Voces del Periodista Diario
Opinión

Proyecto estratégico para la regeneración del sector salud

Por Rodolfo Ondarza Rovira (*)

La salud, de acuerdo con la OMS, es el estado de completo bienestar físico, mental y social, y no sólo la ausencia de afecciones o enfermedades.

Considerando esta definición podemos decir que la atención a la salud es más compleja de lo que actualmente se considera en la conformación de los sistemas de salud, un punto fundamental al respecto es la perspectiva que se tenga respecto al derecho a la salud.

Por un lado existe un concepto del derecho a la salud en el que se priorizan las finanzas, en el que el Estado tiene un presupuesto producto de impuestos que destina para ciertas afecciones y distribuye el recurso de acuerdo a situaciones laborales, y se distribuye este recurso en concordancia a observaciones epidemiológicas.

Sin embargo, está práctica deja de lado enfermedades muy costosas y raras, de tal forma que estos grupos poblacionales se tornan vulnerables entre los vulnerables, dejándolos a su suerte y muchas veces mueren por no contar con los recursos para pagar lo que el Estado no atiende; esto, en el plano ético se manifiesta como injusto, maleficente y no beneficante, en otras palabras, el Estado abandona a estas personas por ser vulnerables y pobres.

México es el segundo país de la OCDE en cuanto a que su población tiene un enorme gasto de bolsillo, que alcanza el pago del 41% del costo de un tratamiento médico, lo cual puede dejar en pobreza a personas de clase media, particularmente cuando se trata de enfermedades crónico degenerativas. Un ejemplo lo constituye la insuficiencia renal, no contemplada por el seguro popular.

Esto ha llegado a tal grado que muchos enfermos no tienen más opción que abandonar tratamientos quirúrgicos, de quimioterapia, por mencionar algunos, por los altos costos, aún en hospitales públicos. Ello sin contar con los gastos indirectos por concepto de pérdida de días laborables de ellos y sus acompañantes, pasajes, alojamiento, alimentos, etc.

Son poco más de 1603 los intervenciones médicas a los que 55 millones de personas tienen acceso por medio del denominado Seguro Popular, mientras que son cerca de 8 mil las con las cuentan los derechohabientes de PEMEX.

La desigualdad de nuestro sistema no queda ahí. El monto destinado anualmente por derechohabiente del Seguro Popular es de 2 mil 852 pesos, mientras que la cifra alcanza los 8 mil 761 pesos para los derechohabientes de PEMEX.

Esto nos habla claramente de desigualdad y hasta discriminación en el acceso a la salud.

El otro concepto sobre el derecho a la salud se basa en la dignidad, donde la salud tiene es estatus de derecho humano básico.

La salud es entonces un requisito para el desarrollo de las personas en todos los aspectos de su vida, por la importancia que esto confiere a su calidad de vida, y por supuesto, al desarrollo de un país.

Se considera así que el Estado está obligado a realizar lo máximo posible para atender este derecho.

Un estadista ve la salud de su pueblo como un tema prioritario, incluso de seguridad nacional, visualizando el tema en todas y cada una de sus facetas: local, nacional, internacional, dependencia del extranjero, corrupción, grupos de interés, iniciativa privada, abasto de medicamentos, acceso a los diferentes tratamientos médicos y quirúrgicos, es decir debe atender y entender las razones de las políticas públicas de salud.

Ello en virtud de que para conseguir educación, deporte, cultura, productividad, estabilidad y justicia social, desarrollo individual y nacional, desarrollo social, primero deben existir individuos saludables física y mentalmente.

Si el Estado desea combatir exitosamente enfermedades y patologías como la diabetes, la obesidad, la enfermedad isquémica del corazón, la hipertensión arterial, las enfermedades hepáticas, o el cáncer, que constituyen las principales causas de mortalidad en México, y además dar acceso a tratamientos médicos apropiados, su visión debe contemplar los factores antes mencionados.

Todo ello en un marco ético, humanista, de calidad de excelencia, sensibilidad, honestidad, integridad.

La visión de Andrés Manuel López Obrador, líder social, candidato a la presidencia de la República, y de Claudia Sheinbaum, connotada investigadora, y candidata a dirigir el gobierno de la Ciudad de México, concuerda con la necesidad de considerar la salud universal en México, lo que significa una visión de la salud como un derecho humano fundamental, para lo cual se requiere un diagnóstico que nos permita llegar a posibilitar la transformación del Sistema de Salud Mexicano para cumplir el objetivo de que el Estado sea garante y promovente del derecho a la salud de todos los mexicanos.

Durante los debates presidenciales Andrés Manuel López Obrador nos ha recordado que el hospital construido por él, siendo Jefe de Gobierno del Distrito Federal tuvo un costo 20 veces menor que otro construido con las mismas características en este sexenio en Zumpango.

También fue testigo, en sus recorridos, del abandono total de 35 hospitales.

Hemos escuchado no únicamente de la Estafa Maestra, sino también de la estafa de empresas proveedoras de equipo médico al IMSS, donde una sola dueña gana millonarias sumas al obtener licitaciones, sin importar cual de sus empresas fuera la beneficiada en las licitaciones.

López Obrador ha confirmado el exceso de costo de medicamentos, pero también padecemos su claro desabasto, conocemos el sobreprecio de equipos médicos y medicamentos, de licitaciones dirigidas, de malversaciones, y del desvío de recursos destinados a salud.

Esto no sólo nos corrobora la corrupción que ha permeado el sector salud, de la impunidad con la que han transitado los funcionarios en esta área, sino de de la ineficacia de la iniciativa privada en el proceso de privatización del sector salud. Recordemos también la construcción y operación de 18 hospitales del IMSS y del ISSSTE concesionados a 25 años a particulares. Inversiones que superan los 104 mil millones de pesos por 8 de esos hospitales. En donde intervienen constructoras que han sido cuestionadas.

Todo esto habla de funcionarios en la secretaría de salud, en universidades, en Conacyt y en el SNI que han actuado con deslealtad al pueblo de México, con deshonestidad.

Andrés Manuel López Obrador tiene toda la razón. Por ello nos hemos dado a la tarea de realizar un diagnóstico y proponer un PROYECTO ESTRATÉGICO DE REGENERACIÓN DEL SECTOR SALUD, PARA LA CAPITAL DE LA CUARTA REPUBLICA PARA EL DESARROLLO Y BIENESTAR SOCIAL DE LA POBLACIÓN MEXICANA, fundamentado en la extirpación de la corrupción y en una administración transparente, e inteligentemente dirigida.

En este proyecto no dejamos de contemplar los problemas que tienen los trabajadores de la salud, donde existen médicos mal pagados, sin seguridad en su trabajo, sin infraestructura para que puedan atender a sus pacientes, sin seguridad social.

Andrés Manuel López Obrador ha ofrecido aumentar los salarios de los trabajadores de la salud, implementado su Proyecto 18.

Nos encontramos conscientes de la necesidad de un mayor número de médicos y de enfermeras, tenemos esos cálculos, y del requerimiento de una infraestructura material y humana adecuada.

Infraestructura indispensable para poder tener acciones de salud efectivas en el primer nivel de atención médica. Nivel donde, mediante medidas preventivas deben contenerse la gran mayoría de las enfermedades que nos aquejan, y para evitar el progreso y complicaciones de las mismas.

El Seguro Popular cuenta con 55.6 millones de afiliados, el Instituto Mexicano del Seguro Social (IMSS) con 43.4, el Instituto de Seguridad y Servicios Sociales de los Trabajadores del Estado (ISSSTE) con 6.8, los hospitales de Petróleos Mexicanos (Pemex) con uno y el programa IMSS Prospera con 1.3.

Basten unas cifras para mostrar la insuficiencia del actual sistema de salud:

Con la infraestructura que tiene el IMSS, actualmente puede atender a solo 13 millones 489 mil derechohabientes de los 43 que debería poder atender, el ISSSTE a 3 millones 604 mil de los 7 que debería estar en capacidad de atender, y la SS a 19 millones 565,949 de sus 55.6 millones de afiliados.

Todo ello es a todas luces insuficiente, ya que aproximadamente se dejan descubiertos, por parte del IMSS a 51 millones 477 mil derechohabientes, por parte del ISSSTE a 9 millones 543 mil, y por parte de la SS a 33 millone, 714 mil 51 de sus afiliados.

Por otra parte, 21 millones 424 mil 924 de personas no tienen afiliación a alguna institución de salud

México destina sólo el 3.1 por ciento de su Producto Interno Bruto (PIB) a salud cuando que otros países de la OCDE pueden superar su inversión en salud al 9 por ciento de su PIB.

El sexenio de Enrique Peña Nieto inicia y termina dejando en situación de caos, de coma, el presupuesto para salud: El Presupuesto de Egresos de la Federación para el Ramo 12 revela que en 2012 se destinaron 113 mil 480 millones de pesos, mientras que al final del sexenio, en 2018, bajó a 90 mil 558 mdp.

Con un recorte presupuestal para el Seguro Popular de 4.2%, dejando el presupuesto similar al del año 2013, pero con 6 millones 300 mil mexicanos más. Mientras que el gasto electoral y de militarización aumentan. El recorte a educación también disminuye, lo que impacta directamente en la formación de recursos humanos para la salud. El recorte al presupuesto repercute también en el ámbito de ciencia y desarrollo tecnológicos enfocados en la salud. Todo ello influye directamente en la vida de los ciudadanos.

Recordemos que el Seguro Popular atiende a más de 55 millones de personas pertenecientes a grupos vulnerables, personas en pobreza y pobreza extrema.

Para complicar más las cosas, cuando tomamos en consideración el efecto de la inflación, es posible observar que entre 2012 y 2018 el presupuesto cayó en 20 por ciento, es decir, lo que se podía comprar con lo que recibió la Secretaría de Salud a principios del sexenio, a finales del mismo resulta menor.

La necesidad de una regeneración del sistema de salud en México es apremiante. La gente debe dejar de morir como consecuencia de la corrupción y por el hecho de ser pobre.

Es por ello que un grupo de expertos en diferentes materias relacionadas con salud nos hemos dado a la tarea de elaborar un proyecto estratégico que colabore con las acciones que implementarán Andrés Manuel López Obrador y Claudia Sheinbaum.

(*) Neurocirujano. Instituto Nacional de Neurología y Neurocirugía “Manuel Velasco Suárez”. México. Ex Presidente de la Comisión de Salud de la Asamblea Legislativa de la Ciudad de México. Contacto: @DrOndarza

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