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Opinión

Señorea sobre el T-MEC el muro arancelario

Ruta México

Por Álvaro Aragón Ayala

Para colocarnos in situ y en frecuencia, empecemos por una descripción geográfica: El clima semihúmedo en el territorio mexicano está marcado al norte del Trópico de Cáncer. Es una característica de estados del noroeste de la República.

El desarrollo de la gran infraestructura hidráulica acometido por los gobiernos posrevolucionarios en esa región hizo posible que, primero en Sinaloa, en predios familiares se experimentaran en relativa escala los cultivos de hortalizas y legumbres; desde mitad del siglo XX, con expectativas de exportación a los Estados Unidos. Al tiempo, Baja California se acogió a esa dinámica.

El gobierno neoliberal empezó por eliminar los subsidios públicos al sector de la economía rural y privatizar los distritos de riego. La competencia -parecía ser el propósito- inclinó sus beneficios en favor de los jugadores más audaces.

Con el modelo neoliberal, globalización y competitividad

Para las décadas finales del siglo pasado, el mercado ya nos trajo el reto que vamos a resumir en estos conceptos: Globalización y competitividad, premisas del libre comercio.

Dicho lo cual, entremos en materia: La recolección de hortalizas y legumbres en los valles del noroeste tiene su más alta curva el ciclo de invierno, periodo que coincide con las cosechas de los granjeros estadunidenses, principalmente de los de Florida, que año tras año exigen a su gobierno acciones proteccionistas que sirvan a sus intereses.

Sin embargo, por ejemplo los productores sinaloenses, están activos todo el año: Leyendo los pronósticos del clima a corto, mediano y largo plazos emitidos por la NASA; explorando los mercados a futuro para sus productos, atentos a los nuevos hallazgos de tecnología agrícola para aplicarlos a su actividad y calculando la contratación de mano de obra para el ciclo invernal.

Estacionalidad y presiones políticas sobre Washington

Uno de los factores que entra en la programación de esos calendarios, es el de la estacionalidad. Esto es así, por el dato señalado antes: La convergencia cosechera temporal de los productores del ramo norteamericanos con los de México, en que entran en juego las  presiones políticas para sancionar la producción mexicana con aranceles y la ejecución de embargos con cualquier coartada.

Ese punto fue subrayado repetidamente en la etapa previa de negociación de los términos del T-MEC. Por la alarma entre los productores de exportación mexicanos, todo indica que sus clamores no fueron escuchados.

El punto se retoma, porque parece evidente que la solución de controversias en el nuevo instrumento comercial se sustrae del ámbito de la Organización Mundial de Comercio (OMC) para remitirlo a instancias específicas del nuevo T-MEC, donde, a la vieja usanza, el que tiene más saliva, comerá más pinole.

La competitividad expuestas a los designios electorales

Replanteamos la cuestión, habida cuenta que -aunque parece relativamente lejano el ciclo de invierno 2020-2021 en México- a partir de agosto se intensificarán las campañas presidenciales en los Estados Unidos.

El asunto debe observarse desde la perspectiva del discurso electoral que el 4 de julio pronunció el candidato republicano Donald Trump y el recalentamiento de su tema, el muro. Para el caso, no sólo antinmigrante, sino para, decirlo en dos palabras, el muro arancelario. No es asunto de poca monta para los productores de exportación mexicanos.   

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