Voces del Periodista Diario
Abraham García Opinión

¡Queremos a Fox! ¡Queremos a Fox!

El lecho de Procusto

Por Abraham García Ibarra

No fueron precisamente mañanitas  de 2 de julio las que se escucharon aquel sábado de febrero de 2004 en los prados del rancho de San Cristóbal, Guanajuato.

Era el colérico clamor de adultos muy mayores que invadieron la residencia campestre de la familia Fox. Sólo se encontraba en ella doña Mercedes Quesada. El Estado Mayor Presidencial la protegió.

Los indignados manifestantes recordaban que, como gobernador de Guanajuato, Vicente Fox abogó por el Fondo Bancario de Protección al Ahorro (Fobaproa) que, en su nueva versión como Instituto para la Protección del Ahorro Bancario, convirtió la deuda contingente de particulares en deuda pública con cargo a los contribuyentes.

Con esa referencia, viejos emigrantes mexicanos, que habían cotizado en sus centros de trabajo en los Estados Unidos para un fondo de retiro -que les fue esquilmado-, encabezados por Ventura Gutiérrez, formaron la Alianza Braceros Proa para tratar de recuperar sus ahorros en dólares.

Aquellos ex braceros nunca fueron escuchados por Fox. Por eso tomaron el rancho familiar, que ahora es de la pareja Fox-Sahagún. Se fue Fox de los Pinos. Llegó Felipe Calderón, retornó el PRI a Los Pinos. Todavía el año pasado, en Michoacán, pudimos ver a muchos de aquellos penitentes ambulando por las oficinas de gobierno repitiendo su vieja demanda.

Echaré a patadas al PRI de Los Pinos

Dijimos que el PRI retornó a Los Pinos; ocurrió en 2012. Como gobernador de Guanajuato y en la perspectiva de su candidatura  a la presidencia de la Republica, Fox amenazó con echar a patadas  al PRI de Los Pinos.

Decía entonces el aspirante presidencial que aplastaría a los priistas a los que llamaba alacranes, alimañas, sanguijuelas, víboras prietas y turicatas. Incluyó luego a Diego Fernández de Cevallos, quien cuestionaba las pretensiones del guanajuatense. Lo llamó ardilla (porque, según el dicho coloquial, “no se bajaba de Los Pinos”).

A seis años de haber concluido su mandato, con el PRI ya de nuevo en Los Pinos, Fox -quien ya había desertado del PAN- se ofreció como asesor oficioso del Presidente priista. En las precampañas de 2017 ya apareció como anfitrión, al menos en  dos ocasiones, de José Antonio Meade Kuribreña.

Fox militó en el Movimiento de deudores El Barzón

Por aquella época, previa a su arribo a la gubernatura, Fox arrimaba a su fogón a muchos “amigos”. A propósito de deudores, el ex empleado de Coca Cola, después de cesado, tenía fama de trácala. Se incorporó al Movimiento de El Barzón. Como gobernador, hasta una oficina especial le abrió en Palacio de Gobierno.

En ejercicio del gobierno estatal, Fox viajó y viajó. Los que le siguieron la trayectoria calculaban que ya le había dado cuatro vueltas al mundo, mientras dejaba el encargo a sus gobernadorcitos. Aseguraba que, para gobernar Guanajuato, le bastaba un celular.

Recibía dinero hasta de Irlanda y Rusia

Eran, aquellos viajes, de promoción internacional de su próxima candidatura presidencial. Será por eso que afirmaba que, para financiar su campaña, le llegaba dinero de todas partes: Hasta de gentes de Irlanda y Rusia. En Irlanda había hecho estudios la entonces joven zamorana Marta Sahagún Jiménez.

Esos recursos -administrados fuera del control del PAN- fueron gestionados discrecionalmente por la asociación privada Amigos de Fox. El Instituto Federal Electoral (IFE), presidido entonces por José Woldenberg, no atendió debidamente la fiscalización del financiamiento de las campañas presidenciales.

“Amigos de Fox”, con el Pemexgate del PRI, fueron piedra de escándalo que resonó en los tejados del Poder Judicial de la Federación, después de que el Tribunal Electoral federal (TEPJF) ya había nombrado presidente de la República a Vicente Fox.

La investigación académica de Córdova y Murayama

Con base en esos expedientes judiciales, los investigadores académicos Lorenzo Córdova Vianello y Ciro Murayama acometieron un macizo ensayo advirtiendo sobre los riesgos del financiamiento privado a los partidos y las campañas electorales. Hoy, Córdova y Murayama, son consejeros del Instituto Nacional Electoral. El primero es consejero presidente.

Puesta a caballo la sucesión presidencial de 2018, los consejeros del INE y los magistrados electorales federales, desde 2017 han caído en repetidos diferendos como resultado de los procesos de fiscalización por el INE de las campañas electorales y, aleatoriamente, por las formas de “convencimiento” a los electores, en lo que algunos objetores encuentran coacción y compra del voto.

Por eso, y por muchas cosas más, los magistrados del Tribunal Electoral federal previenen que es potencialmente posible que, de las elecciones generales del 18, resulten al menos 50 mil litigios. Y se quedan tan campantes.

Ca-sual-men-te, en el proceso de sucesión presidencial, Fox pretende ser reconocido como factótum. Cuando a punto de terminar su mandato, el guanajuatense fue cuestionado por periodistas: ¿Hay algún error del que pudiera arrepentirse? Contestó el entrevistado: ¡Ninguno!

Terminamos, por hoy, este ejercicio memorioso con otra cita. Al ser interrogada sobre la campaña de su hijo en pos de Los Pinos, doña Mercedes Quesada de Fox contestó: No creo que sea Presidente, no lo visualizo que llegue; no creo. Las madres pulsan bien la sicología de sus críos. Conocen el paño. Y Fox dejó grabado para la historia: Y yo, ¿por qué? Es cuanto.

VP/Opinión/EZ

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