación de la educación privada.

No hay error “de dedo”: Silva es el rector de la educación pública en dicha entidad, que gobierna un militante del Partido Acción Nacional, Martín Orozco Sandoval. No es de sorprender, pues, la cálida acogida que les brindó el mandatario azul a los asambleístas, entre los que figuró la UNPF.

Granados Roldan: “Desde donde amigo vengo…”

Puestos en terreno hidrocálido, nos tientan las  evocaciones. De Aguascalientes es nativo alguien que conocimos en sus mozas búsquedas: Otto Granados Roldán.

Lo vimos inquieto cuando, en sus andanzas, rondaba los pasillos del PRI, presidido entonces por el autor del Liberalismo Mexicano, don Jesús Reyes Heroles.

Cuando el pensador tuxpeño se hizo cargo de la Secretaría de Gobernación, ahí vimos de nuevo a Granados Roldán. Si mal no recordamos, fue por esos días en que lanzó a circulación su ensayo sobre la Iglesia en México, obviamente, la católica.

Transitó nuestro personaje con buena estrella en el sexenio de Carlos Salinas de Gortari, muy cerca por cierto del jefe de la Oficina de Presidencia, José María Cordobà Montoya.

Lo hizo, Granados Roldán, con tino: Fue nominado gobernador de Aguascalientes. Cuenta la leyenda negra en la capital de la entidad,  que el ex joven “liberal” prefirió el Instituto Cumbres, de factura privada, para la formación de sus hijos.

Para los priistas aguascalentenses, Granados Roldán no tuvo un buen final: Dejó el gobierno estatal en manos del candidato del PAN, Felipe González González. Hoy ese gobierno está de nuevo en manos panistas; las del citado Orozco Sandoval.

Terminado su sexenio, Granado Roldan no pasó a retiro: Mantuvo su presencia pública como académico y asiduo colaborador editorial en medios de comunicación metropolitanos.

También Salvador Alvarado fue objeto de sus querencias

Surgió de nuevo con fuerza, como parte del tanque pensante -formado básicamente por profesionales relacionados con el Instituto Tecnológico de Estudios Superiores de Monterrey (ITESM)- que le diseñó la Reforma Educativa a Aurelio Nuño Mayer, egregio egresado de la Universidad Iberoamericana.

Ahora que Nuño Mayer se separó de la SEP para coordinar la campaña presidencial de José Antonio Meade, Otto recibió el nombramiento de titular de esa dependencia.

Nos parece obvio que el nuevo secretario de Educación Pública tiene buena vibra con los pupilos de la Universidad Panamericana, auspiciada por el Opus Dei. De otra manera, no se explica cómo logró el “pase automático” de una subsecretaría al despacho principal de la SEP.

Manes de la fortuna: Otto Granados Roldán ocupará el despacho al que tanto talento y señorío intelectual le imprimió don Jesús Reyes Heroles, autor del Liberalismo Mexicano, a quien llegó a considerar su mentor doctrinario.

¿En qué estante de su nuevo despacho colocará Otto su ensayo sobre  Salvador Alvarado, el bravo general sinaloense al que con tanta nostalgia recuerdan aún los herederos de los revolucionarios socialistas de Yucatán?

Difícil saberlo. El ascenso burocrático va decantando y en algunos casos subvirtiendo el juvenil modo de pensar y actuar. Es cuanto.

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