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Se abren nuevas galerías del museo del horror

La Piedra en el Zapato

Por Abraham García Ibarra

Algo huele podrido en Dinamarca, olfateó Shakespeare en su Hamlet.

Si el tan citado dramaturgo -como se ha dicho de Kafka– hubiera creado su obra en México, se hubiera convertido en un escritor costumbrista.

Las antípodas: Hasta 2018, Dinamarca ocupaba el primer sitio en materia de Estado de derecho, dos de cuyas características son la ausencia de corrupción y el acceso ciudadano a la justicia. México no pasa ni de panzazo.

Con reporte del mismo año, México aparecía, en esa asignatura, empatado con Irán y aún por debajo de El Salvador, por lo que toca a América Latina.

La raíz de todos los males

Desde Carlos Salinas de Gortari (1988-1994), México ha sido desgobernado por la tecnocracia neoliberal. Dos abogados en Los Pinos en los dos recientes sexenios, subordinados a los cuadros de excelencia del Banco de México y la Secretaría de Hacienda, aupados por el Fondo Monetario Internacional y el Banco Mundial.

Casualmente, desde que al poder público arribaron los mandarines del neoliberalismo, nunca como en ese periodo se ha hablado tanto del Estado de derecho, en el que el derecho ha estado en las cloacas.

Por lo que corresponde a la corrupción pública, con seguimiento del índice de percepción de Transparencia Internacional, desde Ernesto Zedillo a nuestros días México ha descendido más de 50 lugares, para colocarse en el lugar 135 entre poco más de 180 países evaluados.

México avanza… pero en sentido contrario

Ayer, el Fiscal General de la República, Alejandro Gertz Manero reveló que en México se registran 30 millones de delitos al año. Desde antes se sabe que, de los crímenes denunciados, más de 90 por ciento permanece impune.

En las mismas horas se hizo público aquí el reporte 2019 de la organización World Justice Projet (Proyecto de Justicia Mundial) sobre Estado de derecho. Además de los dos indicadores arriba citados, incluye la exigencia de restricción de los poderes del Estado.

Hasta los años setenta, la literatura planteaba el reclamo por una Sociedad abierta. La institución nombrada privilegia el Estado abierto.

México sigue fiel a su espejo diario, si acaso un poco más embarnecido: En el reporte 2018, Proyecto colocaba a México en el sitio 92 de 113 países en el rango de Estado de derecho

Un año después, México está en el lugar 99 entre 126 países calificados. Desde otro enfoque, entre los diez países del mundo con menor apego al Estado de derecho.

¡Qué gacetillas se pagaban! cuando algunos de los tecnócratas mexicanos del gabinete presidencial, eran distinguidos con los títulos de Ministro de Finanzas del año o de Gobernador de la Banca Central del año. Algún Presidente fue nominado como el mejor de los países emergentes. Todo un masaje al ego.

Hemos visto aquí la cancelación del doctorado honoris causa dado por algunas universidades a políticos encumbrados en determinados sexenios, cambiando el grado a horroris. Los títulos dado a los tecnócratas hacendistas, ¿son revocables? Ingenua pregunta. Es cuanto.

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