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Opinión

Por Ley: Exportamos lo que importamos

Ruta México

Por Álvaro Aragón Ayala

No se requiere traer en el pecho medallas de doctorado de Economía para saber que el desastre nacional nos viene de que empezamos por entregar nuestra autonomía intelectual como primer paso para hipotecar enseguida la soberanía nacional.

La primera pista que encontramos en nuestros senderos periodísticos es una obra seminal: Camino de servidumbre (1944). Es debida al después Premio Nobel de Economía, el austriaco Friedrich Hayek, sedimentada en la Universidad de Chicago por Milton Friedman y dada a beber en sobredosis a los jóvenes mexicanos que en los Estados Unidos disfrutaron becas pagadas por los contribuyentes mexicanos.

El núcleo de esa obra está dirigido como flecha al blanco a los partidos socialistas del mundo, tributarios del Partido Comunista Soviético.

Los tecnócratas cambiaron de carril: Camino de esclavitud

Nomás unas líneas de entremés: “Una política dirigida al ideal de la justicia distributiva tiene necesariamente que conducir a la destrucción del imperio de la Ley”.

Cuando los jóvenes tecnócratas mexicanos de la primera generación tomaron a título de fe ese dictado, legislaron para abolir la Justicia Social e invirtieron en la praxis la oración por pasiva: Camino de esclavitud.

Sólo para ilustrar el fenómeno, tomemos como referencia la Economía de la maquila, primera señal de la anexión del norte de México a la economía de los Estados Unidos.

Parques industriales a título gratuito para el capital extranjero, con subsidios en energéticos y una serie de exenciones, a saber (1990). Programa de Importación Temporal para la Exportación, libre de impuestos. Lo temporal se volvió permanente.

Un millón 400 mil mexicanos a salario precarizado

Pero lo más exquisito al paladar del inversionista privado. La principal ventaja comparativa: Liberalidad para la explotación intensiva y exhaustiva de la mano de obra mexicana. De 1975 a 2000, el número de plantas maquiladoras en México se multiplicó por ocho: De 500 en el primer año a 4 mil en el segundo año datado, en que el personal ocupado alcanzó la cifra de un millón 400 mil.

El fatal signo de la modernidad: Un alto porcentaje de obreros mexicanos pasó a la cesantía, desplazado por la tecnología de punta.

Esa estrategia de crecimiento, a pesar de la crisis económica de 2008 no ha variado. Enrique Peña Nieto pretendió dinamizarla lanzando las Zonas Económicas Especiales (CEE), en las que el gancho es también un paquete de exenciones y condonaciones, entre ellas la del Impuesto sobre la Renta. Con otras denominaciones, ese modelo de crecimiento sigue vivito y coleando.

Cambiamos de retórica, no de patrones de pensamiento

En 2020, la República Popular China se ha interesado en varios campos de inversión para el desarrollo. Todo indica que al gabinete económico sólo le importa un sector: El maquilador, de suerte que a sus productos se le pueda embarrar la etiqueta de Hecho en México y evitarse los engorros de la triangulación para hacerlos ingresar al mercado estadunidense.

Se cambian los discursos: No los patrones de pensamiento. Por eso estamos como estamos. 

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