Voces del Periodista Diario
Abraham García Opinión

“Por un México sin mentiras” (Je je je)

La Piedra en el Zapato

Por Abraham García Ibarra

Por nuestro lugar de aparición -Mazatlán, Sinaloa- en lo que antaño se denominaba Casa Redonda, hábitat de los trabajadores ferrocarrileros, tuvimos cercanía con personal estadunidense de las cuadrillas que construyeron el Sud Pacífico (Nogales-Guadalajara).

Misioneras protestantes daban escuela dominical, en la que se introducía a los chicos en la lectura de la Biblia. En sus páginas leímos por primera vez los Diez mandamientos.

De esa ley (Moisés/ Éxodo) todavía recordamos que el quinto mandato, es no matarás. El séptimo: No robarás. El décimo, No codiciarás bienes ajenos. Nos quedamos con aquel que advierte: No darás falso testimonio.

Así llegamos en nuestros días a las “fake news”

“El Libro” lo obsequiaban las sociedades bíblicas norteamericanas. Después nos enteramos que a la sociedad gringa se le tipificaba como puritana. Devino el asunto en falso puritanismo.

El cuento nos viene a tema en estos días en que el desquiciado Donald Trump imputa a los medios de comunicación cuestionarlo con lo que denuncia como fake news.

Decirlo cuando, en la política, tal práctica es un vicio añejo. ¿No son acaso los políticos pillados un día sí, y otro también, en la mentira?

En otro casillero de la política, está la simulación. Estuvimos dentro de Palacio Nacional cuando empezaron a instalarse los primeros sistemas de informática.

Ahí, los instructores contratados por los proveedores extranjeros daban talleres de capacitación con manuales de simulación. En Ciencias se le identifica como uso de artificios aplicados a la investigación.

Los tecnócratas empezaron a emplear esos artificios con mexicana alegría para fabricar sus matrices insumo producto por las que se promete a los mexicanos la prosperidad y la felicidad. Lo peor, es que creen que cumplen la oferta.

Corrupción: Cohechos, cruzadas y reformas

Trasladémonos ahora a otro espacio, política y socialmente vital: La formación de leyes. Ahora, senadores y diputados las votan digitalmente aunque nunca hayan leído ni la exposición de motivos.

Regresemos a los Estados Unidos con la referencia del falso puritanismo. Consultamos una obra: ¿Remedios contra la corrupción?/ Cohecho, cruzadas y reformas.

En México, la editó el Fondo de Cultura Económica (1981), cuando en campaña Miguel de la Madrid proponía la renovación moral de la sociedad. Los destinatarios de la obra mencionada eran los jóvenes priistas institucionalizados.

El autor, Michael Reisman, jurista él, empieza por decirnos que la gente virtuosa rara vez se siente obligada a proclamar su propia virtud.

El hecho mismo, dice, de que una disciplina se sienta obligada a anunciar una y otra vez su incansable búsqueda de la verdad, toda la verdad, y nada más que la verdad despierta la sospecha de que algo muy diferente se está haciendo.

Si de sospechas se trata, sospechamos que de eso se tratan las verdades históricas que nos asesta impunemente el grupo dominante.

Reisman tipifica como lex simulata el ordenamiento (s) que sobre las rodillas dictan los legisladores para sacudirse la presión de la opinión pública en erizados asuntos que ponen en entredicho la voluntad del Poder Ejecutivo. Son papeles coyunturales que terminan en el basurero.

¿Como recordamos a Diego Fernández de Cevallos cuando, como candidato presidencial en 1994, proponía Un México sin mentiras? Diego fue prominente miembro del Poder Legislativo.

No comparte que su administración sea la más corrupta

De tantas entrevistas que a los medios de comunicación ha dado en sus despedidas de Los Pinos Enrique Peña Nieto, extraemos algunas cuantas líneas en los que aborda el asunto de la corrupción.

Por supuesto, asegura que no comparte los señalamientos que califican a su administración como la más corrupta de la historia.

El mexiquense reduce esa peste a mera percepción y admite que la intención de desvanecerla ha resultado fallida. Confía, sin embargo, que, con el Sistema Nacional Anticorrupción y la política de Trasparencia, las cosas serán diferentes. Es cosa de tener paciencia.

Típico: El que hace la ley, “hace la trampa”

Nosotros tenemos otras noticias: La profesora e investigadora de la Facultad de Estudios Superiores Acatlán, de la UNAM, Lizbeth Padilla cuestiona el Sistema Nacional Anticorrupción (SNA).

Afirma que el SNA contiene mecanismos legales que permiten que algunas faltas administrativas relevantes -entre ellas el cohecho y el enriquecimiento oculto- puedan ser consideras como no graves o incluso reclasificarse con penas más bajas, lo cual abona la impunidad.

Esa concesión puede darse a pesar de que haya una investigación de los órganos de control gubernamental que dio cuenta de las irregularidades. Los encargados de tomar aquella decisión son los tribunales de justicia administrativa, tanto federal como estatales.

(Por lo que sabemos, el Senado dejó en la congeladora los nombramientos de los magistrados del Tribunal Federal de Justicia Administrativa, pieza clave del SNA.)

La investigadora Padilla cree posible que esa liberalidad sancionadora del SNA pueda ser corregida con la creación de la figura de los llamados oficiales de cumplimiento. Tendrían la función de supervisar la aplicación de las leyes desde un lugar en el que tengan más independencia respecto de los órganos que emiten un fallo o lo hacen valer. Es cuanto.

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